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El ministerio de Defensa de Japón solicita un incremento del 3,5% en el presupuesto militar de 2015 para contrarrestar la influencia de Pekín

(defensa.com) El Ministerio de Defensa japonés ha propuesto que para el próximo año fiscal se incremente un 3,5% el presupuesto militar para llegar a una cifra que gire en torno a los 50.000 millones de dólares.

El objetivo sería fortalecer las capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR en sus siglas en inglés), reforzando la seguridad marítima y la defensa aérea. Como telón de fondo aparecen los contenciosos con Pekín que han ido cogiendo forma a lo largo de los últimos años, sobre todo el vinculado a la soberanía de las islas Senkaku.

En el caso de que se respalde la propuesta en el Parlamento nipón a finales de 2014, el presupuesto de defensa se situaría en el mayor nivel desde los años 90, después de que durante la última década se hayan registrado continuos descensos presupuestarios propiciados por la delicada situación económica del país. Sería el tercer incremento propuesto por el Ministerio liderado el ministro Itsunori Onodera desde la llegada de Shinzo Abe en 2012 al gobierno, en consonancia con el ambicioso plan de Defensa que prevé incrementar un 5% la inversión militar de Japón entre 2014 y 2019, alcanzando un gasto de casi 175.000 millones de dólares durante el próximo lustro.

En lo que se refiere al gasto específico en armamento, se ha cursado pedido por seis cazas F-35A, respecto a la seguridad marítima, Japón también espera acelerar, como ya adelantó defensa.com el pasado mes de julio, la adquisición de dos nuevos destructores Aegis dentro de la flota de ocho buques que se esperan incorporar hasta 2020. Por otro lado, se habría formalizado una compra de unos 3.800 millones de dólares con el objetivo de entregar 20 nuevos aviones de patrulla marítima P-3C para asegurar el reemplazo de los Kawasaki P-1 actualmente operativos en las Fuerzas de Autodefensa de Japón.

También se habría puesto en marcha un plan para buscar la incorporación de submarinos de la clase Soryu, aunque no se ha especificado el número de unidades. Está proyectada la compra de helicópteros y nuevos aviones no tripulados, aunque en este caso no se ha hecho mención al prototipo seleccionado. Otra de las partidas a las que hace referencia este nuevo presupuesto, y que sería de unos 1.100 millones de dólares, comprenden la solicitud de trasladar tropas norteamericanas desde las bases de Okinawa hasta otras bases norteamericanas en Asia-Pacífico, como Guam o Iwakuni, después de las fuertes protestas de la población autóctona en los últimos años en las zonas en las que se han desplegado efectivos norteamericanos.

Este sería un nuevo paso en la nueva política de Defensa de Tokio que cambiaría la posición adoptada durante el último medio siglo. En el último año se ha aprobado, entre otras medidas, la posibilidad de poder desplegar tropas en ayuda de sus aliados y la modificación de las restricciones que se aplicaban a la exportación de armamento nipón a nivel internacional. Aún así, este incremento todavía puede parecer insignificante para hacer frente al enorme gasto militar chino, que para este año ha hecho oficial una inversión en defensa total que supera los 130.000 millones de dólares, consolidándose como la segunda potencia militar a nivel mundial. (J. Martínez)


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