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Continúan las febriles negociaciones entre Boeing, Embraer y el gobierno brasileño. Saab en la ecuación

En un clima de cierta preocupación, autoridades del Comando de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) y directivos de la empresa sueca Saab se reunieron en Brasilia el jueves pasado para tratar las negociaciones para la compra de Embraer por la estadounidense Boeing. La empresa estadounidense, tal vez pasaría a tener actuación en el desarrollo del proyecto FX-2 / Gripen NG.

El programa prevé la producción de 36 cazas suecos Gripen con transferencia de tecnología para el país, además de permitir a Brasil vender las aeronaves con la nueva tecnología a otros países. Por parte de Saab también pesa cierta irritación por la eventualidad de perder espacio en las futuras adquisiciones de aviones por parte del gobierno federal y hasta la posibilidad de que las instalaciones creadas para el desarrollo de los cazas suecos en Brasil queden paradas tras la entrega de las 36 aeronaves, ya que , muy probablemente no interesaría a Boeing producir el modelo competidor del F-18 E / F. Sin embargo, la norteamericana y la empresa sueca están unidas en el proyecto de un avión de entrenamiento de pilotos, el T-X, lo que puede beneficiar a Embraer, como potencial socio o proveedor del mismo.

El ministro de Defensa, Raúl Jungmann, recibió un día después a representantes de Boeing a los que volvió a decir que el mantenimiento del control accionario de la empresa por Brasil es una cuestión de "soberanía nacional". Jungmann, sin embargo, se manifestó favorable a una asociación entre las dos empresas. Hace dos semanas, él había apoyado las negociaciones entre los fabricantes de aeronaves, pero descartó la hipótesis de que Embraer se dividiera con el objetivo de vender sólo una parte.

"Raul Jungmann se posicionó favorable a una alianza entre Boeing y Embraer, pero defiende que el mantenimiento del control accionario de la empresa brasileña es una cuestión de soberanía nacional, y no será transferida ni va a la mesa de negociación entre las empresas, el ministerio de Defensa, por medio de las redes sociales. De acuerdo con la cartera, participaron en el encuentro la presidenta de Boeing para América Latina, Donna Hrinak, dos vicepresidentes de la empresa a nivel global y el presidente comercial, Ray Conner. Además de Jungmann, recibieron a los ejecutivos el comandante de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), Nivaldo Luiz Rossato, secretarios del ministerio y el director de Economía y Finanzas de la FAB, Heraldo Luiz Rodrigues.

Sin entrar en detalles sobre su propuesta, los ejecutivos de Boeing salieron de la reunión con una lista de cuestionamientos sobre aspectos sensibles de las negociaciones, como el futuro de los programas militares de Embraer. Por el momento, el gobierno preferiría apoyar una asociación del estilo de la alcanzada en Estados Unidos entre la Embraer y Sierra Nevada en el Super Tucano, bastante similar al acuerdo SAAB / Embraer.

Ese mismo día, el ministro de Seguridad Institucional, Sergio Etchegoyen, afirmó que el gobierno federal decidió que no vender el control de Embraer a Boeing, aunque defendía una asociación entre ambas compañías. "El gobierno no cederá el control accionario de Embraer. Como va a ser la sociedad, todavía no sabemos ", dijo Etchegoyen.

"La xenofobia no vale la pena porque de repente podemos perder el tren de la historia,  perdiendo una buena oportunidad", dijo el ministro, sin dar detalles sobre las negociaciones. El gobierno mantiene una 'golden share' en Embraer que garantiza  su poder de veto en decisiones estratégicas de la compañía. Según Etchegoyen, se debe favorecer una asociación entre ambas empresas "en lo que nos sea conveniente y sintonizado con el interés nacional".

Un dictamen de la Abogacía General de la Unión (AGU) emitido en enero del año 2000 mantuvo una restricción preexistente que limitaba a un máximo del 40% la participación del capital extranjero en el fabricante de aeronaves brasileño. El dictamen concluye que la prohibición sólo podría ser retirada por una ley específica posterior o por un decreto presidencial especial. Boeing también habría sugerido una apreciable presencia de técnicos brasileños en el proyecto 797, su mayor aeronave de fuselaje angosto ,sucesora del 757 y competidora del A-321Neo. En realidad, ya en 199 Boeing había sondeado a Embraer para que esta empresa se hiciera cargo de su poco exitosa línea 717(MD-95) y las negociaciones habían naufragado en la interna del grupo estadounidense que prefirió entonces intentar volver a comprar –también infructuosamente- De Havilland/Bombardier, una alternativa, que, cuando lo consiguió, en 1985, fue muy  poco exitosa, habiéndola revendido la propia Boeing en 1992 tras las pocas ventas de sus turbohélices Dash en la época.

Precisamente ahora, Embraer anuncia su próxima vuelta al turbohélice... (Javier Bonilla, Corresponsal del Grupo Edefa en Río de Janeiro)


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