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Rusia aún cree en el ekranoplano

El Salón Internacional de la Aviación y del Espacio MASK 2017 que está teniendo lugar entre el 18 y el 23 en la ciudad rusa de Zhukovsky ha dejado algunas sorpresas, como constatar que la industria rusa aún confía en el futuro de los ekranoplanos. Y es que Bureau de Diseño JSC Alexeyev’s Central Hydrofoil mostró un nuevo modelo denominado Project A-050-742d, clasificado formalmente como “vehículo de efecto suelo” (GEV por sus siglas en inglés). Se trata de una plataforma multimusión diseñada especialmente para el transporte de carga y pasajeros. Según su fabricante resulta idóneo para el transporte costero a alta velocidad, para tareas de salvamento a cargo de autoridades de emergencias o para vigilancia de fronteras marítimas.

Como hacían los primeros ekranoplanos, la aeronave se desliza por encima del agua, aprovechando el efecto suelo, lo que reduce la fricción y aumenta la velocidad, además puede entrar o salir del agua por sus propios medios aprovechando rampas u orillas no preparadas con pendientes de hasta 5 grados. También puede operar dentro de lagos o pantanos y puede desplazarse incluso con vientos de 12 m/s. El fabricante asegura que en breve podrá operar sobre nieve o terrenos helados.

Tiene un peso máximo al despegue de 54 toneladas, una carga útil de 9 toneladas o 100 pasajeros y cuatro tripulantes. Su velocidad de crucero es de 450 km/h y su autonomía es de 3.000 km. Tiene una longitud de 34,8 metros, una envergadura de 25,35 y una altura de 7,85 metros. Emplea los mismos reactores R-195 que el avión de ataque a tierra Sukhoi Su-25 para iniciar la marcha y los turboejes TV-117SM para vuelo sostenido, los mismos que el avión de pasajeros Il-114.

El Bureau de Diseño Alekseyev Central Hydrofoil está especializado desde los años cincuenta en el diseño y construcción de hidrofoils, aerodeslizadores y buques de efecto superficie. A comienzos de los sesenta comenzó a investigar los denominados ekranoplanos, cuya presencia en el Mar Caspio supuso un quebradero para los medios de inteligencia occidentales que desconocían el tipo de aeronaves o buques de que se trataba y lo que se pretendía hacer con ellos hasta el punto que  uno de ellos el KM, se ganó el apelativo de “el Monstruo del Mar Caspio” por su enorme tamaño y prestaciones.

Los buques de efecto superficie (Ground Effect Vehicle o GEV), también denominados Ala con Efecto Suelo (Win-In-Ground o WIG) o ekranoplanos, como se los denomina en ruso (por ecrannly effect o efecto suelo), se basan en el aprovechamiento del efecto suelo, según el cual un colchón de aire mantiene la aeronave sin tocar el suelo, reduciendo el rozamiento y permitiendo una alta velocidad incluso en aeronaves de gran tamaño.

Además no requieren instalaciones especiales para su empleo puesto que pueden operar desde la costa o directamente desde la orilla en tierra. Sin embargo requieren de poco oleaje y mar en calma para conseguir un vuelo estable aunque al volar a poca distancia de la superficie aunque otra forma de verlo es que pueden posarse en cualquier momento sobre el agua, a diferencia de un avión que en caso de emergencia debe realizar una peligrosa maniobra de aterrizaje.

Suelen emplear motores para iniciar la navegación y otros principales para generar el efecto de sustentación al proyectar el empuje bajo las alas. (José Mª Navarro García)

Fotos:

El Project A-050-742d (Sputnik)

El ekranoplano prestando en MASK (Air-Recognition)


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