Tras 15 años de gestiones erráticas continúan las ofertas, especulaciones, marchas y contramarchas de la adquisición de buques del tipo OPV para la Armada Uruguaya, una historia sin fin,con el absoluto descontrol de las aguas jurisdiccionales uruguayas. Invocando problemas de una garantía secundaria, el gobierno dejó sin efecto, con gran cobertura mediática, el contrato con el astillero español Cardama, en plena construcción de dos OPV, la primera ya con casi el 65% de su estructura básica concluida. Como resultado, se instaló en el Parlamento una Comisión Investigadora, la cual, en algunas oportunidades, ha debido suspender sus sesiones por falta de información desde el gobierno, tanto de las gestiones actuales, como del proceso anterior.
- OPV para Uruguay: El programa suma nuevas ofertas tras cancelar el contrato con Cardama con un 65% de avance en un buque.
- Propuestas: Hyundai, Kership y Reino Unido presentan opciones con costes desde 60 hasta más de 120 millones de dólares.
- Situación naval: Persisten carencias críticas en vigilancia y medios, en un proceso de adquisición de más de 15 años.
Serie HDP-1500 Neo OPV y corbetas misileras, la oferta de Corea
Ahora, entra en juego el astillero coreano Hyundai Heavy Industries, no muy bien tratado por las autoridades locales anteriormente. Lo peculiar de la situación es que el grupo sur coreano se encuentra en su peor crisis de imagen en Uruguay, tras un escándalo que involucra al presidente Yamandu Orsi en episodios de compra venta de automóviles de esa marca, resultando en un pedido de disculpas públicas del mandatario.
En este contexto, el embajador de la República de Corea del Sur en Montevideo, Wonil Noh, se ha reunido en los últimos días con diversas autoridades navales y políticas, desde la vicecanciller Valeria Csukasi y su staff de cooperación internacional hasta el propio presidente Orsi, y en la mayoría de esos encuentros se aludió al ofrecimiento de un derivado de la serie HDP-1500 Neo OPV, presentada en una muestra naval asiática en 2022, similar a las HDP- 2200 que integran la Clase Sulayman filipina, de 94.4 metros de eslora y 2400 toneladas de desplazamiento, cuyo costo oscila, según configuración, entre 95,5 y 125,5 millones de dólares, un presupuesto, a priori, casi imposible para Uruguay.
Sin embargo, el gobierno surcoreano se muestra favorable tambien a ceder a Uruguay otras unidades recientemente desafectadas o en vías de serlo, como un par de las 12 corbetas misileras Clase Pohang aún activas, de 1.220 toneladas, las cuales exceden en mucho las posibilidades de utilización y mantenimiento de la Armada Nacional Uruguaya, sea por carecer de misiles y doctrina al respecto y su propulsión CODOG (combinación de motores diesel y de gas) e inclusive por lo costoso de las municiones del cañón principal, de 76 mm.
Hyundai había mostrado interés en la convocatoria por dos unidades, que fuera realizada por Uruguay en 2022, con el mismo modelo, con lo cual hubiera sido su primer cliente occidental, no obstante, horas antes de decidir participar, se retiró dado que, como otros 11 astilleros, se entendió que los requisitos favorecían claramente a opciones chinas, las cuales ni siquiera fueron las más económicas.
La propuesta de Kership
En esa convocatoria (no licitación) permanecieron apenas dos firmas occidentales: Kership - la más barata, en menos de 140 millones de euros por ambas embarcaciones, con la Serie Gowind y Damen, que en la instancia final de mejora de precios ofertó 56 millones de dólares por unidad y estuvo muy cerca de enjuiciar al gobierno uruguayo por no considerarla, con la Clase OPV 1800, versión de 2.200 toneladas.
Kership insiste en la actualidad con el mismo producto,aunque en oferta quizá más sofisticada que la anterior, con cotización muy similar a las coreanas HDP (entre 94 y 96 millones de dólares por cada ejemplar) y con mayor alcance, además de promocionar su comunalidad con las argentinas, tanto de la Armada- negociadas durante el gobierno de Mauricio Macri por el entonces entrante presidente francés Emmanuel Macron, incluyendo liberación de importación a algunos productos agrícolas argentinos en Francia, la Clase Bouchard, como el nuevo lote seleccionado por la Prefectura Naval de ese país.
El ejemplar que le da nombre (anteriormente "L' Adroit" en su gira de presentación) fue demostrado en 2016 en Uruguay, sin éxito. El gobierno uruguayo, mientras tanto, ha hecho saber que continúa conversando al respecto de este tema,"con embajadas".
Patrulleras Clase River I
Simultáneamente, las autoridades de Uruguay han notificado al gobierno británico su interés formal en tres patrulleras Clase River I, tres navíos a desafectar en el correr de 2028, fabricadas hace un cuarto de siglo y sometidas a escenarios muy exigentes, como el Caribe o el Atlántico Sur, cuyos motores y sus radares de navegación no se fabrican más.
La oferta uruguaya es por 60 millones de dólares las tres, a las que habrá que poner a punto con una erogación muy importante, y difícilmente lleguen al puerto de Montevideo antes de finalizar 2029. Además, carecen de cubierta de vuelo para helicópteros, e inclusive para UAV de determinado nivel. Por otra parte , la Aviación Naval recién está empezando a elaborar una doctrina de uso de estos sistemas.
Y Brasil con las Macaé
Previamente, Brasil intentó vender a Uruguay 2 ejemplares de su serie de Patrulleras Costeras Macaé, que, a todas luces, son insuficientes para las necesidades planteadas. Llama la atención que, mientras referentes gubernamentales (frecuentemente idóneos en asuntos Navales o de Defensa) continúan conversando con grandes astilleros, por su volumen y perfil más costosos, no se han reportado constructores de líneas más económicas y muy respetadas,como Viana do Castelo/ West Sea ,de Portugal , o Fincantieri Vittoria, de Italia, por citar algunos, máxime cuando se afirma querer defender el presupuesto nacional al rescindir, sin cumplir los rituales administrativos ni jurídicos previos, el contrato con Cardama.
El grupo gallego continúa preparando diversos pasos jurídicos,tras solicitar un proceso de arbitraje ante la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) en París,con el argumento de que la autoridad uruguaya incumplió sus obligaciones en forma improcedente y actuando de mala fe.
Algunos especialistas estiman que ante las muy graves carencias navales del Uruguay (que además no tiene ni Sistemas de Vigilancia Costera, ni dispisitivo digital de aviso a los Navegantes - Navtex- ni adquiere información satelital y tampoco registra abundancia de navios auxiliares), sería menester encontrar una forma de continuar los trabajos iniciados con Cardama y en Cardama,quizá con el concurso de una tercera empresa asociada como garantía a las partes y para evitar que esto parezca un revés político para un gobierno con muchos frentes abiertos. (Javier Bonilla)





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