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Margarita Robles y el impulso inversor en Defensa

El Gobierno de Pedro Sánchez, con Margarita Robles al frente de la cartera de Defensa, concluía el año 2018 abriendo todas las puertas para acometer una milmillonaria inversión en Defensa, que se traducirá de manera paulatina en el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas españolas y tendrá un importantísimo retorno en términos industriales a nivel nacional y de creación de empleo. Quienes con el abrupto cambio de Gobierno que el país vivió la pasada primavera pudieran temer la congelación sine die de los programas prioritarios para la defensa española han visto superadas con creces la mejor de sus expectativas.

Más allá de los 12.700 millones de euros que en Consejo de Ministros se aprobaban en su conjunto en la última mitad de 2018, el actual ejecutivo es consciente de las necesidades, que siguen siendo perentorias, por lo que cabría esperar en este recién estrenado 2019 que se apostara firmemente por otros programas, como el del nuevo avión entrenador para Ejército del Aire, la adquisición de otro lote de Eurofighter, la modernización del sistema de mando y control del Ejército de Tierra, avanzar y entrar de lleno en el proyecto del avión de combate del programa europeo FCAS (Futuro Sistema de Combate Aéreo) y cualquier otro gran proyecto de defensa que se lance en Europa, e incluso, si se obtiene presupuesto, abordar el planeamiento que permita hacerse, por fin, con aviones de reabastecimiento y multirrol en vuelo A330 MRTT.

En su primera comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso, Margarita Robles definía el nuevo ciclo inversor anunciado por la anterior ministra, Dolores de Cospedal, como un brindis al sol. En sólo seis meses la ministra ha sacado adelante todos los grandes programas. Bajo una política que ha puesto un marcado acento en cuestiones sociales, ha sido capaz, a la vez, de apostar y hacer realidad con una celeridad inédita, lo que durante años desde las Fuerzas Armadas y la industria del sector nacional se venía reclamando.

De los 12.700 millones aprobados en ese periodo, los más de 4.000 destinados a la construcción de las 5 fragatas de la serie F-110 entre 2019 y 2032 son, en términos económicos, la partida más relevante, un proyecto que generará unos 7.000 puestos de trabajo, 3.300 de ellos directos, la mayor parte en Galicia, dado que serán construidas en la factoría de Navantia de la Ría de Ferrol. Igualmente significativo es el acelerón, por fin, que se da presupuestariamente al programa VCR (Vehículo de Combate de Ruedas) 8x8 del Ejército de Tierra, que ya sabemos se llamará Dragón. En una fase inicial serán 348 los blindados, pero lo previsto es que se alcancen las 998 unidades.

A estas partidas se suma la adquisición de 23 helicópteros NH90, por un importe de 1.450 millones de euros, encargo que ejecutará Airbus Helicopters España y que tiene como uno de sus puntos clave el desarrollo de la configuración básica de transporte táctico naval MTTH, de acuerdo con los requerimientos de la Armada, que integró unos de sus pilotos en la Oficina del Programa. Se ha elevado el necesario techo de gasto del submarino S-80 Plus de Navantia para hacer viable su ejecución, firmado la actualización de los helicópteros de transporte CH-47 Chinook, aprobados los dos nuevos satélites militares que desarrollará Hisdesat y dado luz verde a un presupuesto adicional de 906 millones de euros, que será clave no solo para la modernización de la flota existente de Eurofighter en el Ejército del Aire español, también para la continuidad de Airbus Defense and Space en el campo de los aviones de combate en España y la integración en el cazabombardero del misil MBDA Meteor.

 


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