Con la presencia del Presidente José Antonio Kast al frente, Chile concretó este jueves 18 de junio uno de los hitos más significativos de su Política Nacional de Construcción Naval. En las instalaciones de ASMAR Talcahuano, el primer buque multipropósito construido íntegramente en el país bajo el Proyecto Escotillón IV descendió a las aguas del Pacífico, simbolizando la continuidad de una industria naval chilena consolidada.
La ceremonia, emotiva y cargada de simbolismo patrio, reunió a un amplio espectro de autoridades: la Primera Dama María Pía Adriasola, el ministro de Defensa Fernando Barros, el Comandante en Jefe de la Armada, almirante Fernando Cabrera Salazar, subsecretarios, ministros de Ciencia y Vivienda, autoridades regionales, representantes del mundo académico, industrial y, especialmente, a los trabajadores de ASMAR que hicieron posible esta obra. Tras reconocer a varios de ellos por su dedicación, llegó el momento culminante: la bendición religiosa, el bautizo a cargo de la madrina Marcela Larrañaga Martín y el tradicional lanzamiento desde la grada.
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Presidente José Antonio Kast junto a los Trabajadores de ASMAR quienes recibieron reconocimientos por la construcción del buque LPD-93 “Magallanes’.
El Presidente Kast, manifestó. “Es un hito histórico donde se junta el pasado, el presente y un futuro esplendor. Esta es una política de Estado, no es de un solo Gobierno”, señaló, agradeciendo la transversalidad que reunió a distintos sectores políticos, la sociedad civil y las universidades en torno a un objetivo común. Por su parte, el ministro Barros subrayó que se trata de “una muestra concreta de cómo la inversión estratégica permite desarrollar capacidades nacionales permanentes y proyectar a Chile como un actor relevante en el ámbito marítimo regional”.
Un buque con capacidades versátiles y modernas
El LPD-93 “Magallanes” no es solo un buque más, representa un salto cualitativo en las capacidades de la Armada. Con 110 metros de eslora, 21,8 metros de manga, un puntal de 13,8 metros y un desplazamiento cercano a las 8.000 toneladas, incorpora propulsión diésel-eléctrica con 11.200 kW de potencia. Alcanzará los 17 nudos de velocidad máxima, ofrece una autonomía de 30 días y un alcance de 7.000 millas náuticas. Su diseño le permite operar helicópteros, transportar lancha de desembarco LCM de 20 metros, botes, además de vehículos, contenedores y personal.
Podrá embarcar a una dotación de 95 personas y transportar una fuerza anfibia de hasta 250 efectivos adicionales, con instalaciones que incluyen enfermería de campaña. Está preparado para misiones de proyección anfibia, transporte estratégico, apoyo logístico a zonas extremas (incluida la Antártica en período estival), búsqueda y rescate, y asistencia humanitaria en desastres. Actualmente el buque pasará ahora a la fase de integración de sistemas, equipamiento interior, habitabilidad y pruebas de mar. Su entrega operacional está programada para 2027.
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Buque multipropósito LPD-93 “Magallanes” botado al Océano Pacífico.
Magallanes, Rapa Nui, Antártica y Arica
Este LPD-93 “Magallanes” es solo el primero de cuatro unidades contempladas en el Proyecto Escotillón IV. La segunda, ya bautizada como LPD “Rapa Nui”, se encuentra en construcción avanzada. Según declaraciones del ministro Barros recogidas tras la ceremonia, tras ella vendría el tercer buque, denominado “Antártica”. Esta afirmación del Ministro, se ajusta a la Información que accedió defensa.com, semanas antes de la botadura. Asimismo, la cuarta unidad se llamaría “Arica”, aunque esta última denominación aún no ha recibido confirmación oficial por parte de la Armada o autoridades del Gobierno.
El almirante Cabrera lo expresó con claridad: “La necesidad que tiene la marina es para satisfacer los requerimientos de estar presente en la tricontinentalidad del país, tanto en la Polinesia, en la Antártica, como en el continente americano”. El director de ASMAR, contraalmirante Miguel Hernández, complementó: “Construir un buque en Chile no solo permite incorporar nuevas capacidades; también preserva el conocimiento, forma especialistas, activa proveedores, transfiere tecnología y fortalece una base industrial que genera valor mucho más allá del presupuesto que la financia”.
Impacto que trasciende lo militar
Más allá de sus capacidades operativas, el proyecto Escotillón IV consolida un modelo de colaboración entre la Armada, ASMAR, el Estado, universidades y empresas nacionales. Continúa la senda abierta por buques emblemáticos como los Patrulleros Oceánicos, el buque científico AGS-61 “Cabo de Hornos” y el Rompehielos AGB-46 “Almirante Viel”, posicionando a Chile como uno de los pocos países de la región con capacidad real de construcción naval de complejidad media-alta.
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Plan Nacional Continuo de Construcción Naval de la Armada de Chile.
La iniciativa genera empleo especializado, dinamiza la cadena de proveedores locales y fortalece el polo industrial del Biobío. Pero sobre todo, reafirma la voluntad de Chile de asumir con autonomía sus responsabilidades marítimas en un océano cada vez más disputado y en un territorio tricontinental que exige presencia permanente.
Con la botadura del “Magallanes”, la Armada y ASMAR dan un paso firme hacia esa visión de largo plazo. No se trata solo de botar un buque al mar, se trata de proyectar soberanía, innovación y desarrollo para las próximas décadas. El Pacífico Sur, la Antártica y las zonas más remotas del país ya cuentan con una nueva plataforma para responder a los nuevos desafíos del futuro (Luis Andres Lautaro)





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