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Boeing P-8 “Poseidon” . El nuevo centinela de los mares

Hasta hace apenas unos años el indiscutible líder mundial de los aviones de patrulla marítima, o Maritime Patrol Aircraft (MPA), era el Lockheed Martin P-3 “Orion”, un aparato dotado de cuatro motores turbohélices, de los que se han construido más de 750 unidades en Estados Unidos y en Japón bajo licencia, por parte de la firma Kawasaki. Hoy, de seguir su actual trayectoria, el cambio generacional lo pauta el P-8, que todo apunta hacia que podrá llevar con honor el nombre de “Poseidon” que le asignó su fabricante, el también estadounidense Boeing.

Su silueta ya es habitual sobre las aguas de Estados Unidos, Australia y la India y pronto lo será en los mares del Norte y de Noruega. Otro escenario donde se ha vuelto permanente es el Mediterráneo. Así, desde hace poco más de un año, el usuario lanzador del sistema, la US Navy, patrulla el Mare Nostrum con las unidades de este modelo que tiene permanentemente destacadas en la Base Aérea de Sigonella (Sicilia). Actualmente el aparato también lo operan en el Océano Índico la Marina de la India, con un Escuadrón formado por 8 P-8I (I por su país), que será reforzado con otros 4 que encargó a Boeing en julio de 2016. Mientras, más al Sur, la Royal Australian Air Force (RAAF) recibió len 2016 la primera unidad de la docena encargada, que podrían llegar hasta la quincena.     

                                    Foto: Interior de la cabina de carga de los P-8A estadounidenses, equipada con 5 consolas (foto US Navy).                                     

El versátil polimotor P-3 Orion es todavía ampliamente utilizado por parte de la US Navy, que emplea en torno a un centenar del modelo estándar P-3C y 14 EP-3E Aries de captación de  inteligencia, o SIGINT (Signal Intelligence). Entre sus múltiples posteriores operadores destaca la Japan Maritime Self-Defense Force (JMSDF) nipona, que emplea unas 80 unidades, habiéndose además extendido su uso a naciones de todo el planeta. El Orion vuela en un total de 19 países, incluidos Argentina, Brasil y Chile en Iberoamérica y España, cuyo Grupo 22 del Ala 11 del Ejército del Aire trabaja con 1 de la antigua variante P-3A y 3 P-3B modernizados, que son designados como P-3M.

El P-3 entró en servicio en con la US Navy en el ya lejano 1962, debutando aquel mismo año en la Crisis de los Misiles de Cuba. Aunque tras diversos programas de modernización sigue siendo una de los más útiles medios de MPA, al que le quedan por delante muchos años de servicio, ya a finales del pasado Siglo la US Navy decidió encontrarle un sustituto. Estados Unidos es un país especialmente consciente de la importancia del poder naval para su seguridad y lo proyecta, tanto en sus aguas territoriales, como en los océanos a los que les lleva su acción global. Dicha política ha convertido a la US Navy en la más poderosa fuerza naval del planeta y, de hecho, su flota de combate por tonelaje es mayor que el de las siguientes 13 armadas más grandes del mundo juntas.

Los MPA no han escapado a sus planes de continua renovación de material, un programa de selección que comenzó a finales de los noventa. Tras una serie de pruebas y evaluaciones, en 2002 se seleccionaron como finalistas las ofertas encabezadas por Boeing y Lockheed Martin, que presentaron, respectivamente, proyectos basados en el birreactor comercial 737-700 y en un nuevo desarrollo del fiable del P-3, denominado Orion 21. Finalmente, en 2004 la US Navy eligió el proyecto encabezado el fabricante de Seattle para hacerse con el nuevo MMA (Multimission Maritime Aircraft), con el que ir sustituyendo los ya por entonces muy veteranos Orion.

El organismo castrense aportó millones de dólares para financiar el programa encabezado por la multinacional aeronáutica, en el que también participan otras empresas para el desarrollo de su novedoso sistema de MPA. Además, en los fondos proporcionados se incluyó el coste de fabricación de 5 aviones de pruebas durante los siguientes ocho años, que se sumaron al primer prototipo-demostrador producido por la empresa. Poco después, en marzo de 2005, el nuevo aparato, que se basó finalmente en el 737-800ER (Extended Range) con las alas del 737-900ER, fue oficialmente designado como P-8A. El Poseidon realizó su primer vuelo el 25 de abril de 2009, iniciando su completa fase de ensayos en vuelo, a los que se unieron el año siguiente el segundo y tercer prototipo.

Completos ensayos

En 2010, uno de los P-8 de pruebas fue transferido a la Estación Aeronaval, o Naval Air Station (NAS), de Patuxent River (Maryland) sede del Naval Air Systems Command (NAVAIR), donde, ya bajo la dirección de los ingenieros y técnicos de la US Navy, completó el largo programa de ensayos, incluidos los de vuelo. El 7 de julio de 2011, el primer P-8A despegaba por primera vez, aparato que, el 4 de marzo de 2012, tras su aceptación, era oficialmente entregado a la Marina estadounidense. Aquel primer aparato posteriormente, ya a los mandos de una dotación del 30º Escuadrón de Patrulla, o Patrol Squadron Thirty (VP-30), se desplazó hasta la sede de esta unidad, la NAS de Jacksonville  (Florida). El VP-30 es la responsable del programa de transformación y entrenamiento de las tripulaciones y operadores de sistemas de la nueva aeronave.

Foto: El primero de los P-8 de la RAAF sobrevuela al nuevo destructor HMAS “Hobart” (DDGH 39) diseñado por Navantia (foto Ministerio de Defensa de Australia).

Paralelamente, en 2012 uno de los primeros P-8 participó en sus iniciales maniobras aeronavales, las Bold Alligator, que tuvieron lugar frente a las costas atlánticas de Estados Unidos, durante las cuales se coordinó el apoyo al portaviones USS Enterprise (CVN-65), navío de propulsión nuclear que fue desactivado a finales de aquel mismo año. Los nuevos Poseidon probaban en esos doce meses sus capacidades en escenarios lejanos, como el ejercicio Joint Warrior, desarrollado en el Mar del Norte, operando desde la base de la Royal Air Force (RAF) de Lossiemouth (Escocia). Poco después, justo al otro lado del planeta, 2 Poseidon se integraron en el macro supuesto táctico RIMPAC 2012, que se desarrolló en el Pacífico, tras destacarse en el aeródromo de Kaneohe Bay (Oahu), en Hawai, estando a los mandos los profesionales del 1er Escuadrón de Pruebas y Evaluación, o Air Test and Evaluation Squadron One (VX-1).

Desde entonces, los despliegues y misiones de los P-8A no han parado, a la vez que Boeing tiene en plena marcha la línea de producción del aparato en Renton (Estado de Washington). Esta planta, muy cercana a la ciudad de Seattle, deberá de entregar a la US Navy, según el programa de adquisición que aparece en la web del NAVAIR, un total de 109 unidades, de las que ya más de medio centenar han sido puestas a disposición del cliente, aunque, en enero de 2017, a raíz de la entrega del 50º ejemplar, un miembro de la Marina estadounidense manifestó que el plan era dotarse de un total de 117 aparatos de aquí a 2019. Una de las claves de la elección, es que se usa como plataforma un muy extendido avión comercial en el mundo, del que se han fabricado hasta la fecha la espectacular cifra de 9.400 unidades, lo que demostraría la fiabilidad de la plataforma seleccionada.

El hecho que el Boeing 737 es operado en todo el planeta posibilita el poder contar, de ser necesario, con herramientas, repuestos e incluso apoyo técnico a la aeronave en cualquier lugar del globo, aunque otra cosa son sus complejos y confidenciales sistemas que dotan al P-8. Visto externamente, aparte de por sus múltiples antenas, estaríamos ante un aparato similar a los que usa, por ejemplo, la conocida Ryanair, aunque cuenta con un sistema de winglets diferentes a los de las versiones comerciales 737-800/-900, los definidos como wingtips, muy similares a los diseñados para el mucho más grande 767-400ER. Aunque el P-8A es propulsado por dos turbofan CFM56-7B, los mismos que utiliza el estándar 737-800 comercial, debido a los sensores y sistemas que lleva a bordo se ha potenciado el sistema generador eléctrico de los motores y, así, cada uno desarrolla 180 kVA frente a los 90 de la versión civil.

Del Mediterráneo al Atlántico Norte

El estratégico Mediterráneo se ha convertido en uno de los escenarios habituales de las operaciones de los P-8A en favor de la VI Flota de la US Navy, que cubre Europa, África y el Mare Nostrum que los separa. De unos años a esta parte, y tras décadas de ausencia, han vuelto aparecer los rusos en este escenario, además de acrecentarse el terrorismo islámico, por lo que la llegada del aparato al teatro de operaciones no ha podido ser más oportuna. Así, desde hace poco más de un año, los escuadrones de MPA, o Patrol Squadron (VP), de la US Navy que se relevan para mantener el destacamento en la NAS Sigonella, han pasado de utilizar los P-3 a los P-8. Estos aparatos utilizan a veces las otras dos bases en las que Estados Unidos tiene autorización de uso en este escenario, las de Rota (España) y la Bahía de Suda (Creta-Grecia).

El avión es perfecto para la cada vez más problemática zona de operaciones, ya que cuenta  con una  autonomía de 8.000 km. y multifuncionalidad de capacidades, como indica su designación de MMA. Mientras, al Norte de Europa, Reino Unido acaba de anunciar que se recibirá en 2019 el primero de los 9 P-8A encargados en julio de 2016. También se ha hecho pública la firma de un acuerdo de interoperatividad del sistema con Estados Unidos, lo que elevará la eficacia y ahorrará importantes costes a la Corona británica. Su llegada a la base de escocesa de RAF Lossiemouth pondrá fin a un largo periodo en la que Inglaterra no han contado con un sistema de MPA digno de dicho nombre, y menos de las prestaciones que otorga el Poseidon.

Foto: La India opera una versión propia denominada como P-8I “Neptune”, que lleva como equipo extra un aguijón MAD (Magnetic Anomaly Detectors), entre otros elementos (foto Boeing).

El aparato de Boeing reúne en una sola plataforma las capacidades antisubmarinas, antisuperficie, de búsqueda y salvamento y e incluso de inteligencia electrónica, respectivamente conocidas como ASW (Anti-Submarine Warfare), ASuW (Anti-Surface Warfare), SAR (Search and Rescue) y ELINT (Electronic Intelligence), que se vuelven en ofensivas con la amplia panoplia de diferentes tipos de misiles, torpedos y minas, que lleva integradas para su lanzamiento. Los británicos, desde que dieron de baja sus veteranos Hawker Siddeley (hoy BAE Systems) Nimrod MR2 en 2011, y ante la cancelación del programa de su nueva versión MRA4 por recortes presupuestarios, perdieron  estas capacidades.

Así, coincidiendo además con un periodo de expansión de la flota de la Federación de Rusia, Londres ha debido contar con los MPA de la US Navy y los CP-140 Aurora (versión canadiense del P-3) de la Royal Canadian Air Force (RCAF) para el seguimiento de la cada vez más habitual presencia de navíos rusos en las cercanías de las aguas territoriales o de tránsito por ellas. Asimismo, Londres debe mantener un sistema de protección aérea de la Base Naval de Clyde (Faslane), en Escocia, también conocida como HMS Neptune, que concentrará toda su flota de submarinos nucleares de ataque y portamisiles atómicos.

Recordemos que esta histórica fuerza naval está en plena renovación y refuerzo de sus capacidades, que incluye la escalonada incorporación de 2 nuevos portaaviones de la Clase Queen Elizabeth y que la aproximará al segundo puesto mundial, por lo que es imprescindible que para asentar este predominio cuenten con las capacidades que otorga el sistema de armas P-8A. El coste de desarrollo y entrega del que será el nuevo MPA del Reino Unido, incluyendo la partida de personal (unas 400 personas) y su costosa formación, infraestructura y el apoyo necesario en la base de RAF Lossiemouth será de en torno a las 3.000 millones de libras en la próxima década. Destacan los británicos en su elección, respecto a otras opciones que tenían, que con el P-8A se dotan de un probado y madurado sistema, que evita los riesgos tecnológicos de otros proyectos.  

Foto:  Un P-3C de la RAAF vuela en formación con el primer P-8A entregado a esa Fuerza Aérea (foto Ministerio de Defensa de Australia).

El siguiente operador del Poseidon en el escenario del Norte de Europa será la Real Fuerza Aérea de Noruega, que debe también afrontar la presencia de los navíos de Moscú en sus extensas aguas territoriales. Su caso es muy significativo, ya que es, además, fronteriza, tanto por tierra, como en sus aguas jurisdiccionales, con Rusia. Especialmente sensible es el Mar de Barents (parte del Océano Glaciar Ártico), pues por él salen los navíos de superficie y, sobre todo, los submarinos de la Flota del Norte de la Federación rusa al Atlántico, principalmente desde la Base Naval de Severomorsk, apenas distante unos 200 km. del límite con el aliado nórdico de la OTAN.

El Gobierno de Oslo recibió la autorización el 21 de diciembre de 2016 por parte de la Defense Security Cooperation Agency (DSCA) de Estados Unidos para adquirir 5 P-8A y múltiples sistemas y armamento por un valor estimado de 1.750 millones de dólares. Su ministra de Defensa, Ine Eriksen Søreide, señaló a finales del pasado año que con ellos se reemplazarán los 6 P-3C Orion de MPA y los 3 Dassault Aviation DA-20 Falcon de EW que actualmente opera la Real Fuerza Aérea de Noruega. En el futuro del proyecto estarían las posibles órdenes de otras naciones, como Nueva Zelanda, que suele estandarizar sus sistemas de defensa con Australia; Italia; Turquía, que usa además una aeronave de alerta temprana aerotransportada y control basada en el 737; o incluso Canadá, que sopesa entre las grandes capacidades, pero muy costosas, que da el Poseidon y opciones menos onerosas.

Armamento y sistemas

El P-8 Poseidon, gracias a su gran tamaño, permite portar múltiples sensores, equipos y armamento. Así, el MPA está equipado con una amplia gama de sensores electrónicos, cuya información, y la que dan otros sistemas externos, nutre de datos las pantallas de las modernas consolas tácticas, que los transmiten en tiempo real mediante los más modernos sistemas de comunicaciones, obviamente cifradas. Está equipado con una línea de consolas, cinco en el caso de los P-8A de la US Navy, aunque podrían ampliarse, dispuestas longitudinalmente en la amplia cabina. Los puestos están a cargo del denominado coordinador táctico, o Tactical Coordinator (TACCO), que es el oficial al mando de la misión, que en el caso de este complejo sistema cuenta con la ayuda de un segundo, otro oficial, designado como Co-TACCO, a los que complementan otros tres operadores especialistas, encuadrados en lo que la US Navy denomina enlisted personnel, que se corresponde a los grados de suboficiales y cabos/marinería de la Armada española.

Foto: Un marino de la US Navy muestra a sus colegas japoneses la torreta MX-20HD de L3 Communications Wescam sita bajo el fuselaje del P-8A (foto US Navy).

Raytheon integró en el P-8 su radar multifunción AN/APY-10 de última generación, de los denominados de apertura sintética, o Synthetic Aperture Radar (SAR), que entre otras funcionalidades incorpora las de Imaging Synthetic Aperture Radar (ISAR), que permiten crear imágenes en dos dimensiones de los posibles blancos. Asimismo, cuenta con un sistema de señales de inteligencia SIGINT, también de Raytheon. Otro de los sensores claves de la eficacia del aparato se basa en la torreta multiespectral electro-óptica e infrarroja (EO/IR) MX-20HD de L-3 Communications Wescam, un sistema  estabilizado mediante un giroscopio y que puede portar hasta siete sensores, incluyendo infrarrojos, CCDTV, intensificador de imagen, telémetro láser e iluminador de láser.

Northrop Grumman fue seleccionada para instalar su sistema de ESM (Electronic Support Measures) AN/ALQ-240(V)1, que incrementa la capacidad de la tripulación para  detectar e identificar las señales de radar y otras amenazas, tanto de otros aviones, como de navíos. Igualmente, la última empresa citada también fue encargada de suministrar el sistema de EWSP (Electronic Warfare Self-Protection), que, entre otros equipos, integra un dispensador de contramedidas de la multinacional británica BAE Systems. El P-8A no usa el típico método de reabastecimiento en vuelo a través de una manguera y cesta de la US Navy, sino que cuenta con un receptáculo en la parte superior del fuselaje, que permite ser beneficiario de las operaciones de Air-to-Air Refuelling (AAR) mediante el empleo de un aparato dotado de percha de tipo boom.

Para conseguir su excelente autonomía cuenta con seis depósitos de combustible adicionales, diseñados e integrados por la empresa británica Marshall Aerospace, que están alojados en los compartimientos de carga delanteros y traseros. Respecto al armamento, además de los lanzadores de sonoboyas, está diseñado para utilizar torpedos Raytheon Mk-54 de 324 mm. y cargas de profundidad Mk-82 para las operaciones de ASW. Asimismo, emplea los misiles McDonnell Douglas (hoy Boeing) AGM-84 Harpoon antibuque; y su desarrollo de tipo crucero Boeing AGM-84H/K Standoff Land Attack Missile-Expanded Response (SLAM-ER), que posibilita también ataques contra objetivos terrestres. Este, y otros sistemas de armamento, se sitúan en los 11 pilones disponibles en el aparato: seis externos, bajo las alas, y cinco sitos en la bodega de la parte trasera del fuselaje, que hacen de este avión un sistema único de armas de última generación.

En enero de 2015, BAE Systems fue contratada para desarrollar y dotar al Poseidon del denominado sistema High Altitude ASW (HAASW) Unmanned Targeting Air System (UTAS), que consta de unos pequeños RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems) pilotados remotamente y especializados en misiones de ASW. El contrato, cifrado en 8,9 millones de dólares, contempla crear un sistema Magnetic Anomaly Detector (MAD) y algoritmos, para su uso de esos RPAS, que se lanzarán desde el P-8A Poseidon con la misión de detectar y localizar submarinos enemigos. En el futuro la US Navy prevé que el P-8A opere en conjunto con los aviones sin piloto Northrop Grumman MQ-4C Triton Estamos ante un sistema de alta autonomía, puede volar 30 horas seguidas, destinado a cumplir el programa de vigilancia marítima de área ampliada BAMS (Broad Area Maritime Surveillance), que prevé la obtención de datos de Intelligence, Surveillance and Reconnaissance (ISR), tanto sobre zonas oceánicas, como costeras, y su trasmisión a los centros de operaciones en tiempo real.


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