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La Armada de Chile aún no adopta una decisión respecto al reemplazo del Sea Wolf

La Armada de Chile anunció en mayo de este año que modernizaría los sistemas de armas de sus fragatas Tipo 23. Este proyecto incluye el misil Sea Wolf, el Sistema de Combate y probablemente el radar 996. No mucho después de esa fecha la Armada recibía las propuestas de las  empresas ofertantes, entre las cuales se pudo saber estaban Lockheed Martin Canada, Thales, IAI y MBDA a quienes se agregó después Raytheon con el RIM-162 Evolved SeaSparrow Missile (ESSM).

Poco se ha sabido desde entonces, aunque siempre se ha estimado que la decisión se tomará este año, del cual queda bastante poco. El 7 de septiembre la publicación británica Jane’s destacaba al respecto dos aspectos principales, el primero que Raytheon no seguiría en la competencia, sin especificar la causa de este hecho. Recordemos que esta alternativa tiene el apoyo del Gobierno norteamericano y que el 5 de julio de este año la Defense Security Cooperation Agency de Estados Unidos  anunciaba que el Departamento de Estado había aprobado la venta a Chile del sistema Evolved Seasparrow Missiles (ESSMs), lo que se podía entender como un “trato cerrado”.

El segundo aspecto destacado del artículo es que fija en dos los misiles en competencia y en cuatro las compañías participantes: los misiles son Sea Ceptor de MBDA y Barak 8 de IAI, en tanto que las compañías son las ya nombradas MBDA en asociación con QinetiQ e IAI, además de Lockheed Martin Canada y Thales Nederland. Estas dos últimas ofrecen soluciones en el área de Sistemas de Comando o radares, pero no ofrecen misiles en el rango de costo y rendimiento que fabrican las dos primeras. El equipo MBDA/QuintetiQ e IAI ofrecen una solución integral tanto en misiles como en Sistemas de Combate y radares de vigilancia. Todo lo anterior parece orientar la solución técnica a una competencia técnica entre MBDA e IAI, que además deben ajustar sus ofertas a un presupuesto estimado en un rango entre MUS$173 y MUS$ 231, probablemente cercano al valor menor.

En ese marco cabe suponer que lo único que podría demorar la decisión respecto a un proyecto que lleva en estudio largos años; con recursos aprobados por el gobierno y con ofertas técnicas y económicas analizadas durante al menos cuatro meses, sería el propósito de la Armada de evitar cualquier fuente de cuestionamiento a la decisión que se adopte. Proyectos de similar cuantía han debido enfrentar objeciones, tanto de cierta prensa como por recursos ante tribunales o ante órganos fiscalizadores del estado. El empleo de los recursos del cobre sigue estando en cuestionamiento por algunos sectores políticos, los que objetan que con un precio bajo y con la economía desacelerada se destinen estos fondos a fines militares y no a proyectos en áreas como salud o educación. (Roberto Sandoval, corresponsal de Grupo Edefa en Santiago de Chile)

(Fotografía De Tehsaint flickr)


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