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Jueves, 25 de junio de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

El primero de los 8 aviones de búsqueda y rescate C295 del Ejército del Aire y del Espacio volará en breve a su base definitiva, el Ala 46 de Gando, en Gran Canaria

El primer C295 para el Ejército del Aire y del Espacio (Airbus)
El primer C295 para el Ejército del Aire y del Espacio (Airbus)

El Ministerio de Defensa y Airbus han formalizado en Sevilla la recepción del primer C295 en configuración de búsqueda y rescate (SAR) para el Ejército del Aire y del Espacio, un hito que marca el arranque visible de una renovación profunda de las capacidades de vigilancia marítima y SAR de España. La aeronave, ensamblada en la planta de San Pablo, saldrá en los próximos días hacia su base definitiva en el Ala 46 de Gando, en Gran Canaria.

La entrega se produce en un momento especialmente relevante para el programa, que fue adjudicado en diciembre de 2023 y que contempla un total de 16 aeronaves en versiones de patrulla y vigilancia marítima. La secuencia industrial ha avanzado con rapidez: EL primer vuelo del C295 SAR tuvo lugar en noviembre del año pasado, cuando Airbus inició la campaña de pruebas previa a la entrega final, entonces prevista para el segundo cuatrimestre de 2026.

Continuidad con la flota VIGMA

El C295 SAR está llamado a sustituir progresivamente a los CN-235 VIGMA, en servicio desde 2008, y a dar continuidad a una misión crítica para la defensa del espacio marítimo español. Frente a su antecesor, el nuevo avión ofrece mayor alcance, más autonomía y una plataforma más versátil para misiones sobre mar y tierra, desde búsqueda y rescate hasta vigilancia de rutas sensibles y apoyo en operaciones contra contrabando, inmigración irregular o narcotráfico.

En la práctica, se trata de una evolución que encaja con la lógica de homogeneización de flotas que impulsa Defensa: el mismo núcleo industrial y logístico del C295 sostiene ya la familia de transporte, y ahora se amplía con las versiones SAR y MPA. Esa comunalidad, subrayada también por la propia industria, es uno de los elementos que explican la apuesta española por este modelo como eje de varias misiones aéreas especializadas.

Un programa en expansión

La recepción del primer SAR no debe leerse como un hito aislado, sino como la primera pieza visible de un programa mucho más amplio. Además de los ocho SAR, España ha encargado ocho C295 de patrulla marítima, con la vista puesta en recuperar una capacidad propia de guerra antisubmarina y patrulla de largo alcance. En paralelo, el Ministerio de Defensa formalizó en 2025 un segundo pedido de 18 C295 de transporte, lo que elevará la flota española a 46 unidades cuando todos los aviones entren en servicio.

El contrato tendrá un valor estimado de 1.560 millones de euros y vigencia desde su formalización hasta el 30 de noviembre del 2032, sin posibilidad de prórroga según analizábamos recientemente. Se enmarca en el Programa Especial de Modernización (PEM) “Tecnologías de Enseñanza en Movilidad Aérea Propulsión Eficiente (ITS-T)” para el que Airbus Defence and Space recibió un préstamo de concesión directa de 525 millones de euros en el marco de la financiación aprobada por el Gobierno.

En agosto del año pasado salió de la línea el primer C295 de vigilancia marítima destinado a España, un paso industrial clave que anticipaba la llegada escalonada de las primeras unidades. Más recientemente, otras informaciones publicadas sobre el programa apuntaban ya al primer vuelo del C295 MSA y al refuerzo de la capacidad de vigilancia marítima y SAR, confirmando que el calendario industrial se había acelerado en Sevilla.

Sevilla, nodo industrial

La planta de Airbus en San Pablo vuelve así a situarse en el centro de la ejecución del programa C295, consolidando a Sevilla como uno de los grandes polos aeronáuticos militares de España. Desde allí se está llevando a cabo el ensamblaje y la integración de una familia de aviones que, según la propia compañía, concentra una cuota dominante en su segmento y sigue ganando pedidos internacionales. Ese peso industrial añade una dimensión estratégica al contrato, porque vincula capacidad operativa, empleo especializado y autonomía tecnológica en un mismo ecosistema productivo.

La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, señaló que la recepción abre “una nueva etapa” para las capacidades de búsqueda y rescate y vigilancia marítima del Ejército del Aire y del Espacio, mientras que Airbus destacó que la entrega se ha realizado incluso por delante del compromiso previsto. Con esta primera unidad ya formalmente aceptada, el programa entra en una fase decisiva: la de traducir la producción industrial en capacidades operativas reales para Canarias y, por extensión, para el control y la protección del entorno marítimo español. Falta conocer en detalle como se ha solventado la problemática del radar de procedencia israelí con el que contarán estos nuevos aviones de patrulla y vigilancia marítima, el Elta ELM-2022, afectado por el plan de desconexión de la tecnología israelí puesto en marcha por el Ministerio de Defensa si bien a finales del año pasado Airbus consiguió una excepción para varios programas entre los que se encontraría este. (José Mª Navarro García)

 

 


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