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España entra en el selecto club de países europeos con satélites espía radar, con Alemania, Italia y Rusia

“¡¡¡Por fin!!!”. Fue la exclamación más escuchada el 22 de febrero, a las 15:28 hora peninsular española. Era el momento en que el sistema de anclaje del lanzador Falcon 9 ha expulsado al satélite espía español Paz al espacio exterior y lo ha situado a 516 kilómetros de altura ‒según mostraba SpaceX en el contador de altitud de la misión‒, 2 kilómetros más arriba de la anunciada reiteradamente como la órbita correcta por Hisdesat, la empresa propietaria del satélite.

Para José Guillamón, máximo responsable de la rama espacial Airbus en España y contratista principal del satélite, el éxito de la puesta en órbita de Paz supone “la recompensa del trabajo de muchos años”. En cambio, María del Mar Fernández Lisbona, la ingeniero responsable de su construcción y puesta a punto se mostraba emocionada y con ironía decía sentirse preocupada ante el hecho de que “mi bebe ya anda suelto por ahí arriba”, afirmaba. El secretario de Estado de Defensa, Agustín Conde, que voló desde la base aérea de Vandenberg a Madrid “un poco frustrado al ver que el satélite no salía al espacio y por el temor de que la misión se viera abortada”, también aseguraba sentirse “feliz, cuando he visto a Paz separarse el cohete y colocarse en su órbita nominal”.

Un comunicado de Hisdesat de las 21:51 horas asegura que Paz ha sido inyectado “en la órbita prevista y en perfecto estado de salud”. El satélite Paz había despegado de la base aérea de Vandenberg (California) a la hora programada, las 15:17 hora peninsular española. Hisdesat, compañía propietaria y operadora del satélite, ha confirmado que la estación de seguimiento alemana de Wilheim ‒a 60 kilómetros al suroeste de Munich‒ ha establecido contacto con la plataforma española a los 75 minutos de su separación del cohete Falcón 9. “Posteriormente también se ha recibido telemetría”, subraya el comunicado.

La retransmisión en directo del despegue, vuelo y colocación en órbita del primer satélite espía de propiedad totalmente española ha tenido por escenario el auditorio del Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Allí se encontraba la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, acompañada por el secretario de Estado de Defensa, Agustín Conde; la secretaria general de Industria y PYME,s, Begoña Cristeto; el presidente del Consejo de Administración de Hisdesat, almirante Santiago Bolíbar; y el director del INTA, teniente general del Ejército del Aire José María Salom.

Tras los parabienes propios del éxito de la misión espacial, Cospedal ha tomado la palabra para afirmar que se trataba de “una jornada histórica para España, para nuestra seguridad y nuestra defensa, pero también para nuestra investigación, para la innovación espacial, para nuestro tejido empresarial y, en definitiva, para el conjunto de los españoles”.

La ministra ha reivindicado “el orgullo de disponer de un magnífico satélite” y por la circunstancia de que “las Fuerzas Armadas van a contar con capacidades propias de observación por satélite con tecnología radar”. Paz se utilizará principalmente para obtener inteligencia en apoyo a operaciones en el exterior, gestión de crisis, verificación de tratados y acuerdos internacionales.

Los satélites de espionaje radar en Europa

Cospedal también ha destacado que, con Paz, España se coloca “en el merecido grupo de países europeos con autonomía para observar la Tierra en cualquier situación climatológica o sin visibilidad, ya que solo Alemania e Italia cuentan con satélites semejantes”.

El ministerio de Defensa de Alemania (BMVg) dispone de 5 satélites radar SAR-Lupe puestos en órbita entre diciembre de 2006 y julio de 2008. Situados a 505 kilómetros de altitud, la mayor parte de ellos o bien ya están fuera de servicio o tienen sus capacidades de observación muy deterioradas por las acción nociva de los rayos cósmicos y los fallos de los componentes.

Con un  peso al despegue de 770 kilos, en el presente año van a ser relevados por el más avanzado SARah-1 (Satellite-based Radar Reconnaissance System), que ya ha sido construido por Airbus Defense & Space GmbH, pesa 2.200 kilos y se trata de la segunda generación del TerraSAR-X, la plataforma de la se deriva el español Paz. Al SARah-1 se le unirán en 2019 el SARah-2 y el SARah-3, que están dotados con antenas pasivas, son algo más pequeños, su peso es de 1.800 kilos y han sido construidos por la empresa alemana OHB.

Las Fuerzas Armadas italianas cuentan con la constelación COSMO-SkyMed, que consiste en 4 satélites lanzados al espacio entre junio de 2007 y noviembre de 2010. Construidos por Alenia Spazio, pesan 1.800 kilos y están situados en una órbita a 619 kilómetros de altura. Una segunda generación o CSG (COSMO SkyMed Second Generation) de tan solo 2 plataformas ha sido construida por Thales Alenia Space. Con un peso estimado de 2.200 kilos, la primera unidad será emplazada en la órbita a lo largo del presente año, mientras que la segunda lo será en 2020. En relación con los satélites radar de Rusia con fines de espionaje, poco se sabe. Las generaciones Almaz y Resurs parecen estar fuera de servicio desde hace bastantes años. Actualmente está operativo el Kondor, un ingenio de 1.100 kilos construido por la sociedad NPO Mashinostroyeniya, lanzado al espacio en junio de 2013 y colocado a una altitud de 505 kilómetros. Pero muy posiblemente Moscú disponga en órbita de plataformas secretas con tecnología radar.

Satélite de doble uso

Paz fue concebido en sus orígenes para ser utilizado en la vertiente militar, pero también en la civil, al objeto de que su utilización resultará rentable económicamente. En consecuencia, se trata pues de un satélite de doble uso, cuyas aplicaciones en el ámbito civil estarán orientadas, por ejemplo, a la supervisión de catástrofes naturales, gestión del urbanismo, planificación de infraestructuras, elaboración de cartografía de alta resolución.

Paz constituye el componente radar del Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS), del que es el primer eslabón. En su concepción, desarrollo y ejecución han participado el ministerio de Defensa, con financiación del ministerio de Industria y del Centro para el Desarrollo Técnico Industrial (CDTI). El INTA ha sido la entidad responsable de la construcción y puesta punto del segmento terreno que enlaza, contacta y recibe las imágenes que transmite a tierra el satélite.

Con Airbus Defense & Space en España como contratista principal, al satélite han contribuido de forma decisiva Indra Sistemas (módulos Tx/Rx), INTA (ensayos de las antenas y paneles del radar), CRISA (unidades electrónicas del radar), Tryo Aerospace (antenas en banda S de la plataforma), Sener (unidad de potencia del radar), IberEspacio (equipo de soporte en tierra de refrigeración del radar). También han contribuido HV Sistemas (simulador del front-end), Acorde (equipos de radiofrecuencia), Erzia (equipos de soporte en tierra de potencia del satélite), Elatesa (elementos de la antena radar), TTI Norte (soporte de la ingeniería de radiofrecuencia), Inventia, Cachinero y Langa (ingeniería de equipos mecánicos de soporte en tierra).

En la componente Académica, la Universidad Politécnica de Cataluña (modelos matemáticos del radar), la Universidad Politécnica de Madrid (simulaciones de la arquitectura eléctrica) y la Escuela Politécnica de la Universidad de Alcalá de Henares (ensayos de las antenas del radar).(Juan Pons, analista de asuntos espaciales y defensa)


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