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China hace pública la estructura de su Ejército

Un gesto inédito de transparencia: el régimen publica por primera vez los objetivos de sus Fuerzas Armadas

José Carlos Rodríguez
La Oficina de Información del Consejo de Estado ha publicado un documento bajo el título El empleo diversificado de las fuerzas armadas de China. En él se recoge que cuentan con 850.000 oficiales en Tierra, 235.000 en el Aire, y 398.000 en la Armada. El documento declara que China renuncia a tener un papel hegemónico y a seguir una política de expansión militar. Pero critica veladamente a los Estados Unidos, cuyas actuaciones en Asia han supuesto a su juicio un elemento distorsionador y desequilibrante. Dice que “hay signos de un hegemonismo, política de poder y neointervencionismo crecientes”.


El documento también recoge viejas querellas con sus vecinos, como la mención al “separatismo” de Taiwán o a las islas Senkaku, en manos de Japón. Pero fija los objetivos del Ejército en una sucesión de círculos concéntricos, que van de la defensa del propio territorio a la participación en guerras locales, si las hubiera, y a partir de ahí en “formular un concepto paz, “la igualdad, la cooperación” y la búsqueda de una “seguridad común”. Lejos quedan las pretensiones expansionistas al servicio de una revolución socialista, al menos sobre el papel.
Las fuerzas armadas se componen de tres organizaciones. El Ejército de Liberación del Pueblo (ELP) cumple las funciones clásicas.
Se complementan con la labor de las Fuerzas de la Policía Armada del Pueblo (FPAP) cuyo principal cometido son las labores de guardia, la atención en las emergencias (en las que también actúa el ELP) y el combate contra el “terrorismo”. En caso de guerra,
las FPAP se sumarían al esfuerzo bélico. Y, en tercer lugar, la milicia, formada por personas que no están liberadas de sus que haceres diarios, y que contribuyen a labores principalmente domésticas.

Corea del Norte

Este gesto de transparencia por parte de China se produce en un contexto de creciente colaboración con otras potencias de la
zona y del otro lado del Océano Pacífico, como es el caso de los Estados Unidos. De hecho, y en respuesta del último alarde
nuclear por parte de Corea del Norte, China y EE UU acordaron fijar nuevas sanciones económicas al régimen de Pyonyang. Esta
decisión está detrás de la escalada de declaraciones belicistas, en parte acompañadas de decisiones reales, como la declaración del fin del armisticio o el cierre del área económica conjunta con Corea del Sur.
Esa escalada continúa. El régimen de Kim Jong-un ha lanzado nuevas amenazas contra su vecino del sur por unas manifestaciones en Seúl en señal de protesta por el belicismo de Corea del Norte. El presidente estadounidense Barack Obama cree que las provocaciones de Pyonyang continuarán.

Publicado en La Gaceta el 17 de abril 2013


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