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Viernes, 6 de marzo de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

La Conferencia Anticartel de las Américas y la nueva geometría de la seguridad hemisférica

En un entorno estratégico marcado por la convergencia entre crimen transnacional, violencia subversiva y erosión de la soberanía estatal, la Conferencia Anticartel de las Américas, organizada por el Departamento de Guerra de Estados Unidos en el cuartel general del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), se consolidó como un punto de mando hemisférico para redefinir la respuesta militar y de seguridad ante una amenaza que ya no reconoce fronteras ni jurisdicciones civiles tradicionales. El encuentro reunió a líderes de defensa y seguridad pública de 17 países del hemisferio occidental y culminó con la firma de una declaración Conjunta de Seguridad, reafirmando compromisos compartidos con la paz, la soberanía y la estabilidad regional.

Desde una perspectiva estratégica-militar, la conferencia operó como un estado mayor multinacional, alineado en torno a un principio central de la nueva política hemisférica de la administración Trump, en la que la seguridad del hemisferio comienza con el establecimiento de fronteras fuertes y Estados aliados con un robusto poder ejecutivo. Durante las sesiones se subrayó que el control del territorio, de los accesos y del terreno clave es condición indispensable para garantizar tanto la seguridad como el desarrollo económico y la libertad de comercio regional.

La nueva política hemisférica expuesta por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el comandante del SOUTHCOM, general del Cuerpo de Marines Francis L. Donovan, se articula sobre tres ejes doctrinales claramente definidos. El primero es la priorización del hemisferio occidental como espacio estratégico vital, rompiendo con décadas de lo que fue descrito como una política de “negligencia benigna”, en la que otros teatros globales recibieron mayor atención que el propio vecindario continental. Este replanteamiento sitúa la defensa del hemisferio como una misión central, no secundaria.

Seguridad fronteriza regional integrada

El segundo eje es la seguridad fronteriza regional integrada. No se trata únicamente de control migratorio, sino de enfrentar redes criminales que explotan fronteras porosas para el tráfico de drogas, personas y recursos ilícitos. Durante la conferencia se expusieron datos que ilustran la magnitud de la amenaza: el hemisferio occidental concentra cerca de un tercio de los delitos violentos del mundo, pese a representar solo una octava parte de la población global, y el negocio del tráfico humano creció de forma exponencial en pocos años, alimentando violencia e inestabilidad.

El tercer eje doctrinal es la defensa del hemisferio frente a interferencias externas. La nueva política hemisférica retoma principios históricos de protección del vecindario estratégico, adaptándolos al contexto actual. Se enfatizó la necesidad de impedir que actores externos amenacen la paz, la independencia y la soberanía de las naciones del continente, reforzando así la idea de un hemisferio compuesto por Estados fuertes, cooperativos y plenamente soberanos.

Hegseth afirmó, “con Donald Trump en la Oficina Oval, y con todos ustedes aquí, aún podemos hacer realidad ese viejo sueño de James Monroe, [y] con el tiempo haremos que América vuelva a ser grande".

Frente a este panorama, la Declaración Conjunta de Seguridad firmada en SOUTHCOM establece una línea de acción común. Sin detallar planes tácticos específicos, el documento reafirma la voluntad política y militar de coordinar esfuerzos, compartir información relevante y fortalecer las capacidades nacionales para proteger fronteras, territorios soberanos y poblaciones civiles. El enfoque privilegia la cooperación regional como herramienta principal para revertir tendencias negativas y recuperar la iniciativa estratégica frente a actores criminales organizados.

Operación Lanza del Sur

En este marco conceptual emerge la “Operación Lanza del Sur”, presentada como una campaña estratégica orientada a degradar las capacidades críticas del crimen organizado transnacional. Lanza del Sur no se define como una invasión ni como una ocupación, sino como una operación de presión sostenida, basada en inteligencia compartida, apoyo a fuerzas aliadas, interdicción logística y neutralización de nodos clave. Su lógica responde a la doctrina de campañas conjuntas: golpear al adversario en múltiples dominios, de forma coordinada y persistente.

La operación simboliza un cambio de paradigma. Al tratar a los carteles como amenazas a la seguridad hemisférica, se amplía el abanico de herramientas disponibles y se integra el poder militar dentro de una estrategia más amplia de estabilización. Para las fuerzas armadas participantes, esto implica entrenamiento combinado, reglas de empeño claras y una cadena de mando interoperable, elementos discutidos en profundidad durante la conferencia.

En términos estratégicos, la Conferencia Anticartel de las Américas envió un mensaje inequívoco: el hemisferio occidental es un espacio de responsabilidad compartida, donde la seguridad de uno impacta directamente en la seguridad de todos. La firma de la declaración no representa un punto de llegada, sino una orden de marcha para profundizar la integración militar y de seguridad. En un entorno donde las amenazas se adaptan con rapidez y operan en red, la respuesta hemisférica apuesta por cohesión, interoperabilidad y determinación, pilares clásicos del pensamiento militar aplicados a los desafíos del siglo XXI. (Douglas B. Colmenares)

 


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