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Lo evitable e inevitable en la pérdida del submarino argentino ARA San Juan

Mientras que el submarino argentino ARA San Juan de la Clase TR-1700 sigue en condición de perdido en las tormentosas aguas del Atlántico Sur, varias naciones han respondido rápidamente y enviado sus medios aéreos y navales para colaborar en la búsqueda de este navío que, con 44 tripulantes,  se encuentra en situación crítica. Cuando regresaba de una importante ejercitación naval el pasado miércoles, se perdió todo contacto con el exterior, suponiéndose que alguna avería de gravedad ha impedido toda comunicación con la Flota y bases navales.

Múltiples versiones y opinólogos repentinos inundan, nunca mejor dicho,  todos los medios de prensa, confundiendo aún más a una opinión pública que ignora por completo las vicisitudes de las Fuerzas Armadas y sus carencias, que tantas veces hemos reflejado en  este medio. La situación actual nos muestra con una dureza inusitada algo que más tarde o temprano iba a producirse. Durante años expresamos que las FFAA se mantenían por el esfuerzo del personal y la excelente  calidad de los productos y equipos que se habían adquirido décadas atrás, pero todo tiene un límite y el mismo se presenta con su rostro más feroz en este momento.

Mientras los políticos de turno ignoraron por completo por años los llamados de atención trasuntados en numerosos incidentes y accidentes, perdidas de capacidades,  baja disponibilidad de los medios y una continua baja en el rendimiento de los materiales. En las puertas de una posible  desgracia naval, este incidente es solo uno más de la amarga sucesión de desgracias evitables que por imprevisión, carencia de inversiones, intereses espurios, inutilidades, falta de liderazgo en los mandos castrenses, políticas que ignoran lo esencial en la Defensa Nacional, han llevado a las instituciones militares a un estado crítico, que no solo compromete la Defensa y Seguridad Nacional, sino que lleva directamente a la indefensión absoluta.

Treinta años de desinversión en la materia, manifiesta antipatía hacia las Fuerzas por parte de muchos políticos que han gobernado el país, soslayando el esfuerzo de los uniformados y principalmente, la carencia absoluta de una política y estrategia que contemple a los intereses nacionales y que viven en una irrealidad constante.  Suponer que no existen  hipótesis de conflicto que nos afecten, cuando una porción de territorio nacional está ocupada por una potencia extranjera e ignorar la violencia existente en un mundo complicado, solo nos muestra una vez la ignorancia y cobardía de los que tienen la responsabilidad de la cosa pública.

Aquí incluyo a todos aquellos que tienen el fáctico mando, civiles y militares, que transcurren por los puestos con escasa gloria y que nadie recordará, a excepción de los pobres resultados de sus gestiones. A los ignorantes funcionarios públicos que sólo calientan un sillón en una oficina, tan escasos de ideas como de comprensión de la importancia de su función, pero también a aquellos uniformados  que salvaguardando sus interés privados, no han respondido a la formulas antiguas de honor y probidad, palabras altisonantes que solo exhuman cuando deben pronunciar un discurso en el que pocos creen.

Que el material de las FFAA está en un límite técnico y de seguridad no es ninguna novedad, hace años que hablamos de eso  y la realidad nos muestra la siniestra cara de la tragedia.

La carencia de medios adecuados para la patrulla y la búsqueda y rescate, en esta ocasión tiene ribetes miserables, no hay suficientes aviones de patrulla ni buques de rescate, no se puede localizar a un navío en un área grande, pero de relativa dimensión y tampoco se actuó con celeridad ante la emergencia. Por circunstancias no claras se tardó mucho en pedir ayuda y movilizar los medios, como tampoco se activó aceleradamente la ayuda de otras instituciones estatales que recién al tercer día de la crisis activaron sus elementos.

Es inadmisible que tengamos unos pocos aviones  de patrulla para un área de responsabilidad gigantesca, ni hablar que esta crisis nos muestra que ni siquiera disponemos de un navío específico para el rescate o apoyo a sumergibles, mientras que Brasil y Chile si tienen dichos equipos para protección de su personal.

El mundo naval ha respondido solidariamente con el envío de material, personal y sistemas que pueden ayudar a localizar al submarino. La providencial presencia de un cuatrimotor P-3 Orión de la NASA, por un programa científico,   en la sureña ciudad de Ushuaia y de un Boeing P8 Poseidón que estaba en Brasil con sus sofisticados sistemas, forman el eje central de la búsqueda a la cual se incorporan aviones AIRBUS C-295 Persuader de Chile y C-295 de Brasil  y un P3 Orion de la FAB,  buques de guerra como la fragata Tipo 22 Rademaker de la MB y también un buque especializado en rescate,  el Felinto Perry, que con la capacidad de operar en buceo de gran profundidad con motivo de la presencia de muchas plataformas petrolíferas y disponiendo de un equipo de buzos de gran experiencia, representa el mejor medio de rescate existente en el continente.

Porque convengamos que tras la búsqueda y localización del navío, luego hay que llegar y proceder a un rescate que,  con la excepción que el submarino este en superficie al garete, puede estar bajo las tormentosas aguas que están dificultando los movimientos de los buques en la zona. EEUU ha respondido con el envío por medio de aviones  C-17 Globemaster que trasladan al país un submarino de rescate SRDRS, modulo presurizado, robots y equipos auxiliares requeridos para la tarea. Hasta los mismos británicos han ofrecido y enviado un buque, el  HMS Protector que desde las mismas islas en litigio, se dirige a apoyar las operaciones humanitarias lo mismo que un avión  C-130 asentado en Malvinas.

La crisis desnuda las carencias de un sistema defensivo que es poco más que un mero enunciado, aunque casi toda la flota disponible está en la  mar,  desde el buque logístico ARA Patagonia, el transporte San Blas, los destructores MEKO 360 ARA la Argentina y Sarandí, las corbetas MEKO 140 ARA Parker, ARA Spiro, ARA Rosales y ARA Robinson, a lo que se suma la corbeta A69 Drummond. También encontramos a los oceanográficos ARA Puerto Deseado y ARA Austral, que con sus importantes medios de detección bajo el agua pueden ser vitales en la tarea.

La Prefectura Naval Argentina ha integrado a su guardacostas GC-28 Prefecto Derbes y a un supply el SB-15 Tango más medios aéreos como los C-212 MP Aviocar  y un Beechcraft B200.  La Fuerza Aérea ha enviado un cuatrimotor Hércules  con equipo FLIR para la tarea, lo mismo ha realizado la compañía petrolera TOTAL  con un buque de apoyo,  el Skandi Patagonia más otros elementos y sistemas que están acercándose a la zona en cuestión. Más allá de los errores, imprevisiones y  carencias que más tarde deben ser analizadas y discutidas para adoptar las medidas que deban tomarse, lo único importante en este momento es localizar y rescatar a los tripulantes de este submarino. (Luis Piñeiro, corresponsal de Grupo Edefa en Argentina)

Fotografias:
·Es la primera emergencia en un TR-1700 nacional
·El buque britanico HMS Protector se une a la mision de rescate
·Navio de Salvamento de Submarinos-Felinto-Perry-K-11 de Brasil se dirige al sector.
·Un Orion de la NASA que estaba realizando un programa cientifico se unio a la tarea.
·ARA San Juan,  volvia de operar en aguas patagonicas.

 


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