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Bruselas impulsa la industria de defensa para relanzar la economía de la UE

La CEE estudia lanzar programas comunes para el desarrollo de ’drones’ o buques hospital

 

CAROL P. SAN GREGORIO

 

"¿Por qué no podemos tener drones europeos?". La pregunta es del comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, quien en nombre de la Comisión Europea defiende dar una vuelta de tuerca a la coordinación entre veintiocho en materia de defensa.

Tal vez animados por las pretensiones del presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Barroso, en dirigir en el futuro la OTAN, lo cierto es que la Comisión Europea ha propuesto una nueva estrategia en esta materia, entrometiéndose donde no tiene competencias, ya que actualmente están en manos exclusivas del sector y los gobiernos nacionales.

Las autoridades comunitarias argumentan que los recortes presupuestarios debidos a la crisis y la fragmentación de los mercados europeos son un problema para la defensa de Europa.  Dificultan el mantenimiento de unas capacidades de defensa eficaces y una industria de defensa competitiva, lo que pone en peligro la capacidad de Europa para hacer frente a los nuevos retos de seguridad de manera autónoma y eficaz, aseguran.

En concreto, el gasto en este sector en Europa ha caído desde 2001, cuando comenzó a descender de los 251.000 millones de euros hasta los 194.000 millones en 2012, lo que supone un impacto importante en la capacidad de la industria europea de producir los equipos necesarios. El gasto en investigación, crítico para el desarrollo de nuevas capacidades, se redujo un 14 % entre 2005 y 2010, hasta los 9.000 millones de euros.

Economía y política

Pero Bruselas ha decidido tomar las riendas del asunto no sólo desde un punto de vista económico, pues es un sector industrial que movió 96.000 millones de euros únicamente en el año 2012, emplea a cerca de 400.000 personas y genera otros 960.000 puestos de trabajo indirectos. También quiere usarlo de manera política, para luchar contra la dependencia europea del arsenal de potencias extranjeras.

Así, ha propuesto un plan para reducir las barreras entre los mercados nacionales de defensa, contribuir a que la industrias de densa europea sea más competitiva, fomentar las sinergias entre la investigación civil y militar y estudiar de qué manera pueden contribuir a las capacidades de defensa europeas otros sectores como los de la energía, el espacio y las tecnologías de doble uso (civil y militar).

Para ello, ha invitado a los Estados miembros- que tienen competencias exclusivas en materia de defensa- a explorar las posibilidades que ofrece la Agencia Europea de Defensa (ADA) para elaborar estándares europeos de productos y aplicaciones militares, por ejemplo, para la construcción de buques-hospital o en materia de sistemas aéreos pilotados a distancia o drones.

Precisamente, en junio pasado el consorcio de capital alemán, francés y español EADS, la firma de aviación francesa DASSAULT y la multinacional italiana FINMECCANICA propusieron poner en marcha un programa europeo para el desarrollo de drones que operarían a media altura y durante largos periodos de tiempo.

"Una Europa con más influencia necesita una política exterior y de seguridad común que sea fuerte y activa, lo que, a su vez, requiere un sector de seguridad y defensa más competitivo y mas eficiente", señalan desde la comisión.

Por el momento sólo es una comunicación pero el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, quiere que sea debatida en el consejo Europeo de diciembre de 2013 junto con el informe que ha elaborado la Alta Representante Ashton. Asimismo, un plan de acción más detallado se presentará en 2014.

El esquema propuesto establece una oferta que incluye un sistema europeo de normalización y certificación, un mejor acceso a las materias primas, ayudas especificas a las pymes (acceso a la financiación, a la información y a otros mercados) y la intensificarían los esfuerzos de I+D en ámbitos de doble uso civil y militar, como las comunicaciones y la vigilancia.

A ello se suma la búsqueda conjunta de energías renovables alternativas a escala de la UE, que a juicio de Bruselas contribuiría a la reducción del consumo energético de las fuerzas armadas de los países de la Unión.

Además, las empresas europeas relacionadas con la defensa, incluidas las pymes, saldrían beneficiados porque mejorarían su acceso a los mercados europeos y el resto del mundo, conseguirían economias de escala gracias al sistema común de normalización y certificación y ampliarían su acceso a la financiación de la UE.

Según la Comisión sólo habría ganadores. Los Estados miembros ahorrarían tiempo y dinero gracias al sistema de normalización y certificación de la U.E. la especialización de sus funciones, la investigación y la contratación pública conjuntas mejorarían más eficazmente las infraestructuras espaciales.

Publicado por El Economista el 12/08/2013


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