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La rocambolesca historia del misil Hellfire que salió de España y terminó en Cuba

Un misil aire-superficie AGM-114 Hellfire de la empresa estadounidense Lockeed Martin, que fue enviado a España el año pasado para unos ejercicios, ha terminado apareciendo en Cuba, con la consiguiente preocupación estadounidense. El gobierno de los Estados Unidos tiene en marcha una investigación para averiguar como uno de estos misiles enviados por el fabricante desde su planta de Orlando, Florida, a la base aeronaval de Rota, en España, terminó llegando a Cuba.

Lockeed Martin tiene constancia de que el misil está en Cuba al menos desde junio del año pasado y se ha dirigido en repetidas ocasiones al país caribeño solicitando su devolución. Se trataría no de un misil completo sino de una versión “inerte” o “captiva” para entrenamiento, denominada Captive Air Training Missile (CATM-114). Aunque no contenga la cabeza de combate, sí que mantiene la electrónica de sensores y de navegación. De ahí que el Gobierno estadounidense esté preocupado por si Cuba decide vender este misil a países que podrían estar interesados en su tecnología como Rusia, China o incluso Corea del Norte, donde la ingeniería inversa permitirá desarrollar contramedidas contra el arma o copiarlo en forma de un desarrollo local. Aunque el suceso tuvo lugar el año pasado no ha sido hasta ahora que se ha hecho público, siendo revelado por el diario The Wall Street Journal. El viernes pasado se produjeron intervenciones oficiales del Gobierno afirmando que se trataba de una cuestión de gran importancia, como expresó el portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest. Las gestiones para la recuperación del arma han coincidido precisamente con el período de apertura de relaciones oficiales entre Washington y La Habana.

Un complejo recorrido
El misil fue enviado por el fabricante a Rota el verano del año pasado, sin embargo aunque las circunstancias que han permitido que llegue a Cuba no están aún claras, parece tratarse de un problema con el transporte y los diferentes recorridos que este debería haber tomado. Para volver a Orlando el misil partió desde Rota hasta Frankfurt en Alemania, de donde debería haber volado hasta Estados Unidos. Sin embargo por algún motivo, el contenedor donde estaba fue enviado en camión hasta París y de ahí hasta La Habana en un avión de Air France. Una vez aterrizó este en Cuba, el misil fue requisado.

Queda claro que no hay responsabilidad alguna por parte de la Armada española puesto que sería una cuestión relativa a la empresa, que se habría encargado del transporte tanto de ida como de vuelta. Así lo afirman las fuentes a las que ha recurrido The Wall Street Journal, que achacan el error a la empresa de transporte. Una vez que Lockheed Martin se percató del error se puso en contacto con el gobierno estadounidense, al que había solicitado la licencia de exportación. El Departamento de Estado desde entonces trabaja en la recuperación del arma. Según recordó el portavoz de este departamento, David McKeeby, el  Acta de Control de Exportación de Armas determina que las empresas son las responsables de documentar la logística del envío en la licencia de exportación e informar de cualquier desviación en la ruta al Departamento de Defensa.

Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Interior (Department of Homeland Security o DHS) y el Departamento de Justicia estás investigando si el misil ha sido intencionadamente enviado a Cuba como parte de una acción de espionaje industrial o una acción criminal o si se trata solo de un error. El partido republicano, por su parte, ha utilizado este asunto para criticar a la administración Obama por el error y no haberlo notificado a tiempo.


El Misil en España
El diario estadounidense no ha especificado para qué ejercicio de la OTAN se envió el misil o quién era el usuario final, de hecho no se conoce quién era el responsable de su recepción y posterior entrega a la empresa de transporte (la empresa, la U.S. Navy, la Armada…). Sin embargo sabemos que los misiles captivos como este se emplean para entrenamiento y aunque comparten la apariencia exterior y los sensores, no se disparan sino que sirven para adiestrar a sus usuarios en las operaciones de búsqueda y adquisición de objetivos y en la secuencia de disparo.

En España, la única plataforma capaz de emplear el misil Hellfire es el helicóptero SH-60B LAMPS de la Armada, integrados en la 10ª Escuadrilla de Aeronaves ubicada precisamente en la base aeronaval de Rota, Cádiz. Adheridas al fuselaje, este helicóptero naval dispone de unas pequeñas semialas sobre las que se acoplan los soportes de los misiles antibuque Penguin o multipropósito Hellfire en versión AGM-114K (puede llevar cuatro en total). (José Mª Navarro García)
 Fotografías:
·Misil Hellfire lanzado desde un helicóptero MH-60S de la U.S. Navy.
·Helicóptero SH-60B de la 10ª Escuadrilla de la Armada española en Rota (Armada)


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