La Fuerza Aérea de Chile (FACh) y la Marina de Estados Unidos han comenzado las maniobras bilaterales correspondientes al despliegue Southern Seas 2026, en el marco del cual el portaaviones nuclear USS Nimitz (CVN-68) y el destructor USS Gridley (DDG-101) realizan ejercicios combinados en aguas del Océano Pacífico frente a la costa chilena.
Durante las últimas horas, cazas F-16/D Block 50 de la Fuerza Aérea de Chile volaron en formación junto a aviones F/A-18E/F Super Hornet del escuadrón VFA-137 “Kestrels”, embarcados en el Nimitz. Las imágenes difundidas por fuentes oficiales muestran al menos dos F-16D chilenos operando en estrecha coordinación con dos Super Hornet estadounidenses, en una demostración práctica de interoperabilidad aérea y marítima.
Este encuentro forma parte de la undécima edición de Southern Seas desde 2007. El despliegue, coordinado por la Cuarta Flota de la US Navy y el Comando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOM), busca fortalecer las capacidades operativas conjuntas, mejorar la interoperabilidad entre fuerzas aliadas y consolidar las relaciones de defensa en la región. Además de Chile, el operativo contempla actividades con las armadas de Argentina, Brasil y Uruguay, mientras el grupo naval circunnavega el continente sudamericano.
Se prevé escala en Valparaíso, Chile. La participación continúa la tradición de ejercicios bilaterales de alto nivel con la US Navy, como los realizados en ediciones anteriores de Southern Seas (incluido el de 2024 con el portaaviones USS George Washington) y otras actividades de entrenamiento combinado en superficie, antisubmarino y operaciones aéreas. Estas maniobras permiten a ambas instituciones intercambiar experiencias, perfeccionar procedimientos y reforzar la cooperación en seguridad marítima, un ámbito cada vez más relevante en el Pacífico Sur.
El USS Nimitz, uno de los portaaviones más emblemáticos de la flota estadounidense y que se mantiene operativo hasta 2027, lleva a bordo una parte significativa del Ala Aérea 11, lo que ha permitido realizar entrenamientos reales de defensa aérea, maniobras en formación y operaciones combinadas con unidades regionales.
Esta nueva fase del despliegue confirma el compromiso sostenido entre Santiago y Washington en materia de defensa, en un contexto donde la interoperabilidad entre fuerzas navales y aéreas sigue siendo clave para enfrentar desafíos comunes en el ámbito marítimo. (Luis Andres Lautaro)






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