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Grupo 43 del Ejército del Aire y el cambio climático

Buena parte de las Fuerzas Armadas mundiales están adaptándose a un cambio climático que endurece de año en año la amenaza de incendios. España ya cuenta, desde hace más de 45 años, con una fuerza altamente especializada en apagar incendios forestales, el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas del Ejército del Aire.

De comienzos a fines del año, los miembros del 43 Grupo están listos para actuar contra el fuego. Aunque sus aeronaves para este cometido, los amarillos anfibios de Canadair (luego Bombardier y hoy Viking) CL-215T y CL-415, son muy conocidos para el gran público, muy pocas veces los medios de comunicación refieren que son operados por el Ejército del Aire, haciendo injustamente alusión a que se trata de aviones del Ministerio de Agricultura, incluso de la UME (Unidad Militar de Emergencias). La unidad, que recientemente completó las 175.000 horas de vuelo, se convirtió en un elemento imprescindible para la lucha contra los incendios en España, además de colaborar en los de otras naciones.

Basa su eficacia en un motivado personal y eficaces aeronaves. En concreto hablamos del diseño original de la empresa Canadair, cuya parte inferior del fuselaje es muy similar al de los navíos, y que, tras décadas en servicio, sería más que necesario modernizar, sobre todo en el apartado de aviónica. El Grupo depende de dos mandos del Ejército del Aire, el MAGEN (General) y el MACOM (Combate), a lo que se suma a efectos de coordinación el actual MAPAMA (Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente) y la UME, que es quien ejerce el mando directo operativo y ordena las salidas.

Foto: Los CL-415 tienen un “cockpit” dotado de pantallas multifunción, que de modernizarse la flota se incrementarían y volverían estándares a los actuales CL-215T (foto Julio Maíz).

En 1971 comenzó la andadura de los CL-215 en España. Por aquel entonces, y financiados por el Ministerio de Agricultura, se adquirieron los primeros aparatos, que se recibieron el 8 de febrero de 1971 en la Base Aérea de Getafe (Madrid) procedentes de Montreal (Canadá). Tras estar brevemente encuadrados en el 803º Escuadrón, que los utilizó para realizar misiones de búsqueda y salvamento, o SAR (Search and Rescue), a partir de 1972 se destinaron prácticamente a las labores de extinción de incendios, principalmente de los forestales. En enero de 1973 se decidió la compra de nuevos ejemplares y pasó en diciembre a ubicarse en su actual sede, la también madrileña Base Aérea de Torrejón.

En estos más de 45 años, el Grupo fue afrontando las cada vez más largas campañas veraniegas a lo largo y ancho del territorio español. El 3 de agosto de 1989, el Ministerio de Agricultura firmó la potenciación de la flota, encargando 15 kits a Canadair para la remotorización de los CL-215, que llevaban propulsores de pistón, con las nuevas turbinas Pratt & Whitney Canada PW123AF, que dieron paso a la actual variante CL-215T y, posteriormente, a la nueva CL-415. En total en dicho acuerdo se contrató modernizar 5 unidades de la antigua flota del 43 Grupo, siendo destinados el resto a 10 aparatos de nueva construcción.

La UME

En 2005, el entonces Gobierno de Rodríguez Zapatero, tras comprobar las gravísimas deficiencias y problemas de coordinación que generó transferir la gestión de determinado tipo de servicios de emergencias a las comunidades autónomas, decidió la creación de la UME. El plan de inversión para la puesta en marcha de esta importante iniciativa preveía la adquisición de 9 CL-415. La nueva Unidad, que no distingue de las fronteras interiores marcadas por la clase política española, al igual que el fuego, enseguida tuvo claro que debía de integrar en su organización al 43 Grupo, si bien las compras de CL-415 con presupuestos de la UME se limitaron a 3.

No sería hasta el 29 de noviembre de 2013 cuando llegó un nuevo CL-415 procedente de la planta de construcción sita en la canadiense Dorval (Estado de Québec), tras realizar sendas escalas en Islandia y Reino Unido, portando la matrícula civil C-GWEQ del país norteamericano, que cambió en Torrejón por la UD.14-04/43-34. Este aparato, que fue probado y aceptado por una tripulación del 43 Grupo sobre los cielos canadienses, fue adquirido con fondos del MAPAMA. Así, actualmente el Grupo cuenta con 14 veteranos CL-215T y 4 de los más modernos Bombardier CL-415 (ambos modelos han pasado actualmente a la también canadiense Viking). 

La principal diferencia entre ambos modelos, que son designados por el Ejército del Aire como UD.13 y UD.14, es que el CL-415 cuenta con una más moderna aviónica, que incluye un cockpit (cabina de pilotaje) dotado de pantallas multifunción y que en la parte inferior de su fuselaje lleva cuatro compuertas, en lugar de las dos de los CL-215T, para arrojar de forma más flexible los casi 6.000 l. de agua con los que se apagan los incendios. Con esta ajustada flota, el 43 Grupo tiene principalmente que afrontar las campañas de verano, que en su última edición se extendió entre el 1 de junio y el 31 de octubre de 2017.

Actualmente el 43 Grupo tiene una plantilla formada por unos 160 profesionales, al frente de los cuales está el coronel Juan Carlos Clerencia. Es especialmente destacable el amplio cuadro de pilotos con los que cuenta el Grupo, que se eleva a unos 60, a los que se suman unos 30 mecánicos de vuelo. La aparentemente abultada plantilla de personal de vuelo se justifica por la intensa actividad y el relativo alto número de aeronaves, que suman 18, que además están intensificando su rol secundario, que es el de SAR. España como nación, según los acuerdos de la OACI (Organización de la Aviación Civil Internacional), debe de mantener plenamente activa este servicio en sus tres zonas de responsabilidad FIR (Flight Information Region) de información de vuelo.

El jefe de Fuerzas Aéreas, que es además el segundo responsable de la unidad, el teniente coronel José María Sante nos comenta: Los servicios de alerta SAR se han ido incrementando en los últimos años. Se nos ordena activarlos varias veces al año, en periodos que van desde tres a quince días. Esta misión supone tener disponible adicionalmente un aparato y su personal de vuelo y apoyo, en periodos 24/7 (las 24 horas de cada uno de los 7 días de la semana). En este caso se vuela con una tripulación reforzada: además de los habituales dos pilotos y mecánico de vuelo, se opera con dos observadores.

Mediante estas misiones, que se desarrollan tanto en favor del FIR Madrid como del Barcelona, se da relevo a las tripulaciones y aeronaves Airbus DS CN235, o D.4 según el Ejército del Aire, de los alas 48 y 49, que tienen que cubrir misiones internacionales, como las desarrolladas en Sigonella (Sicilia) y Yibuti, en favor de las operaciones, Sophia y Atalanta, respectivamente, de la UE. Además, la plantilla se completa con otros 70 miembros, la mayoría mecánicos del Escuadrón de Material, que realizan el vital rol de asegurar el mantenimiento de primer escalón y algunas de segundo escalón.

En este campo del sostenimiento y mantenimiento el Ejército del Aire cuenta con la eficiente e indispensable labor de la MAESAL (Maestranza Aérea de Albacete), que realiza dicha tarea en ambas variantes del aparato. Aunque las cifras son frías, muestran la actividad: el 43 Grupo durante el año 2017 realizó casi 2.000 misiones, en las que ha completado casi 4.700 horas de vuelo, de las que unas 2.500 han sido dedicadas a misiones de extinción de incendios.

Nuevo material

La actividad de los aparatos del 43 Grupo es muy intensa, con jornadas de extinción diarias de hasta 9 horas, en dos periodos extenuantes por las continuas tomas para cargar de agua los tanques, los consiguientes despegues y, sobre todo, las descargas, que cada una es diferente, como nos dice un experimentado piloto del Grupo. El problema es que, para llevar a cabo esta intensa labor, la mayoría de las aeronaves (los CL-215T) están dotadas de cockpit analógicos, que exigen una gestión con una mayor carga de trabajo a las tripulaciones. La próxima normativa que marcará la UE para la adaptación al Cielo Único Europeo exigirá dotar a las aeronaves de una aviónica mejorada.

Foto: Formación de “Focas”, que es el código de radio de los aparatos del 43 Grupo, vista desde la cabina de un CL-415 con pantallas multifunción (foto 43 Grupo).

Dichas circunstancias obligan a afrontar la modernización de la flota, que dado que es en su mayor parte propiedad del MAPAMA, su financiación no depende de los exiguos presupuestos del Ministerio de Defensa. El progresivo avance del cambio climático, con cada vez mayores periodos de sequía, temperaturas más elevadas y el factor del abandono de la actividad forestal de la población, que proporciona una gran cantidad de combustible, que hace muy virulentos los incendios, conduce a actualizar la flota del 43 Grupo.

La renovación del material debería venir con una modernización de la flota a la moderna versión EAF (Enhanced Aerial Firefighter), también conocida como CL-515, propuesta por Viking Air, que entre junio y octubre de 2016 adquirió a Bombardier (que en 1984 había absorbido a Canadair) los programas CL-215/415, además del Twin Otter. Esta firma, que asumió las funciones de llevar a cabo las certificaciones, realiza una completa modernización o upgrade de varios aparatos a la versión EAF. Al igual que sus predecesores, Viking Air mantiene un estrecho contacto con el 43 Grupo, que ha sido durante décadas la unidad emblema de uso del eficaz aparato. De hecho, en la publicidad de Bombardier aparecían muy habitualmente fotos de un avión español en acción.

Muy recientemente representantes de esa empresa, que tiene sede en Sidney (Columbia Británica), visitaron la sede del 43 Grupo, donde explicaron en qué consiste la mejora, que se aplicaría a la totalidad de la flota y que incluiría la instalación de una moderna aviónica, que se mostraría en varias pantallas multifunción, y otros avances, como un sistema integral antiengelamiento. En suma, la modernización proporcionaría un más eficiente pilotaje, dado que es más fácil gestionar los sistemas, lo que redunda sobre todo en la seguridad del vuelo, y se adaptaría en materia de comunicación y navegación a lo próximamente requerido por la UE.

En acción sobre España y otros países

El día a día del Grupo se divide en dos claros periodos, el normal, que se desarrolla entre el otoño y la primavera o de Servicios Fuera de  Campaña en la madrileña Base Aérea de Torrejón, que es también la principal de la UME, incluido su Estado Mayor; y el que va de junio a octubre, en los que están activos los Servicios de Campaña. En el primero realiza una intensa labor de mantenimiento y sostenimiento de la flota y entrenamiento de las tripulaciones, aunque no deja de contar con 2 anfibios en alarma, a una hora de despegue de aviso, al igual que en el segundo, que habitualmente se reduce, al que se suman las activaciones SAR.

Foto: Además de proteger el medio ambiente en España, el 43 Grupo se despliega en otros países, como es el caso de Portugal. En la imagen, un CL-215T en la Base de Villa Real, junto a un F-16BM de la Força Aérea Portuguesa (foto Aitor Alvarez Bellido).

Durante la Campaña se despliega la mayor parte del personal y sus anfibios por varias bases y aeródromos del Ejército del Aire, como Albacete, Málaga, Pollensa (Baleares), Salamanca, Santiago de Compostela, Talavera la Real (Badajoz) y Zaragoza, para cubrir todo el territorio español. Asimismo, el Gobierno de España utiliza las capacidades de la unidad para auxiliar a otras naciones que lo solicitan. Así, desde que se empezó a operar en Francia en 2003, a lo largo de estos años se han desplazado a Marruecos, Italia, Bulgaria, Grecia e, incluso, Israel, lo que supone una inapreciable promoción de España en el mundo.

Mención especial merece la casi anual actividad en favor de Portugal. Sobre todo durante los virulentos incendios de los últimos años, los vuelos en favor del vecino país son continuos, ya sea desde las bases de Salamanca, Talavera o Santiago, o las de la FAP (Força Aérea Portuguesa). Así, este último año 2017 una quinta parte de las horas de vuelo han sido a favor de Portugal. Para afrontar la Campaña, el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas deben tener plenamente operativos 13 anfibios, que no hidroaviones, como se publica continuamente, lo que exige contar con otros 2 o 3 de reserva.

La preparación exige de un gran trabajo de planificación previa, tanto en el campo del material, dado que requiere readaptar los trabajos de mantenimiento y sostenimiento de la flota, como en el del personal a desatacar en las bases del despliegue, que lleva a contar con al menos 52 pilotos y 26 mecánicos de vuelo. La necesidad de pilotos obliga a disponer, además de toda la plantilla, con otros oficiales cualificados para volar el material que ya no están asignados al Grupo.

Cada verano, en torno a cuatro pilotos son agregados al 43 Grupo desde otras unidades, en concepto de comisión de servicio. Estamos ante un personal altamente motivado, siempre dispuesto a cumplir las misiones, aunque estén de vacaciones. Algunos pilotos han completado hasta 20 campañas y 5.000 horas de vuelo, sin que haya ningún reconocimiento especial hacía estos titanes que protegen nuestro medio ambiente, cada vez más amenazado.


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