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La Fuerza Aérea Brasileña y la Gendarmería Argentina capturan dos aeronaves con droga, una uruguaya

El domingo, tras ser orientado por una aeronave radar Embraer E-99, un A-29 Súper Tucano de la FAB interceptó, sobre la ciudad  de Aragarças, a un bimotor procedente de la localidad de  Campo Novo do Parecis en  Matto Grosso y con destino a otra población del mismo estado durante un vuelo que incumplía su plan original.

Habiendo exigido el piloto de la FAB el aterrizaje inmediato de la aeronave, su comandante finge aceptar la orden, pero en el momento de tocar tierra intempestivamente se dirige a otro destino, siendo perseguido por el A-29, que hizo un  tiro de advertencia. Finalmente el avión acabó aterrizando en emergencia, con notorios daños, en el municipio de Jussara, interior de Goiás. El  piloto consiguió huir.

Inmediatamente, un  helicóptero (Leonardo AW 119 Ke) del Grupamento Aéreo de la Policía Militar goiana concurrió al lugar, realizando la aprehensión de más de 650 kg de cocaína. Registrada la aeronave a nombre de un testaferro, surge de su historial que la fue usufructuada con los mismos fines por el traficante brasileño, hartamente investigado cuando enviaba cocaína desde Colombia a Europa,  Ney Chaves Pires, muerto en un accidente aéreo en la fronteriza y problemática ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero el año pasado con una aeronave cargada de hojas de coca.

El mismo domingo, por la noche, en la localidad de San Antonio de Areco ( al norte de la provincia de Buenos Aires), en un operativo conjunto entre Gendarmería,  la Policía de esta provincia argentina, junto a las de Chaco y Formosa y otros organismos, tras investigaciones de semanas atrás, los efectivos estaban rodeando a otro Piper PA 23 con 500 kilos de marihuana paraguaya a bordo, cuando el avión consigue levantar vuelo y, tras ser  tiroteado, aterriza, también en emergencia y con numerosos desperfectos, 30 kilómetros adelante. El pìloto consigue huir (no sus cómplices),auxiliado por vecinos y aduciendo un accidente. 

La aeronave, procedente de Paraguay, llamativamente portaba la matrícula uruguaya CX-BDR, a pesar de operar, en condiciones sospechosas (por las que fue denunciado en la provincia de Itapuá en febrero pasado) desde hace 18 meses en territorio paraguayo, aún conservando los certificados de aeronavegabilidad uruguayos hasta el 27 de agosto próximos, tema sobre el cual la autoridad aeronáutica de Uruguay no ha querido pronunciarse.

Por el momento las pistas apuntan a un ciudadano argentino o paraguayo con certificado de residencia en Uruguay, que habría adquirido esa aeronave de 1965 , ya en condiciones muy dudosas, por 60.000 dólares en 2015, aunque un año antes se pedían 100.000 dólares por la misma, un precio considerado exageradamente alto en el ambiente local. Como nota curiosa, el empresario vendedor también había tenido  problemas con narcotraficantes años antes.

La Fuerza Aérea Uruguaya había llevado a la cercano ciudad de Fray Bentos su radar móvil Indra Lanza 3D, mientras la Fuerza Aérea Argentina sí detectó el vuelo mediante los sensores del Centro de Operaciones Aeroespaciales (Coae) en la localidad bonaerense de Merlo, algunos fabricados por la argentina Invap, como el RPA. Mientras la Fuerza Aérea Uruguaya reclama desde hace algunos años, además de nuevas aeronaves de combate, sumar radares móviles 3D de menores dimensiones en algunos puntos geográficos menos cubiertos, Argentina, que recientemente legisló sobre derribos de aviones hostiles (Uruguay aún no), ya anunció la compra de otros 3 sistemas para el norte del país. (Javier Bonilla)


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