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Rusia sufre una oleada de ataques con drones en Siria

La noche entre el 5 y el 6 de enero las bases militares rusas en Hmeimim y Tartus, en Siria, sufrieron el ataque de hasta trece vehículos aéreos no tripulados cargados con bombas.

Fuentes oficiales del Ministerio de Defensa ruso han confirmado lo sucedido, informando de que la noche del sábado se repelió un ataque masivo, derriban y capturando trece drones suicidas. De estos, diez realizaron un ataque directo contra la base aérea rusa de Hmeimim, cerca de Latakia y otro ataque con tres RPAS se llevó a cabo contra la base naval de Tartus.

La semana anterior ya sucedieron varios ataques con RPAS contra unidades rusas en Siria como el acaecido el 2 de junio contra un equipo de limpieza de minas cerca de Homs. Otro RPAS lanzó dos pequeñas bombas cerca del pueblo de Qardaha, cerca de la citada Latakia. Los dos aparatos fueron abatidos por fuego de ametralladora a cargo de las tropas sirias.

En el caso que nos ocupa y según fuentes rusas, todos los aparatos fueron detectados  a suficiente distancia, monitorizados y neutralizados con suficiente antelación. Unos fueron interceptados mediante equipos de guerra electrónica y obligados a aterrizar de forma controlada y los aparatos que atacaron la base de Hmeimim fueron derribados con el sistema defensa aérea Pantsir-S1 (código OTAN SA-22 “Greyhound”).

Según las mismas fuentes, los aparatos que atacaron Hmeimim partieron de una distancia de al menos 50 km. No se ha confirmado la identidad del grupo o facción siria responsable del ataque pero aunque no se puede hablar de un ataque en “enjambre” (swarm en terminología inglesa), si se confirma la fabricación en serie de los aparatos y cierto nivel tecnológico en sus características.

Según las fotos difundidas se trata de aparatos que combinan estructura de aluminio, fuselaje de madera y material plástico y dos lanzadores para bombas de pequeño tamaño fabricadas en serie con espoletas tomadas de granadas de mortero, que se desprenden de su lanzador mediante un accionamiento electromagnético. Emplean un autopiloto por GPS comercial, motores probablemente tomados del aeromodelismo, sensores de altitud y posiblemente también un dispositivo explosivo en su interior que los convertiría en dispositivos suicidas, este último punto aún sin confirmar. Las bombas se lanzarían automáticamente después de realizar un itinerario previsto utilizando GPS, sin intervención manual, de ahí la ausencia de cámaras de vídeo. Este último punto sorprende dada la tendencia de estos grupos a grabar estas actuaciones para su posterior difusión en internet, de ahí que probablemente otros aparatos no tripulados o desde tierra se grabaran las acciones.

Acusaciones a Estados Unidos

El Pentágono ha reaccionado desmintiendo cualquier participación después de que fuentes rusas sugirieran la presencia de un avión de inteligencia estadounidense en la zona. Desde Estados Unidos se afirmó que cualquier sugerencia de este tipo resultaba “absolutamente irresponsable”. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Uno de los RPAS capturados íntegramente tras los ataques (Ministerio de Defensa de Rusia)


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