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Submarinos de la clase “Riachuelo”, “Scorpene” tropicales

Superando dificultades presupuestarias y problemas políticos, fue finalmente botado el submarino SS-40 para la Marina de Brasil, primer ejemplar de la Clase “Riachuelo”, a la que da el nombre. Es el resultado de más de una década de trabajo, desde el surgimiento del proyecto, la selección del proveedor principal y el camino hacia la propia madurez del PROSUB (Programa de Obtención de Submarinos), para el cual Brasil seleccionó ensamblar un derivado directo de la Clase Scorpène, en este caso de mayor tamaño, con una eslora de  71,6 m., contra los 66,7 del original, y un peso de 1.870 ton., casi 170 más que el estándar, alojando a 35 tripulantes.

Esta versión no incluirá el MESMA (Module d’Energie Sous-Marine Autonome), sistema de propulsión independiente de la atmósfera mediante el uso de oxígeno y etanol. Este AIP (Air Independent Propulsion) francés fue oficialmente sustituido por espacio para cuchetas, batería y combustible (lo que le da una autonomía de 50 a 70 días sin emerger), aunque  hay quien diga que su exclusión se decidió para asegurar la próxima construcción del submarino a propulsión nuclear SN-BR, prevista su posible botadura para fines de 2027, con, al menos, dos años de pruebas de mar.

Los Riachuelo (S-BR) comprenden una una serie de 4 unidades, cuya encomienda se acordó en 2008. Estarán listos hacia el final de 2022. Después del S-40 toca el turno al  Humaitá (S-41), a fines del año próximo; en 2021 el Tonelero (S-42), para terminar un año después con el Angostura (S-43), que dará paso al nuclear, con el primero un trienio después, cuando sea lanzado el Álvaro Alberto (SN-10), de 100 m. de eslora y 6.000 ton. de desplazamiento.

Recuerda al almirante brasileño Álvaro Alberto da Motta e Silva, un adelantado en todos aquellos ámbitos relacionados al tema nuclear y ex presidente de la Comisión de Energía Atómica de la ONU. Desde 1914, Brasil cuenta con submarinos en su flota, siendo los primeros 3 italianos costeros de la Clase Foca, de 370 ton. En 1929 se apuesta por la italiana Balilla, con un único ejemplar llamado Humaytá oceánico, de gran alcance y 1.888 ton.  En 1937 el proveedor también sería Italia, su Clase Perla, de 853 ton., de la cual se incorporaron 3 unidades.

Ya en 1957 se optaría por 2 ejemplares de la Clase estadounidense Gato y, cinco  años después, la  Fleet Type, con otros 2 submarinos, hasta que en los setenta arriban los Guppy (Greater Underwater Propulsion Power) I y II, hasta llegar a los británicos de la serie Oberon, activos hasta fines de los ochenta. En 1989, tras un contrato de 1982, arribó 1 Tipo 209/1400, el S-30 Tupí, fabricado en Kiel por HDW, que contaría con otros 3, ya ensamblados en el Arsenal de la Marina de Río de Janeiro, que darían lugar, con sendas actualizaciones, al modernizado Tikuna, de 1.454 ton., el mayor y más moderno de la Marina de Brasil, hasta que esté de alta el Riachuelo. Un segundo ejemplar, el Tapuia, finalmente no se encomendó.

Itaguaí

Antes de optar por un nuevo programa, basado en el proyecto Scorpène de Naval Group (antes DCNS), hubo amplias y profundas tratativas con HDW, incluso compromisos de financiación para intentar fabricar el Tipo 214 en Brasil, lo cual, por limitaciones de posguerra en Alemania, excluía apoyo de ese grupo en el desa­rrollo  del proyecto nuclear. También se conversó con Rusia al respecto, que no cedería en el capítulo de transferencia tecnológica. El S-40 Riachuelo comenzó a construirse en 2011. Fue botado ocho años después, con la presencia del entonces presidente Michel Temer y del mandatario actual, Jair Bolsonaro, el 14 de diciembre pasado, con unos siete meses de atraso, menos del que las vicisitudes superadas sugerían.

Para empezar a ensamblarlo, junto al resto de la serie, hubo que construir en Itaguaí, localidad próxima y al Sudeste de Río de Janeiro, más de 520.000 m2. de talleres, muelles y medios industriales orientados al proyecto, en lo que –además de astillero, centro de mantenimiento y sede de la empresa binacional– compartida entre lo que sobreviva del grupo Odebrecht, tras su polémico debacle judicial y Naval Group- ICN (Itaguaí Construcciones Navales), creada en 2009, será la nueva Base de Submarinos de la Marina do Brasil, sustituyendo a la de Mocangué (Niteroi), que también aloja a los buzos de combate (GRUMEC).

Itaguaí, próxima al futuro Polo Tecnológico del Ejército y a la Base Aérea de Santa Cruz, alberga  cuatro grandes proyectos: dos astilleros, un edificio en el que están instalados los sistemas de elevación y otros para mantenimiento de submarinos; la Base Naval y el Complejo Radiológico. Se inauguró en diciembre de 2014 y estará plenamente operativo en 2021. Se han invertido más  de 5.000 millones de dólares en la construcción del conglomerado. Antes, en febrero de 2013, se entregó la Unidad de Fabricación de Estructuras de Metálicas (UFEM),  parte vital en la infraestructura industrial y el mantenimiento de los submarinos, que había empezado a erigirse en 2010. Ocupa un área de 96.000 m²., 57.000 de ellos construidos.

En 2016 se unificaron las actividades del Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB) y del Programa Nuclear de la Marina (PNM), cambiando su nombre por el de Dirección General de Desa­rrollo Tecnológico y Nuclear  de la Marina (DGDNTM), sumando las estructuras organizativas de  gestión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Marina a la del PROSUB y  del PNM. La COGESN (Coordinadora General del Programa de Desarrollo de Submarinos con Propulsión Nuclear) y el CTMSP (Centro Tecnológico de la Marina en São Paulo) quedaron subordinados a la nueva Dirección.

Casi simultáneamente, la Marina solicitó a la US Navy formar técnicos en emergencias nucleares, biológicas, químicas y radiológicas relacionadas con la operación y mantenimiento de los futuros sumergibles. Ese mismo año se empezaron a entregar las secciones del segundo submarino (S-41 Humaitá) por parte de Nuclebras, teniendo un mayor grado de nacionalización que el Riachuelo. Antes, a partir de 2013, Amazul, joven empresa vinculada al Ministerio de Defensa, a través del Comando de la Marina de Brasil, fue creada teniendo como objetivo promover, desarrollar, transferir y mantener tecnologías sensibles a las actividades del PNM, del PROSUB y del PNB.

Amazul y NUCLEP y otros

Amazul ayuda a desarrollar los sistemas integrado de control de la plataforma y de combate y el detalle del futuro submarino de propulsión nuclear. El futuro  Complejo Radiológico incluirá el mantenimiento de los reactores nucleares, instalaciones en alta mar y de apoyo del SN-BR, la instalación de la protección física y la gestión de emergencias, entre otros cometidos. Amazul (Amazonia Azul Tecnologías de Defensa) y la FDTE (Fundación para el Desa­rrollo Tecnológico de Ingeniería) de la Universidad de São Paulo firmaron en 2014  un acuerdo de colaboración para llevar a cabo la investigación, desarrollo y despliegue del Diseño Conceptual del Complejo Radiológico del Astillero y Base Naval de la Marina de Brasil, que está siendo diseñado por el Centro de Tecnología Marina (CTMSP). 

Ya en 2012 había sido inaugurada la Unidad Productora de Hexafluoreto de Uranio (USEXA), así como el Centro de Instrucción y  Adiestramiento Nuclear Aramar. Otra estatal vinculada al programa es Nuclebrás Equipamentos Pesados (NUCLEP), proveedora de las secciones principales de los sumergibles. Es una entidad vinculada al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Co­mu­ni­caciones (MCTIC), responsable de la fabricación de productos industriales específicos, a través de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN). Un elemento fundamental para esta actuación industrial es contar con  la mayor prensa hidráulica de Iberoamérica. Tiene una capacidad de 80.000 kN  de fuerza de prensado y chapado de acero conformado en frío con 5 pulgadas de espesor.

El gran tamaño de las partes añadió al peso total de los equipos más de 1.200 ton. de determinadas características especiales para el montaje de la prensa. Además de un diseño detallado para la fundación de las instalaciones físicas del edificio, con capacidad para soportar el peso y los esfuerzos involucrados en la operación. El conjunto de la prensa requiere una planificación cuidadosa de todas las etapas del proceso de implementación y uso. El sistema consta de una central de tratamiento de agua para enfriado, con bombas y torres de refrigeración, una de suministro central de aire comprimido en todas las partes neumáticas y un dispensador de agua disponible para el equipo de enfriamiento con intercambio de calor.

Otro componente nacional que se está gestando en asociación con la europea Atlas Elektronik para equipar a los submarinos, es el TPNer (Torpedo Pesado Nacional). Forma parte de los objetivos estratégicos a largo plazo de la Marina, movilizado para garantizar la protección de la Amazonia Azul, como se les conoce a las aguas territoriales brasileñas. El torpedo, con un transductor semejante al MK-37 nacionalizado por la Fundación de Estudios del Mar (FEMAR), es definido como esencial para permitir al país armar a sus futuros sumergibles. De hecho, el grado de nacionalización del programa se incrementará en cada sumergible botado al mar.

Para la construcción de la UFEM y del Astillero y Base Naval participaron más de 600 empresas brasileñas, que garantizaron la nacionalización del 95 por ciento de sus componentes y sistemas. En la búsqueda de proveedores para los submarinos convencionales fueron visitadas casi 200 firmas de país, de las cuales la mitad fue precalificada. El contrato de nacionalización de los S-BR lista más de 90 ítems a ser adquiridos internamente y prevé además la integración del software y el soporte técnico para las empresas durante la fabricación de los productos.

Los ingenieros de la Fundación Ezute serán responsables del mantenimiento de los sistemas de combate de los submarinos conven­cionales, el Thales SUBTICS. Los motores eléctricos son fabricados por WEG Equipos, de Jaraguá do Sul (Santa Catarina), así como casi todas las baterías de la alemana Hagen, del grupo Exide, empiezan a ser fabricadas por Rondopar, de Londrina (Paraná). Adelco va a producir convertidores estáticos: de un total de 16, 2 serán hechos en Francia y los demás en el interior paulista. El grupo de Tecnología Informática Stefanini proveerá en el caso del Submarino a Propulsión Nuclear, el Sistema de Gestión de  Programas (IPMS), así como los comandos de la interfaz de control, proyectando las redes y dispositivos de Seguridad Cibernética.

Tramar, de Cavreúba, en el interior de São Paulo, fue calificada como proveedora de los cables a instalar, según especificaciones establecidas por Naval Group. Micromazza, de Vila Flores (Río Grande do Sul) fue seleccionada y capacitada para producir las válvulas del casco, según un proyecto original de la empresa francesa. Alltec, de São José dos Campos (proveedor de Helibrás, Embraer, Sonaca, el Instituto de Pesquisas Espaciales y la FAB ), presente en la última edición de la feria chilena Exponaval, se encarga de los carenados hidrodinámicos, timones y ventanas acústicas, con una fábrica exclusiva para ello. A medida que se desarrolle el programa más firmas locales se integrarán al mismo.

Revista Defensa 395 – 396, julio – agosto 2019, Javier Bonilla


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