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La técnica de construcción y análisis de escenarios en los estudios de Seguridad y Defensa

Resumen: El documento explica en qué consiste y qué objetivos persigue el análisis y construcción de escenarios. Qué pasos se deben dar para su elaboración y qué factores ayudan a mejorar su calidad. Se enmarca en una línea de trabajo del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional orientada a la docencia y a la práctica de técnicas analíticas estructuradas en apoyo del Análisis estratégico en materia de Seguridad y Defensa.

Introducción
Este documento didáctico tiene como propósito introducir al lector en el análisis y construcción de escenarios. Puede ser de ayuda en la elaboración de Trabajos Fin de Grado (TFGs) y Trabajos Fin de Máster (TFMs) con una orientación estratégica o prospectiva, así como em la preparación de seminarios en asignaturas relacionadas con los estudios de Seguridad y Defensa. 
El análisis de escenarios, al igual que otras técnicas analíticas estructuradas, es una herramienta complementaria –no sustitutiva– a los métodos cuantitativos y cualitativos propios de las Ciencias Sociales. Se trata de una herramienta que estimula la creatividad, amplia perspectivas, desafía los marcos cognitivos prestablecidos y genera nuevas preguntas de investigación. Además, el análisis de escenario tiene otra virtud: al ser un instrumento de apoyo a la planificación estratégica, contribuye a que la investigación en Ciencias Sociales –y en este documento particular, en Seguridad y Defensa– sea relevante políticamente. Es decir, que los resultados de investigación logren introducirse en el debate técnico-político y sean tenidos en cuenta por los decisores políticos.
 
En qué consiste el análisis de escenarios y qué objetivos persigue
El análisis y la construcción de escenarios constituyen dos caras de la misma moneda. El proceso de elaboración de escenarios se basa, promueve y suscita en sí mismo el análisis. Se trata de plantear –y tratar de responder a–  múltiples preguntas en clave de “qué pasaría si”, imaginando diversos futuros (Barma, Durbin, Lorber & Whitlark, 2016: 119). La construcción de escenarios yuxtapone posibles resultados de variables causales clave en combinaciones esperadas e inesperadas con el fin de generar múltiples situaciones futuras, algunas de ellas sorprendentes, pero todas ellas verosímiles.
Según Herman Kahn y Anthony J. Wiener (1967: 262) los escenarios son “intentos de describir con cierto detalle una secuencia hipotética de hechos que puede conducir a una situación futura plausible”. Para Michel Godet y Philippe Durance (2009: 29), "un escenario es un conjunto formado por la descripción de una situación futura y por la serie de hechos que permiten pasar de la situación original a la situación futura". Y Peter Schwartz (1991: 3), otro de los autores de referencia en los estudios de futuro, define los escenarios como “narraciones que pueden ayudarnos a reconocer y a adaptarnos a los aspectos cambiantes del entorno presente”. Con el fin de diferenciarlo de la ‘predicción’ Herman Kahn eligió el término ‘escenario’, enfatizando su carácter de relato ficticio (Neumann & Overland, 2004: 261).
Los escenarios son imágenes impresionistas sobre posibles futuros que se construyen combinando valores distintos en diversas variables causales. La elaboración de escenarios no se encuentra condicionada por la disponibilidad de evidencias que respalden la relación de causalidad de las variables ni el valor de cada una de ellas. Los escenarios se basan en asunciones provisionales sobre dichas relaciones de causalidad. Y algunos escenarios pueden fundamentarse incluso en puntos de partida contradictorios. La revisión y actualización periódica que implica esta técnica irá puliendo y contrastando la validez de las presunciones iniciales (Bernstein, Lebow, Gross Stein & Weber, 2000: 54).
Conviene subrayar que la construcción de escenarios no pretende predecir el futuro. Como afirman Goudet y Durance (2009: 25): "toda forma de predicción es una impostura. El futuro no está escrito, sino que está por construirse. El futuro es múltiple, indeterminado y abierto a una gran variedad de futuros posibles".
Conocer con certeza y anticipación lo que está por venir es sencillamente imposible, en especial en los ámbitos de estudio de la Ciencia Política y de las Relaciones Internacionales. Su objeto de atención son sistemas complejos, donde operan un elevado número de variables, con múltiples interacciones, grandes incógnitas, y elevada sensibilidad al azar y a la influencia de factores externos al sistema (Choucri, 1974). En un ejemplo que citamos en un documento didáctico previo, el General McChrystal (2015)  y los otros coautores de su libro aluden al efecto mariposa al hablar del joven universitario y vendedor ambulante tunecino Mohamed Bouazizi que se quemó a lo bonzo en Sidi Bouzid en diciembre de 2010. Su muerte desató protestas primero en la ciudad, posteriormente en el resto del país, y, tras la caída del régimen de Ben Ali, en otros países, dando lugar a las conocidas como revueltas árabes.
Dicha complejidad e incertidumbre obligan a un esfuerzo de selección a la hora de construir escenarios. No se trata de plasmar todos los escenarios posibles –su número sería inmanejable y la técnica analítica perdería utilidad–, pues, insistimos, la finalidad no es adivinar lo que va a suceder, sino aprender de esos posibles futuros (Bernstein, Lebow, Gross Stein & Weber, 2000: 56).
La naturaleza didáctica se refiere fundamentalmente a las relaciones causales entre las variables clave que dan forma a los escenarios. También alude a la necesida de tomar conciencia de las incertidumbres asociadas a los valores que adopten dichas variables, así como del impacto y relevancia de los procesos de cambio en general y de cómo estos pueden afectar a una determinada organización o Estado (Neumann & Overland, 2004: 266). La apertura de mente y la aceptación de escenarios alternativos al futuro considerado intuitivamente como más probable tienen serias implicaciones para la investigación académica y para el asesoramiento técnico y político.
En trabajos previos sobre análisis estratégico y sobre innovación militar, ya hemos hablado de la importancia de superar la visión simplificada, lineal y determinista de los procesos de cambio. También de evitar los sesgos mentales que contaminan el análisis (pensamiento de grupo, visión de túnel y otros sesgos al calcular las probabilidades). Así pues, el hecho de hacer conjeturas sobre valores poco convencionales en las incertidumbres identificadas ya es en sí mismo instructivo. Nos ayuda a aceptar la discontinuidad.
Por otra parte, la construcción de escenarios pretende ordenar y sistematizar el volumen ingente de información disponible representando un número limitado de mundos futuros. Para ello divide el conocimiento entre lo que asumimos como tendencias sólidas y lineales, y lo que catalogamos como incognoscible o rodeado de incertidumbre. Como ya hemos señalado, todo lo que afecta al porvenir (salvo el hecho de que somos mortales) está rodeado de incertidumbre, pero no establecer un mínimo de tendencias o circunstancias ‘altamente probables’ llevaría a la paralización.
La construcción de escenarios suele emplear un número de variables causales mayor del habitual en los modelos científicos, que suelen reducirlo al mínimo con el fin de respetar el principio de parsimonia. Por ejemplo, la teoría realista estructural gana en elegancia al limitar su atención a las variables del nivel sistémico, pero ello limita –como reconocía el propio Kenneth Waltz– su potencial predictivo y su relevancia en el diseño de políticas públicas de seguridad y defensa.  
Por esta razón, otra utilidad del análisis de escenarios es su apoyo a la planificación estratégica: contribuye a identificar señales de alerta temprana, a valorar la fortaleza de las competencias nucleares de la propia organización, a generar opciones estratégicas mejores, y a evaluar el riesgo de cada opción estratégica a partir de las incertidumbres identificadas (Schoemaker, 1995: 25). Identificar la gama de futuros posibles por el método de escenarios permite definir las rupturas potenciales, los caminos que conducen a ellos y las consecuencias que entrañan (Goudet y Durance, 2009: 26).
En sí mismo el análisis de escenario es diferente a la planificación estratégica, pero se podría afirmar que es una precondición necesaria de esta (Neumann & Overland, 2004: 267). También puede cumplir una función evaluativa previa, actuando a modo de túnel de viento de la estrategia elegida. A partir de dicha evaluación lo recomendable sería una estrategia que soporte bien distintos escenarios, aunque a veces los escenarios son tan variados que resulta preciso diseñar una estrategia para cada uno de ellos (Ogilvy, 2015).
En ese sentido, el análisis de escenarios es más amplio que una planificación de contingencia o de sensibilidad, pues asume cambios en más de una variable, planteando diversas situaciones. De ese modo desafía la visión estrecha sobre el futuro, pues hace más sensible a la miríada de factores que pueden alterarlo (Schoemaker, 1995: 31; Bernstein, Lebow, Gross Stein & Weber, 2000: 59).
 
Pasos a dar en la construcción de escenarios
Una vez clarificado qué es y para qué sirve la elaboración y análisis de escenarios, veamos cómo se construyen. Con diferencias menores, la literatura especializada coincide en señalar los siguientes pasos:
 
Paso 1. Delimitar los parámetros básicos del análisis
En toda investigación es necesario acotar: objeto de estudio, horizonte temporal, ámbito geográfico. Por ejemplo: “la competencia geopolítica en Yemen entre Irán y Arabia Saudí en el horizonte temporal 2025”.
 
Paso 2. Identificar necesidades de investigación
En cierto modo este paso se encuentra presente en cada una de las fases que vamos a ir viendo. Conforme se vaya aplicando la técnica se descubrirán vacíos de información y se tendrá menos seguridad en supuestas certezas. Lo cual se traducirá en demandas de investigación. Esta es otra de las virtudes del análisis de escenarios: que nos ayuda a descubrir los famosos unknown unknowns, cuestiones relevantes de cuya ignorancia no somos conscientes.
La identificación de necesidades de investigación también se aplica a la eventual fase fnal de vigilancia prospectiva, orientada a seguir la evolución de los indicadores y el comportamiento de los drivers. Entre otros resultados puede materializarse en un listado de fuentes de actualización habitual a consultar. Por ejemplo, índices y bases de datos de diversos fenómenos como los ofrecidos por: Human Development Index, Fragile States Index, Transparency International,Global Peace Index, Uppsala Conflict Data Program, Freedom House,  Index of Economic Freedom, International Religious Freedom Report, Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), Small Arms Survey, etc.
 
Paso 3. Identificar los principales actores involucrados
Siguiendo con el ejemplo del paso 1, además de obviamente Arabia Saudí e Irán, habría que incluir a los actores internos del conflicto en Yemen (rebeldes Houthies apoyados por Irán, gobierno yemení apoyado por los saudíes, principales grupos armados tribales, Al Qaeda en la Península Arábiga, etc), así como otros actores externos especialmente relevantes (comenzando por Estados Unidos).
 
Paso 4. Identificar las tendencias básicas (megatendencias) y su impacto
Se trata de grandes tendencias que afectarán de manera relevante a la realidad que estamos estudiando y que muy probablemente van a permanecer activas, o a intensificarse, en el periodo temporal de nuestro estudio. Los informes Global Trends del National Intelligence Council norteamericano las denominan megatendencias. Otros autores llaman drivers tanto a estas tendencias como a las incertidumbres críticas del paso 4. Podríamos traducir el término literalmente en español como conductores o, de manera más libre, como motores de cambio, pero también es habitual referirse a ellos por su denominación anglosajona.
Al mismo tiempo, en otros trabajos se distingue entre tendencias y drivers, entendiendo las primeras de una manera más amplia y comprehensiva, compuestas a su vez de distintos drivers (Blanco & Cohen, 2014: 6). Como el presente documento tiene una finalidad didáctica e introductoria utilizaremos el término driver para referirnos tanto a las tendencias básicas omegatendencias como a las incertidumbres críticas o game changers (que veremos en el paso 5).
La selección de las megatendencias depende lógicamente del tema estudiado, pero en cualquier caso conviene hacer una exploración que abarque todos los ámbitos relevantes. Para ello puede ser ayuda por ejemplo, la técnica PESTEL. Y con el fin de estimular la imaginación en lo referido al impacto, también puede ser útil realizar un análisis DAFO. Esto último fue lo que hicimos, por ejemplo, en este análisis de escenarios sobre la evolución del Daesh en Oriente Medio.
El equipo que elabora los escenarios debe estar de acuerdo en que esas megatendencias seguirán existiendo en el marco del horizonte temporal. De lo contrario, la tendencia en cuestión pertenecería a la categoría del paso 4. Un ejemplo de megatendencia en cualquier estudio sobre España donde juegue un papel la demografía es el envejecimiento de la población en nuestro país. En otros casos los condicionantes geográficos o los recursos naturales pueden ser relevantes para el tema estudiado. Son por tanto, variables cuyo valor dentro de x años somos capaces de prever con un alto grado de aproximación.
Una vez identificadas y plasmadas en la pizarra o el papel, conviene asignar a cada megatendencia el impacto positivo, negativo o desconocido que tendrá sobre el fenómeno que se está estudiando, y –si es el caso– sobre la estrategia propia que subyazca en el estudio o en cada escenario.
 
Paso 5. Identificar incertidumbres clave (game changers)
Los documentos Global Trends denominan a este tipo de drivers game changers. Se trata de imaginar qué variables cuyo valor es difícil de determinar afectarán de manera significativa al tema sobre el que estamos trabajando. Para ello también es conveniente recurrir a las técnicas DAFO y PESTEL, o como aconsejan José María Blanco y Jessica Cohen en sus conferencias, a una combinación de ambos.
Tras identificar un primer conjunto de variables (todas ellas significativas), conviene asignar a cada una un valor numérico en función de su impacto y de su nivel de incertidumbre. Hecho esto, se puede elegir de entre ellas a las dos o tres con mayor nivel de impacto y a las otras dos o tres con mayor nivel de incertidumbre. Una atención especial debe prestarse a aquellas variables donde coinciden altos niveles de impacto y de incertidumbre, pues a partir de ellas pueden derivarse varios escenarios relevantes.

 

Selección de megatrends, game changers y escenarios en el Global Trends 2030

Mención aparte merecen los famosos cisnes negros (Taleb, 2008). Podríamos entenderlos como incertidumbres clave con valores extremos, de muy elevado impacto y altamente improbables (Bernstein, Lebow, Gross Stein & Weber, 2000: 58). La caída del muro de Berlín, los atentados del 11-S o las revueltas árabes pertenecen a esta categoría. Un repaso de los acontecimientos más destacados en materia de política y crisis internacionales revela que son muy poco frecuentes (Brozus, 2015: 5). Por eso son altamente improbables. En consecuencia, no hay que abusar de ellos a la hora visualizar escenarios, aunque tampoco descartarlos por completo.

 

Cisnes negros en el Global Trends 2030

Paso 6. Construir escenarios iniciales
A partir de los diferentes valores de las tendencias básicas y de las incertidumbres clave se pueden construir los primeros escenarios. Una forma de hacerlo es como aparece en la siguiente matriz:

En este ejemplo los valores asignados a cada driver oscilan entre los altamente positivos, positivos, altamente negativos y negativos, diferenciándolos por el tamaño del signo correspondiente.
Aunque el número de combinaciones puede ser sustancialmente mayor, generándose un escenario por cada combinación, según Ogilvy (2015) cuatro o cinco escenarios es un número aconsejable. Menos podría llevar a que el lector se quedase con el escenario más moderado y más resultaría poco manejable. Aun así, no existen reglas fijas. Royal Dutch Shell, una de las instituciones pioneras en el empleo de esta técnica ha desarrollado estudios con seis escenario sobre el futuro de las ciudades, y otros con solo dos sobre el futuro de las sociedades y la energía en el siglo XXI.
Inevitablemente esto supone seleccionar escenarios entre las múltiples potenciales combinaciones de valores de las variables. Un modo de hacerlo consiste en construir primero el escenario sin cambios, a continuación dos más ‘canónicos’ (con cambios que se consideren ‘normales’) y otros dos de cambios improbables y gran impacto (Neumann & Overland, 2004: 263).
Otra alternativa, en caso de que hayamos sido capaces de concentrar las principales tendencias e incertidumbres en dos ejes ortogonales, es construir una matriz de cuatro cuadrantes donde cada uno de ellos constituye un futuro a explorar (Wilkinson , 1995). Un ejemplo sencillo sería esta matriz de escenarios sobre el desarrollo de drones letales autónomos elaborada en torno a dos ejes:

Una vez plasmada la matriz (del tipo que sea) es muy recomendable escribir una narración (plot-line) para cada escenario, donde se describe y relata cómo se ha llegado a ese hipotético futuro. Para darle más validez, la lógica interna de algunos escenarios puede ser acorde con teorías académicas relacionadas con los temas que se están tratando: conducta exterior de los Estados, guerra entre potencias, conflictos armados internos, diplomacia y disuasión, teoría de la insurgencia, procesos de cambio político, etc. (Bernstein, Lebow, Gross Stein & Weber, 2000: 56).
Conviene que la narración de cada escenario cuente con un principio, una situación intermedia y un final (la foto última del escenario tal como aparece en la matriz). Debe aportar suficientes detalles para que sea posible contrastar las fortalezas y debilidades de las estrategias orientadas al futuro. Y, como técnica previa a la redacción del relato, los miembros del equipo de análisis pueden proponer ideas en forma de titulares de prensa ficticios, escritos por ejemplo en pos-it (Ogilvy, 2015). Con ellos podríamos completar la siguiente plantilla.

A partir de esos titulares resultará más sencillo articular la narración. De todos modos, es sólo una opción. El documento Global Trends 2030. Alternative Worlds del National Intelligence Council, adopta un estilo más literario –y menos sistemático– en el desarrollo de la narración que también resulta válido (ver, por ejemplo, páginas 111-113, 117-119, 123-125 y 129-131 de dicho informe).
El relato de los escenarios es de enorme importancia pues hace que situaciones futuras vistas inicialmente con escepticismo resulten más aceptables al descubrir cadenas lógicas que no se habían considerado (Wilkinson & Kupers, 2013). Y, en todos los casos, escribir la narración ayuda a comprender mejor el escenario y a evaluar su coherencia interna. Cosa que vemos seguidamente.
 
Paso 7. Comprobar la consistencia interna y la plausibilidad de los escenarios
Los escenarios del paso 6 son una primera aproximación. De hecho, es posible que al narrar su historia se hayan advertido incongruencias que exijan un replanteamiento de algunos drivers, de los valores de estos y de los escenarios resultantes.
Hay tres criterios sencillos para comprobar la coherencia interna (Schoemaker, 1995: 28):
•    ¿Son compatibles las tendencias detectadas con el horizonte temporal? Quizás algunas de ellas necesiten más tiempo para desarrollarse, y su impacto quede entonces fuera de nuestro estudio.
•    ¿Son compatibles los resultados de las distintas incertidumbres? Por ejemplo, los recortes en el gasto público y la ausencia de percepción de amenaza externa, no suelen casar bien con un aumento significativo del presupuesto en Defensa.
•    ¿Los actores se encuentran una situación desventajosa, o que les desagrade, y que puedan cambiar? Si es así, lo normal es que el escenario evolucione, y lo que interesa entonces es esa situación final.

 
Paso 8. Establecer el conjunto final de escenarios
Durante los pasos 6 y 7, además eliminar escenarios por falta de consistencia interna es posible que hayan surgido nuevas ideas sobre megatendencias o incertidumbres clave que hubieran pasado desapercibidas en las fases iniciales. También es probable que hayamos enunciado mejor algunos de los drivers o que eliminemos o fusionemos escenarios por su parecido. En algunos casos, incluso, no llegaremos al escenario a través de los valores expuestos en la matriz, sino que visualizaremos primero el escenario y después adaptaremos a partir de él la definición y contenido de los drivers.
Lo importante en definitiva es que el resultado final ofrezca un número reducido de escenarios estratégicamente relevantes. Un modo efectivo de resaltar la importancia de los escenarios y de facilitar su comprensión consiste en otorgar un nombre a cada uno de ellos. Conviene pensar muy bien su denominación pues, si está bien elegida, le dará mucha fuerza en la presentación pública.
 
Paso 9. Analizar las implicaciones de cada escenario
Ahora toca analizar las implicaciones de cada escenario. Es una fase de extrema importancia con vistas a sacar el máximo partido analítico del esfuerzo realizado en las fases anteriores. Una posibilidad es examinar el impacto sobre los actores más relevantes. Otra, si el análisis tiene como finalidad evaluar una estrategia, es hacer un análisis DAFO de dicha estrategia a partir de cada uno de esos escenarios. A partir de las conclusiones del DAFO se pueden plantear nuevas líneas de actuación estratégica.
Un ejemplo de implicaciones inicialmente no visualizadas es el que ofrecen Keir A. Lieber y Daryl G. Press (2015) al analizar un hipotético escenario en el horizonte temporal 2020. Los autores plantean una situación donde Corea del Norte recurre a las armas nucleares en el marco de un conflicto con su vecino del sur y con Estados Unidos, iniciado por Corea del Norte pero cuyo desarrollo se torna desfavorable, con un avance de las fuerzas aliadas al norte de la Zona Desmilitarizada.
A primera vista podría parecer un escenario irreal, pues quizás partimos de la idea preconcebida de que la amenaza de represalia nuclear norteamericana sería suficiente para disuadir la acción de Pionyang (después de todo, esa fue la lógica que evitó un intercambio nuclear entre Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría). Sin embargo, ante un ataque nuclear norcoreano contra la base norteamericana de Kadena (Okinawa) o contra una ciudad japonesa o surcoreana, las opciones que se plantearían a los aliados (Corea del Sur y Estados Unidos) resultarían más complejas y desfavorables. Según Keir A. Lieber y Daryl G. Press, serían básicamente tres:
•    Represalia nuclear norteamericana contra los centros de mando de Corea del Norte, más avance de las fuerzas convencionales aliadas. Presenta dos graves inconvenientes: 1) Estados Unidos mataría a miles de no-combatientes por las explosiones y la radiación (para destruir ciertos búnkeres serían necesarias explosiones a ras de suelo), y 2) Corea del Norte podría atacar nuclearmente otras ciudades de Corea del Sur o Japón con las armas nucleares que le quedasen (no habría garantía de destruir todas, ni siquiera con el ataque nuclear de represalia, a no ser que se dispusiera de una inteligencia sumamente precisa).
•    Respuesta militar convencional, acelerando la ofensiva que ya estaba en marcha. ¿Problemas? Corea del Norte podría amenazar con destruir media docena de ciudades enemigas si los aliados no aceptan un alto el fuego inmediato.
•    Alto el fuego. Estados Unidos asumiría que sus intereses en la Península coreana no merecen una guerra nuclear, pero al hacerlo podría alentar una ola de proliferación nuclear por parte de otros regímenes deseosos de dotarse de semejante capacidad coercitiva.
Vemos así la utilidad de extraer enseñanzas de escenarios hipotéticos.
Como es lógico, las implicaciones en materia de seguridad y defensa no se derivan exclusivamente de drivers y de escenarios asociados a cuestiones armadas o militares. Los grandes cambios sociales sea cual sea su naturaleza contienen múltiples implicaciones, también en materia de seguridad. Por ejemplo, este estudio de la RAND Corporation analiza las posibles consecuencias de las transformaciones demográficas sobre las capacidades militares o sobre los causas de las guerras.
 
Paso 10. Elaborar indicadores y señales de alerta temprana
Con el fin de vigilar de manera sistemática la evolución de los acontecimientos, y de contrastar esos hechos con los escenarios construidos, es aconsejable elaborar una lista de indicadores que permitan seguir el comportamiento de cada driver. Por ejemplo, el Observatorio sobre la actividad yihadista en el Magreb y el Sahel Occidental de GESI ha estado atento durante meses a la evolución del Daesh en Libia, mediante un análisis estratégico con actualización mensual de indicadores.
A partir de dichos indicadores es posible determinar también señales de alerta temprana que avisen del cambio de un escenario a otro. De este modo, las señales débiles, que podrían pasar desapercibidas en mitad de otras muchas informaciones, adquieren sentido gracias al esfuerzo analítico realizado con esta técnica.
El siguiente gráfico reproduce de manera didáctica la secuencia a realizar. Sin embargo, no hay que dejarse confundir por su carácter lineal. Es muy probable que a lo largo del proceso se repitan iteraciones entre varias fases con el fin de profundizar en la investigación e identificar o matizar tendencias, incertidumbres clave y escenarios.

Algunos factores que ayudan a la construcción de escenarios
Para terminar, comentamos brevemente varios factores que contribuyen a mejorar la construcción y análisis de escenarios:
Conocimiento experto del tema. Más que una ayuda podríamos decir que es un requisito indispensable. Sería una frivolidad elaborar escenarios sobre un objeto de estudio del que sólo tenemos unas nociones básicas. El conocimiento experto permite identificar los actores clave, comprender sus interacciones, reconocer los drivers con impacto estratégico y realizar un análisis fino sobre las posibles relaciones entre ellos.
El conocimiento experto también es necesario en la vigilancia prospectiva, pues contribuye a estar al tanto de informaciones críticas que circulan en foros especializados y hace más fácil advertir un proceso de cambio o incluso el inicio de un ‘cisne negro’ (Han, 2011: 57).
Imaginación. Se ve estimulada por la reflexión colectiva. Si no queda más remedio, es preferible realizar el análisis y construcción de escenarios individualmente que no realizarlo en absoluto. Pero mejora -con diferencia- cuando es resultado de un trabajo de equipo multidisciplinar compuesto por personas con mente abierta y que espolean su imaginación mediante tormentas de ideas y reflexión colectiva. De manera complementaria se pueden organizar seminarios de expertos externos al proyecto, lo que refuerza la cuestión que hemos señalado en el punto anterior. Por ejemplo, este artículo de una revista científica sobre posibles escenarios de la geopolítica turca y la cuestión kurda se basa en un workshop con miembros destacados de la comunidad académica y del ámbito de las ONGs.
Por razones obvias, la creatividad es básica en la construcción de escenarios. Y conviene que haya altas dosis de atrevimiento. Si hace quince años nos hubieran ensañado un dossier de prensa con los principales acontecimientos sucedidos hasta el día de hoy, seguramente lo habríamos dado por falso. Igualmente muchos de los hitos que sucederán de aquí el año 2030 pueden parecer ahora mismo disparatados. Conviene tener esta idea presente para no censurar escenarios de manera apresurada.
Empleo de teorías para articular e inspirar escenarios. Las teorías contribuyen a explicar la realidad porque están hechas de principios, razonamientos lógicos e hipótesis con mayor o menor grado de contrastación. No tiene sentido reinventar la rueda cada vez que nos aproximamos de nuevas a un fenómeno. Un ejercicio de análisis de escenarios ayuno de teoría tendrá más probabilidades de ser fútil, que uno que se ancle en un sólido bagaje teórico.
En otros documentos didácticos de GESI hemos tratado sobre diversas teorías de la insurgencia, de los conflictos armados internos o del dilema de seguridad y la disuasión. Todas ellas pueden resultar útiles en la construcción de escenarios donde estén presentes esos fenómenos. Aaron L. Friedberg (2005), por ejemplo, emplea las teorías realista y liberal de las Relaciones Internacionales para generar escenarios sobre el futuro de las relaciones Estados Unidos – China.
Buen conocimiento de la Historia. En particular de la relacionada con el ámbito que vayamos a estudiar. La Historia no se repite, pero rima (como decía Mark Twain). Además del empleo de las analogías históricas, también es interesante realizar ejercicios de lo que podríamos llamar prospectiva al revés: irnos a hace diez o quince años e identificar los principales drivers que han impulsado la situación presente. Quizás hoy algunos de esos drivers siguen desempeñando una función clave en su evolución futura (Neumann & Overland, 2004: 262). El conocimiento detallado de la Historia también nos da perspectiva, nos lleva a constatar que las sorpresas estratégicas existen y, por supuesto, contribuye a analizar con riqueza de matices las relaciones entre los diversos drivers (Cohen, 2005: 579).
Experiencia. Como otros muchos saberes, la técnica de escenarios se aprende con la práctica. Es decir, este documento didáctico por sí sólo no te enseñará de verdad a construir escenarios. Hace falta rodaje. Así que, ¡adelante!
 
Javier Jordán es Profesor Titular de Ciencia Política y miembro del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI) de la Universidad de Granada
 
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