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Retrospectiva de tres décadas en el Ejército de Tierra español

Por: Eva Cervera Arteaga

La publicación del número 400 de  FDS es un buen marco y ocasión para realizar una síntesis que, a modo de retrospectiva, nos recuerde cuales han sido los principales hechos y acontecimientos que han determinado la evolución de nuestro Ejército de Tierra en las últimas tres décadas. Un buen punto de partida es, sin duda, la Constitución española, que también vio la luz en 1978. Tras diversas vicisitudes y modificaciones, la versión final de la Ley Orgánica de Criterios Básicos de Defensa Nacional y Organización Militar fue aprobada por las Cortes Generales el 5 de enero de 1984.

A partir de esta reforma, la política de defensa sufrió numerosos e importantes cambios que moldearon un nuevo modelo de FAS, con importantes novedades en cuanto a organización y misiones. El modelo contemplaba la integración en estructuras multinacionales y, como principal objetivo, alcanzar un elevado nivel de operatividad, a través de una mayor preparación del personal y del empleo de avanzados medios y tecnologías. En 1983, al mismo tiempo que se discutían y daban los últimos retoques a la última versión de la Ley que acabamos de citar, se elaboraba el Plan META (Plan General de Modernización del Ejército de Tierra), con una serie de medidas para adaptar la organización del ET a la nueva situación.
En aquel entonces, la organización era marcadamente territorial y se sustentaba sobre una estructura compuesta por nueve capitanías generales con competencias orgánicas, operativas y jurisdiccionales. Se pretendía transformar esa estructura territorial en una funcional, sobre la base de tres elementos: el Cuartel General, la Fuerza y el Apoyo a la Fuerza. El Plan META supuso la disminución del número de capitanías a seis, la desaparición de 116 unidades y la reducción de aproximadamente el 50 por ciento de los efectivos. Sin embargo, estos recortes no fueron acompañados, por razones presupuestarias, de las necesarias inversiones en material y equipo, imprescindibles para mantener el nivel de operatividad.
En 1990 se aprobó un segundo plan de reorganización, denominado RETO. En esta ocasión el objetivo era hacer frente a la disminución de efectivos –cifrada en un 25 por ciento– que se derivaba de la reducción del tiempo de prestación del servicio militar, que pasaba de doce a nueve meses. En 1994 vendría la tercera reestructuración, que recibió la denominación de Plan NORTE (Nueva Organización del Ejército de Tierra), que pretendía culminar la transformación del Ejército territorial para convertirlo en uno con vocación y capacidad de proyección exterior. Su diseño contempló dos grandes núcleos integrados en el concepto de Fuerza Terrestre: la Fuerza Permanente (compuesta a su vez por la Fuerza de Maniobra, las Fuerzas Específicas de Acción Conjunta y las Fuerzas de Defensa de Área y la Reserva Movilizable), que debía servir de base para constituir, en caso de necesidad, las Fuerzas Movilizables de Defensa.
Por último, estos vaivenes organizativos han tenido su exponente más reciente en el Real Decreto 416/2006, de 11 de abril, por el que se establece la organización y despliegue de la Fuerza del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, así como de la Unidad Militar de Emergencias. Supone, una vez más, otra reducción en las Fuerzas Armadas. Los argumentos que –según la exposición de motivos de la propia disposición– justifican este recorte son los mismos de siempre. En primer lugar, que la estrategia española de seguridad y defensa se establece en un marco multinacional sobre la base de la confianza y cooperación con nuestros socios y aliados. En segundo, que se busca una estructura que se adapte a unos planteamientos más realistas respecto a los recursos humanos, materiales y financieros que el Estado dedica a su política de defensa, argumentos que han sido esgrimidos en todas las reformas y que no del todo compartimos.
Aparte de los cambios organizativos, la cuestión más significativa de los últimos tiempos ha sido, sin duda, la creciente implicación de nuestras FAS en asuntos y operaciones internacionales. Como primer hito en esta historia, debemos subrayar el proceso de acercamiento a organizaciones internacionales militares de nuestro entorno, UEO (Unión Europea Occidental) y OTAN.  En este mismo marco de internacionalización hay que señalar una fecha, el 23 de diciembre de 1988, día en que Javier Pérez de Cuellar, secretario general de la ONU, solicitó que  observadores españoles se incorporasen a la misión de Naciones Unidas que iba a verificar la retirada de las tropas cubanas de Angola. Este puede considerarse el punto de partida de la participación española en operaciones internacionales. Desde entonces, observadores militares y unidades completas vienen tomando parte habitualmente en todo tipo de operaciones de apoyo a la paz e intervenciones internacionales. Esta implicación ha tenido efectos muy positivos, ya que para el personal constituye un factor de motivación y para la institución ha supuesto un refuerzo positivo en su imagen y prestigio.

Personal
Probablemente, el hecho más relevante en este campo haya sido la profesionalización total de las Fuerzas Armadas. Cuando en el año 1977 se creó el Ministerio de Defensa, se encontró con que los tres ministerios militares que habían sido unificados habían generado una legislación propia, que unas veces estaba justificada por las peculiaridades de cada Ejército y otras no tanto. El caso es que en materia de personal era muy heterogénea,  confusa y, a veces, hasta contradictoria. Así, a finales de los años setenta los Ejércitos estaban formados por cuadros de mando que, con carácter general, eran profesionales(1) y por una tropa mayoritariamente de reemplazo(2).
En aquella época se inicio un proceso, tímido al principio, con el objetivo de lograr la profesionalización de la tropa. Uno de los primeros experimentos fue el de los voluntarios especiales, una especie de soldados semi-profesionales que llegaron en número reducido y que no cumplieron con las previsiones y expectativas en cuanto a su rendimiento y permanencia. Estas primeras iniciativas fueron seguidas por una serie de importantes cambios legislativos, encaminados a acabar con el modelo de servicio militar obligatorio que sería sustituido por unas FAS profesionales. Respecto al fin del servicio militar obligatorio, la Ley 17/1999, de Régimen del Personal de las FAS, en su disposición adicional 13ª, suspendía –que no derogaba– la Ley Orgánica 13/1991, del Servicio Militar. El sistema de reclutamiento forzoso, basado en la obligación constitucional de contribuir a la defensa nacional, que contaba en nuestro país con una historia de 189 años, quedaba de momento en suspenso. En enero de 2002, las FAS españolas eran totalmente  profesionales.
La Ley 17/1999 tenía como principal objetivo la unificación del concepto de militar profesional (cuadros de mando y tropa), asimilando sus regímenes en todo lo posible. Sin embargo, su modelo de profesionalización no cumplió con las expectativas previstas, ya que no se lograba alcanzar el contingente de tropa y marinería que establecido como meta. La temporalidad había dado lugar a un elevado flujo de entradas y salidas de soldados y marineros, que abandonaban las Fuerzas Armadas con cierta sensación de decepción, ya que les resultaba imposible mantener  una relación más prolongada y estable. Está situación de estancamiento llevó a promulgar la Ley 8/2006 de Tropa y Marinería, cuya principal finalidad era consolidar la plena profesionalización. Con este objetivo se establecen una serie de medidas, que permiten mantener una relación de servicio que, aunque temporal, puede ser mucho más prolongada y que, a su finalización, ofrece alguna salida laboral y cierta protección, a través de unas medidas socioeconómicas que tienen en cuenta los años de servicio.
Las principales medidas orientadas a fomentar la estabilidad han sido la posibilidad de adquirir la condición de tropa permanente o, como mal menor, de suscribir el denominado compromiso de larga duración hasta los 45 años, que, además, lleva aparejado una prestación económica a su término. La incorporación de la mujer a las FAS ha supuesto otro importante acontecimiento en nuestra historia reciente. En la actualidad, las posibilidades de acceso y la carrera profesional son exactamente igual para ambos sexos, no existiendo ningún destino, actividad o cometido en las FAS que esté vetado a las mujeres, incluidos los de tipo táctico u operativo.
Respecto al  encuadramiento de personal foráneo en nuestro Ejército, fue regulado mediante la Ley 32/2002, que abrió un proceso que acabaría eliminando las limitaciones en cuanto a las unidades de destino, pero que impone restricciones en relación a los países de origen. Los incorporados deben pertenecer a países con especiales relaciones históricas y culturales con España (básicamente la mayoría de los iberoamericanos y Guinea Ecuatorial). Por último, y en lo que respecta a los cuadros de mando, hay que destacar la promulgación de la Ley 39/2007 de la Carrera Militar. Sobre esta norma se podrían escribir cientos de artículos y casi todos polémicos. Volveremos sobre la misma en el último apartado de este trabajo.

Material y equipo
En el campo de material y equipo, se han producido tantos cambios y novedades que resulta imposible recordarlos todos. No obstante, mencionaremos aquellos que han tenido un mayor impacto en la operatividad de las unidades. Comenzamos con el armamento ligero, recordando nuestro emblemático CETME, cuyo nombre es el acrónimo del Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales, donde en los años cincuenta comenzó el desarrollo de las primeras versiones del fusil: la A y A1 de 7,92 mm. que no llegaron a entrar en servicio. A partir de 1958 se inició la fabricación de los CETME B y C de 7,62 mm., cuyo empleo fue generalizado hasta 1984, año en que empezaron a fabricarse las versiones L, LC, LV que reducían el calibre e introducían las piezas de plástico en la configuración del fusil.
Sin embargo, el CETME L resultó un arma poco fiable (se registraban numerosas interrupciones durante su uso y sus piezas de plástico se rompían con relativa facilidad). Por ello, en 1999 se adoptó el alemán Heckler & Koch (HK) G-36 con el mismo calibre 5,56, pero más robusto, fiable y con un sistema de puntería (mira óptica con aumento) muy superior al del CETME. Junto a estos fusiles han ido ganando terreno e importancia los de precisión. El Accuracy (7,62 mm.) y el Barrett (12,7 mm.) han aportado un mayor alcance y precisión para determinadas misiones (eliminación de francotiradores, destrucción de artefactos explosivos...).
En relación con el armamento colectivo, haremos una breve referencia a las ametralladoras y a las armas contracarro. A la sempiterna MG42 parece haberle llegado su fin y, tras un fracasado intento de la AMELI (de la familia CETME), será la HK MG4E la llamada a sustituir a esta excepcional y longeva ametralladora. Respecto a las armas contracarro, el lanzagranadas Instalaza de 88,9 mm. desapareció hace bastantes años, para ser sustituido por dos nuevos de la propia casa: el C-90, que ya lleva largo tiempo en servicio, y el Alcotán 100, que no acaba de llegar. Estos han convivido con los misiles, que también han sufrido su propia evolución: el filodirigido MILAN era el rey hace treinta años y en la década de los noventa del siglo pasado comenzó a quedarse obsoleto y se contempló la incorporación a nuestro Ejército de otros ingenios más potentes y con un mejor sistema de guiado: en orden cronológico, el TOW, el HOT y, más recientemente, el Spike. 
En el apartado vehículos, la variedad ha sido tanta que resulta muy difícil determinar por dónde empezar. Respecto a los que podríamos denominar vehículos de ruedas no de combate (coches y camiones, para entendernos) se ha visto un largo desfile de marcas y modelos (Land Rover, Nissan, Santana Anibal, Uro VAMTAC, Pegaso, Iveco…) de diversos pesos y medidas. La evolución ha venido marcada por una búsqueda de mejorar la movilidad, la protección, la versatilidad y la capacidad de transporte. Respecto a los de combate, resulta obligado hacer mención especial al BMR, el veterano blindado medio sobre ruedas (6x6 con ametralladora de 7,62 ó 12,70 mm., según la versión), que comenzó su andadura (BMR-600) en 1979. El BMR ha sido sin duda el vehículo protagonista y emblema de las tropas españolas en las operaciones fuera de nuestras fronteras. Creemos sinceramente que ha sido un magnifico vehículo y que, probablemente, con el  apoyo adecuado, hubiese sido posible emplearlo como punto de partida para ulteriores desarrollos. Sin embargo, sólo se han acometido algunas modernizaciones puntuales (básicamente sobre el blindaje y motorización) y la realidad es que hace ya bastante tiempo quedó anticuado y con numerosas carencias (protección, movilidad, sistema de armas, mantenimiento…).
Existe un programa bastante avanzado(3), el FSCT (Futuro Sistema de Combate Terrestre) para la sustitución del BMR por un nuevo blindado de ruedas 8x8. Entretanto, los ataques con artefactos explosivos (IED) perpetrados contra tropas españolas en Afganistán y Líbano pusieron en evidencia que el BMR no ofrecía protección suficiente contra este tipo de acciones. Ello obligó a buscar una solución rápida, aunque transitoria, que se materializó en la adquisición y despliegue en ZO (Zona de Operaciones) de los LMV Lince y los RG-31 Nyala. En el terreno de los blindados de ruedas, resulta obligado mencionar los de las unidades de caballería, los VEC (Vehículo de Exploración de Caballería 6x6 con cañón de 20 mm.) de la familia BMR, que también se encuentran anticuados, y los más modernos y potentes Centauro (8x8 con cañón de 105 mm.). Pasando a las cadenas, el hecho más significativo ha sido la progresiva sustitución, a partir de 1995, del antiguo TOA (Transporte Oruga Acorazado) M113 con ametralladora de 12,70 mm. made in America por el VCI (Vehículo de Combate de Infantería) Pizarro, hecho en España. Respecto a los carros de combate, se ha asistido a un proceso cuyo objetivo ha sido eliminar los anteriores modelos (americanos y franceses) y apostar por único carro, el Leopardo 2E, que podríamos definir como la versión española y mejorada del Leopardo 2A6 de fabricación alemana.

Apoyos de fuego
Respecto a los apoyos de fuego, la principal tendencia ha sido la búsqueda de piezas más ligeras, pero que ofrezcan un mayor alcance y precisión. En los morteros no se han registrado grandes variaciones, aunque con carácter inmediato se va a adquirir uno capaz de realizar la puntería de modo automático(4), sobre la base del sistema GPS. Respecto a la artillería de campaña, se ha reducido la variedad de obuses y cañones y actualmente los modelos en servicio se limitan a los obuses remolcados Light Gun (105/37 y 105/39) y APU SIAC (155/52), al modelo autopropulsado M109A5E (155/32) y al ya veterano y algo anticuado lanzacohetes Teruel(5). El próximo hito en la evolución de los apoyos de fuego, tanto en morteros como en piezas de artillería, será, según todos los indicios, el empleo de municiones guiadas que minimicen el riesgo de los llamados daños colaterales.
En la defensa antiaérea, el proceso de modernización ha supuesto la progresiva y lógica desaparición de la artillería de tubo, a favor de una amplia variedad de misiles: Mistral, Roland, Hawk, Aspide, NASAMS y Patriot. El material de zapadores ha registrado una evolución parecida en cuanto a armamento y vehículos, pero su principal novedad se refiere a la lucha contra IED, ya que los ataques con estos artefactos se han convertido en la principal amenaza en los escenarios actuales. Las transmisiones, por su parte, han sufrido una verdadera revolución, por mor de los vertiginosos avances de la tecnología en este campo. Se ha pasado en un santiamén de los sistemas analógicos (familia PRC), a los digitales (PR4G) y a los sistemas capaces de integrar todos los elementos de mando y control (SIMACET/Red Radio de Combate).
En las fuerzas aeromóviles se puede señalar como hecho significativo una  europeización de los materiales. En las FAMET (Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra) comenzaron dominando las aeronaves norteamericanas, como el helicóptero de transporte Boeing CH-47 Chinook o el de maniobra Bell UH-1H Iroqois, junto al Bölkow Bö-105 de origen alemán. Aunque el Chinook todavía no tiene relevo, el resto de modelos están siendo sustituidos por aparatos más modernos hechos en Europa. Entre estos debemos destacar el helicóptero multipropósito ligero Eurocopter EC135 empleado en enseñanza, los multipropósito medios Eurocopter AS332 Super Puma y AS532 Cougar (para transporte táctico y maniobra) y el EC665 Tigre (reconocimiento y ataque).
Por último, y para no extendernos más –sería interminable mencionar todos los materiales que han ido entrando y saliendo– citaremos el apartado de los grandes avances registrados en el terreno de los medios de obtención, que se basan en sofisticados sistemas electrónicos (radares, cámaras térmicas, sensores, vehículos aéreos no tripulados…).

 

Luces y sombras
Si bien durante los últimos años se ha producido una evolución que en muchos aspectos puede considerarse positiva, no es menos cierto que existen otros muchos bastante polémicos y controvertidos. Respecto a las sucesivas reformas en cuanto a organización y misiones, consideramos altamente positiva la mayor presencia de nuestro Ejército en el ámbito internacional, pero en el campo de las reformas organizativas debemos hacer dos objeciones. La primera es que, si bien la reducción del Ejército podía ser conveniente al principio, también creemos que debe tener un límite o punto de equilibrio, sobre todo cuando se da la circunstancia de una cada vez mayor implicación internacional. En segundo lugar está que la continua desaparición de unidades y constante redespliegue de las supervivientes crea un clima de inseguridad, que a la postre produce una cierta decepción y desmoralización.
Respecto a las cuestiones tratadas en el apartado de personal, aplaudimos sin reservas la llegada de la mujer, pero, por lo demás, en este campo creemos que existen importantes retos y cuestiones por resolver. En primer lugar, la profesionalización no ha dado los resultados esperados: comenzó vacilante y poco a poco fue perdiendo fuerza. Así, en la primera convocatoria del año 2000, el número de candidatos fue por primera vez inferior al número de plazas ofertadas. Esta situación se mantuvo así durante varios años, lo que obligó a reducir los requisitos exigidos para el ingreso (nivel cultural) y abrir las puertas a los extranjeros, que salvaron la crítica situación de algunas unidades. Sólo, a partir de 2007, la crisis y el  consiguiente aumento del paro lograron dar la vuelta a esta situación. La crisis generalizada paradójicamente resulta muy propicia para facilitar la selección del personal, ya que hay un gran número de solicitantes con buenas cualificaciones. Sin embargo, esta circunstancia tampoco se está aprovechando, ya que las restricciones presupuestarias han impedido publicar una oferta de plazas adecuada a la actual demanda.
Si la información que obra en nuestro poder no está equivocada, en el año 2010 solo se ofertaron plazas en la última convocatoria y su número fue insignificante en comparación con las necesidades. Respecto a la Ley de la Carrera Militar, habría tanto que comentar que es difícil decir algo. Lo que es innegable es que esta norma está dando mucho que hablar y que escribir y que ha generado un enorme malestar y gran controversia. No sabemos el número de recursos que se han interpuesto contra ella, pero podemos afirmar que se cuentan por miles. El propio Tribunal Constitucional se ha visto obligado recientemente a intervenir a raíz de la cuestión de inconstitucionalidad que planteó la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional que debe resolver sobre algunos de los recursos planteados por los militares. El Alto Tribunal, en una providencia fechada el 15 de marzo de 2001, ha admitido a trámite la cuestión por dos de los motivos planteados, en concreto los cursos de adaptación (Disposición Transitoria 2ª, Adaptación de la enseñanza de formación) y la unificación de escalas (Disposición Transitoria 4ª, Constitución de cuerpos y escalas). Pero no son estas las únicas cuestiones polémicas de la Ley 39/2007. La lista sería muy extensa y, por ello, sólo destacaremos las siguientes:
• El nuevo modelo de enseñanza militar (según parece y por los datos que se barajan, condenado al fracaso).
• Los controvertidos informes y calificaciones personales (tachados de subjetivos y mediatizados).
• Los procesos de evaluación y clasificación (al parecer excesivamente subjetivos y cuyos parámetros de ponderación y valoración vienen siendo objeto de continuos y repentinos cambios de criterio).
• El régimen de ascensos (causa de no poca frustración y riesgo de ser usado como herramienta de control y presión).
• Los reservistas (cuya presencia genera un considerable gasto y su empleo -salvo excepciones- no sirve para cubrir las necesidades existentes).
• El ascenso de los suboficiales a teniente (que ha propiciado situaciones rocambolescas, ya que ascienden aquellos que se fueron a la reserva y no los que permanecen en activo).

Respecto al material y equipo, resulta innegable que existe una cierta voluntad de modernización, pero que en la mayoría de los casos no va acompañada del correspondiente respaldo económico. Por otro lado, se evidencia una política errática en materia de adquisiciones y una falta de apoyo a la investigación y al desarrollo de una industria nacional. En este sentido, sorprende algún ejemplo como el del fusil HK G-36, descendiente en línea directa del G-3, que, a su vez, procede del CETME B. Efectivamente en 1961 la empresa germana Heckler & Koch compró la patente a CETME y comenzó a desarrollar su familia de fusiles HK. Cuatro décadas más tarde, CETME ha desaparecido y España compra los fusiles HK. En esta misma línea, y para finalizar, consideramos que el BMR podría haber evolucionado hacía versiones adaptadas a los requerimientos actuales, si hubiese contado con el apoyo e impulso necesarios.

(1) Existían algunas modalidades que permitían realizar el servicio militar como oficial o suboficial (las denominadas milicias universitarias).

(2) Había ciertas unidades, como, por ejemplo, La Legión, donde el porcentaje de tropa profesional siempre fue bastante alto.

(3) Se supone que la decisión de adquisición se tomará este mismo año y que las primeras unidades podrían llegar en un par de ejercicios.

(4) La adquisición se encuentra pendiente de decisión entre el desarrollo español EIMOS (Expal) o el israelí CARDOM (Soltam). 

(5) El programa SILAM (Sistema Lanzador de Alta Movilidad) tiene como objetivo la búsqueda de un sustituto para el Teruel, similar al sistema norteamericano HIMARS.

Abreviaturas
Acrónimo                       Significado
BMR                                Blindado Medio Ruedas
CETME                            Centro Estudios Técnicos de Materiales Especiales
ET                                   Ejército de Tierra
FAMET                             Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra
FAS                                 Fuerzas Armadas
FSCT                               Futuro Sistema de Combate Terrestre
IED                                 Improvised Explosive Device (Artefacto Explosivo Improvisado)
OTAN                              Organización del Tratado del Atlántico Norte
SIMACET                         Sistema de Mando y Control del Ejército de Tierra
TOA                                 Transporte Oruga Acorazado
UEO                                Unión Europea Occidental
VEC                                Vehículo de Exploración de Caballería
VCI                                 Vehículo de Combate de Infantería
ZO                                  Zona de Operaciones

Pies de fotos

-Columna de “Centauro” durante un ejercicio.

-La preparación para el combate es uno de los objetivos de la profesionalización.

-Tropas en Afganistán portando una ametralladora HK MG4E en primer plano y un fusil HK G36 al fondo.

-Varios veteranos del ET, en primer plano TOA y BMR, en segundo un Nissan y al fondo un helicóptero Bölkow Bö-105.

-La llegada de extranjeros sirvió para compensar la escasez de incorporaciones de jóvenes españoles a partir del año 2000.

-Un soldado español y uno iraquí en una patrulla mixta (obsérvese el brazalete con la bandera de Irak y las siglas ICDC).

-Carro de combate “Leopardo 2E”.

-Bosnia-Herzegovina, en 1992: UNPROFOR fue la primera operación en que España envió un contingente de envergadura.

-VEC con pintura blanca, que le identificaba como vehículo de Naciones Unidas.

-Una de las últimas novedades en materiales, los recién llegados helicópteros de ataque “Tigre”.

 

 

 

 

 

 

 


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