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Suecia busca un submarino ruso en la costa de Estocolmo tras interceptar una comunicación con la base naval de Kaliningrado

(defensa.com) Las Fuerzas Armadas suecas están desarrollando desde el viernes una operación en aguas próximas a la ciudad de Estocolmo que tendría por objeto confirmar una posible “operación submarina extranjera” en sus aguas territoriales. Según se ha divulgado entre los medios de comunicación suecos, el pasado jueves se habría producido la interceptación  de una comunicación que correspondería a una llamada de emergencia de un submarino ruso hacia la base naval rusa de Kaliningrado, sede de la flota rusa del Báltico.

Tras esa interceptación se habría registrado el viernes otra comunicación, en este caso cifrada, desde la base rusa hacia la costa sueca. Desde entonces se ha emprendido una operación de búsqueda de gran envergadura que ha supuesto el despliegue de medios navales que van desde lanchas a corbetas de la clase Visby, pasando por aeronaves y en torno a 200 marinos. La hipótesis que recogen los medios locales habla de un submarino ruso averiado en la costa sueca que estaría tratando de pedir auxilio a Rusia. Esta versión ha sido negada por el Ministerio de Defensa ruso, que a través de la agencia Itar-Tass ha confirmado que no hay ningún accidente con un submarino ruso.

La operación se habría iniciado tras la interceptación de la señal por parte de una “fuente creíble” según el Ministerio de Defensa sueco (probablemente los servicios de inteligencia) y se centraría en un área situada a 30 millas al este de la capital sueca. El Ministerio de Defensa sueco no confirma que se esté buscando un submarino ruso y se refieren al despliegue como una operación de inteligencia.

Este sería el más reciente acontecimiento después de una escalada de tensión entre Rusia y Suecia que se viene dando los últimos meses y que en septiembre se materializó en la entrada en el espacio aéreo sueco de dos aviones de combate Su-20 Fencer rusos. El ministro de Asuntos Exteriores sueco Carl Bildt calificó este incidente como la incursión aérea más seria en la última década. La flota rusa del Báltico cuenta con submarinos de propulsión diesel de la clase Kilo pero también una unidad de un diseño más moderno dotado de sistema de propulsión independiente del aire (AIP), el San Petersburgo de la clase Lada.

Los diarios suecos también han mencionado la sospechosa actividad del petrolero NS Concord, un buque de bandera liberiana pero operado por una empresa rusa. Este buque de más de 100.000 toneladas de desplazamiento habría permanecido los últimos días en la costa sueca en una zona próxima a la que ahora centra el rastrero, para este fin de semana partir hacia el este. Se considera que este buque civil habría estado sirviendo de alguna manera como buque de apoyo al submarino, bien suministrándole combustible, remolcándolo o disimulando la presencia del submarino frente a los medios electrónicos de búsqueda. (J.N.G.)


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