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Balance de las fuerzas militares y policiales en el Triángulo Norte centroamericano

La espantosa escalada criminal y de violencia en el que se conoce como el Triángulo del Norte de Centro América (Guatemala, El Salvador y Honduras) ha sido respondida por los gobiernos correspondientes recurriendo a las Fuerzas Armadas en apoyo o sustitución de la policía. En Guatemala se constituyeron fuerzas de tarea Interagencial. Fuertemente apoyadas por los EEUU, en El Salvador se crearon fuerzas especiales compuestas por militares y policías; en  tanto en Honduras el Congreso decidió otorgarle a las FFAA poderes policiales independientes.

Con todo, Guatemala emprendía a principios del 2017 la primera fase para sacar a sus 4.200 reservistas militares, que apoyaban directamente a la Policía Nacional Civil (PNC-G), de las funciones de seguridad nacional.  La reorganización tendrá lugar en los primeros cuatro meses del año, reduciéndose su participación a un 50% a partir de mayo,  cesando a finales de 2017 completamente.  El vacío dejado por los reservistas será cubierto con 4.000 nuevos policías para montar un pie de fuerza policial  que sume 41.000 efectivos a fin de año. En  2016 Guatemala reportaba un total de 22.852 miembros en sus Fuerzas Armadas, sumando un pie de fuerza de 19.800 efectivos y 3.052 administrativos.  

Se ha hecho pública la intención de completar los cuadros del Ejercito con 25.000 efectivos, pero este cambio de rumbo en el 2017 pone en cuestión cualquier aumento.  En noviembre de 2010 se aprobaba el Reglamento de la Ley del Servicio Cívico, que definía la modalidad de la prestación del servicio cívico, su organización, principios, formas de participación, excepciones y modalidades para prestar el servicio.  Bajo el Acuerdo Gubernativo 31-2015 se establecía el Cuerpo Especial de Reserva para la Seguridad Ciudadana (CERSC) y se especificó la creación y jurisdicción de los Escuadrones de Seguridad Ciudadana, con la misión de apoyar a las fuerzas de seguridad civil, y movilizando un 1º, 5º y 9º escuadrones de Reservistas para operar desde la Brigada Mariscal Zavala, con el 2º escuadrón operando desde la Guardia de Honor (Policía Militar), junto con el 6º, y distribuyéndose el resto en la 2ª brigada de Guardia de Honor (3º), la de Operaciones para Montaña (4º), La 5ª de Infantería (7º), y la 2ª de Infantería (8º).  Sin embargo, no se menciona cambios en las fuerzas de tarea institucional que operan a lo largo de las fronteras y en contra del narcotráfico internacional.  La PNC-G aparece en el 1997, con una reformación de la antigua Policía Nacional, hoy la fuerza policial mas grande de Centro America, y más aún lo será a finales del 2017.

Al otro lado de la frontera guatemalteca, en El Salvador,  se hacían planes, por el contrario, para utilizar hasta 13.000 efectivos militares en asuntos de seguridad nacional en  2017, que se sumarían a 26.000 policías.  Hasta el año 2014 se le atribuía un balance a El Salvador de 24.799 efectivos militares, pero esos datos no concordaban entonces y todavía no lo hacen.  Después del conflicto interno, la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) se habría estabilizado en poco más de 11.000 efectivos.  En 2010 se había incrementado a los 17.000, con el reclutamiento de 6.300 nuevos elementos,  el año 2014 cerraba con una planilla de 22.000 militares y  21.000  agentes de la Policía Nacional Civil (PNC-ES).  En esos 22.000 militares se incluían 12.996 soldados, 1.945 efectivos navales y 1.956 de la fuerza aérea (FAS),  el resto empleados administrativos.  En 2016, El Salvador reportaba una reducción, asegurando tener dentro de la FAES  poco más de 19.500 miembros, incluyendo los 4.000 administrativos.  Esto significaría un pie de fuerza de 15.500 ( incluyendo 1.380 oficiales y 905 suboficiales, y los efectivos navales y aéreos). De estos 15.500 efectivos, 10.423 estarían envueltos en actividades de apoyo a la PNC-ES.  

Con la situación imperante, el país vive una escalada militar en asuntos de seguridad nacional sin señal de apaciguarse.  Al contrario, se establecieron una serie de comandos conjuntos militares-civiles para luchar contra las pandillas, mientras que la Fiscalía General (FGR) lo hacía contra la corrupción de las elites políticas y económicas.  Sin embargo, la preparación de un soldado no es acorde con la seguridad pública, por lo que el paso salvadoreño deja mucho que desear y merma en realidad poco la criminalidad.  En este panorama, es notable la aversión salvadoreña a crear una gendarmería que pueda encajar mas acertadamente  lo que ahora se hace con efectivos de infantería.  Esta aversión responde a la mala experiencia con los antiguos Cuerpos de Seguridad Pública (CUSEP), sin embargo, la participación del ejército goza de un amplio apoyo civil, harta de la crónica inseguridad. Hasta 2010, poco más del 45% respaldaban un golpe de estado si el gobierno siguiera sin resolver las dificultades económicas y de seguridad pública.  En un reporte del periódico nacional El Mundo, en noviembre del 2016, basado en el estudio de Percepción Social del Trabajo, Condiciones y Confianza de la Policía Nacional Civil (PNC) y elaborado por el Centro de Estudios Ciudadanos de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), al menos cinco de cada 10 salvadoreños prefieran los antiguos CUSEP para enfrentar a las pandillas. Un 45 % de los encuestados no tenía confianza en el trabajo de la PNC-ES, mientras que el 54,6 % opinó que el desempeño de los policías no es bien valorado por la población salvadoreña.

En Honduras, por otro lado, se ha establecido un Cuerpo de Policía Militar de Orden Público,  que tiene como meta tener un pie de fuerza de 10.000 efectivos.  Fue establecido el 24 de agosto del 2013, como una especie de gendarmería, pues responde a la Secretaria de Defensa, fuera de la esfera del mando policial, pero manteniendo la dual tarea de servir de apoyo a la policía judicial-civil.  Actualmente suma seis batallones, un escuadrón motorizado y un batallón canino.  A mediados de 2016, Honduras informaba tenía una planilla de 24.000 personas en sus FFAA,  15.550 efectivos militares, 4.000 efectivos del nuevo Cuerpo PMOP, 1.100 efectivos navales y 2.250 efectivos aéreos, sumándose otros 1.100 administrativos.  En agosto del 2016 se autorizaban dos batallones PMOP adicionales, o sea que se aumentó el pie de fuerza militar con otros 1.050 efectivos.  

Honduras, al igual que los otros dos países, tiene una larga historia de intervención militar en asuntos de seguridad nacional.  El 2 de julio del  año 59, se establece la Guardia Civil en remplazo de lo que era la Policía Nacional.  Esta desaparece tras el golpe de estado del 3 de octubre del 63, para dar paso al Cuerpo Especial de Seguridad.  El CES combatiría al lado del Ejercito durante la Guerra del 69 con El Salvador.  Tras la contienda se constituyen otras fuerzas paramilitares, como la Policía de Hacienda (1974).  El 30 de enero del 75 se integran las varias policías dentro de la Fuerza Pública (FUSEP), pasando a conformar una cuarta rama del ente militar.  No sería hasta 1993 en que se propuso la separación policial de la rama militar.  Es así como el 17 de diciembre del 96  se ordena la separación de la misma al frente una junta rectora.  El 28 de mayo del 98 se crea la Ley Orgánica de la Policía Nacional, completándose con ello la separación de la fuerza policial y poniéndola bajo el Ministerio Publico.  Sin embargo, dicha PNH nunca ha gozado del respaldo político y económico necesario para ser una fuerza efectiva.  En agosto de 2016 se informaba que el pie de fuerza policial sumaba tan solo 13.019 agentes, 879 de ellos oficiales y 12.140 de escala básica , de los que 1.807 debían ser depurados.  Sin embargo, el decreto ejecutivo PCM075-2016 establece una nueva estructura organizativa que pretende llevar un cuadro de 2.550 oficiales (a incluir 51 comisionados, 130 subcomisionados, 170 comisarios, 766 inspectores, y 876 subinspectores) y 23.450 agentes para el 2022.  Apuntamos que el Cuerpo de PMOP tiene carácter de permanente, así que seguirá funcionando paralelamente a la policía.  (J. Montes, corresponsal de Grupo Edefa en Centro América)

 

 

 

Fotografía:
1.    Fuerzas especiales hondurenas (Presidencia de Honduras)
2.    Artilleria y blindados hondurenos (Presidencia de Honduras)
3.    Honduras esta por adquirir una OPV desde Israel
4.    Lancha rapida de la Infanteria de marina de Guetamala (Ministerio de la Defensa de Guatemala)
5.    Jeep J8 de la Policia de guatemala (Presidencia de Honduras)
6.    Patrulla naval conjunta de Guatemala y Honduras (Presidencia de Honduras)
7.    Infanteria de Marina salvadorena equipada con ametralladoras M60 (J. Montes)
8.   VCT-A2 de El Salvador (J. Montes)
9.   Bateria M55A2

 


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