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Las Fuerzas Armadas brasileñas se enfrentan a graves problemas financieros y operativos

Con la reducción del 40% sobre el  presupuesto de las Fuerzas Armadas aplicado este año,  sólo podrán cubrirse los gastos hasta mediados de septiembre. Si no hay una rápida asignación de más recursos, el plan inmediato es reducir el horario de funcionamiento administrativo de cada Fuerza y ​​anticipar la baja de  conscriptos. Ya ha comenzado la sustitución del cuadro de personal permanente por efectivos temporarios para reducir el costo previsional. Jerarquías del Ejército, Marina y Aeronáutica admiten que existe un riesgo real de "colapso".

La Dirección de Fiscalización de Productos Controlados (DFPC) del Ejército, responsable de monitorear el uso de explosivos, es una de las que  se está viendo seriamente afectada con directo detrimento para la seguridad del país. Perdió parte de la capacidad operativa para impedir el acceso a dinamitas a grupos delictivos como Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho, que roban bancos y cajeros automáticos, estando permanentemente latente la posibilidad de que grupos terroristas locales o extranjeros también accedan a explosivos.

El Comando del Ejército confirma que este cuadro reduce "drásticamente" la fiscalización del uso de este material, abriendo el camino para el aumento de explosiones de cajeros electrónicos. La DFPC es uno de los órganos de las Fuerzas Armadas de apoyo al sistema de seguridad pública afectados por la falta de recursos, actualmente sufriendo crecientes dificultades para mantener sus operaciones y combatir desvíos de explosivos para el crimen organizado. El mes pasado, la Federación Nacional de Bancos (Febraban) estuvo en la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados para pedir mayor combate a estos grupos. En el país existen al menos 23.000 agencias y 170.000 terminales de autoservicios. Sólo este mes, las pandillas destruyeron con dinamitas agencias en Lindoia, Indaiatuba (Sao Paulo) y en Capelinha (Minas Gerais).

En junio,  actuaron en Brasilia, totalizando 22 acciones desde 2016 en el Distrito Federal. En los últimos meses se han registrado ataques explosivos casi semanales contra cajeros automáticos en Rio Grande do Sul, así como a casas de cambio en la frontera con Uruguay y Paraguay, tanto del lado brasileño como en los países vecinos, donde los principales grupos del narcotráfico actúan abiertamente, complicando la acción de las fuerzas de Defensa y Seguridad- estas últimas, también enfrentando graves dificultades presupuestarias- en Brasil.

 De acuerdo con el comandante del Ejército, general Eduardo Villas Bôas, los cortes "fueron muy elevados, fuera de los estándares". Con el 40% del presupuesto reducido, la Fuerza Aérea piensa suspender diversos servicios los  viernes.  También centralizó las actividades de la flota de combate en Anápolis y el entrenamiento en Natal, para adaptarse.

Temiendo que la crisis se refleje también obligando a reducir en servicios que afectan directamente a la población, como aquellos relacionados a la seguridad de la navegación (perjudicando, por ejemplo,  la seguridad de instalaciones navales y entornos portuarios, hidrovías, etc.), el comandante de la Marina, Almirante Eduardo Bacellar Leal Ferreira, dijo que se necesitan al menos 250 millones de dólares más al año para mantener la escuadra. "Eso necesita ser solucionado o nuestra escuadra de superficie va a desaparecer en poco tiempo", afirmó. Mientras el problemático portaaviones São Paulo está en proceso de desmovilización, la Marina aún intenta mantener vigente el Programa de Obtención de Submarinos (PROSUB) superando enormes obstáculos económicos y sucesivos retrasos. En Brasil, menos del 2% del PIB está destinado a  Defensa. (Javier Bonilla)

 


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