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Guaraní, idioma oficial para las comunicaciones militares de campaña

El 28 de mayo de 1933, en plena guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, consciente de la importancia de mantener la máxima garantía posible en las comunicaciones, el comandante del Ejército paraguayo en Campaña, el General de Brigada José Felix Estigarribia, declaraba el  guaraní como idioma oficial de la guerra, ordenando que las comunicaciones y claves secretas se hicieran exclusivamente en esa lengua.

La Orden General Nº 51 de tal fecha, también disponía que toda infracción a disposiciones sobre el tráfico telefónico, su secreto y las reglas para el uso del teléfono serían severamente sancionada.  La lengua guaraní acompañó a los jefes y soldados, en los motes que utilizaban los soldados para referirse a sus jefes o camaradas. Como ejemplo se citan: Akä guasu (Cabeza Grande – Lider/Jefe - Gral.   Estigarribia), Leon Karë (León Cojo - Cnel.  Rafael Franco), Jakare Valija (Valija de Piel de Cocodrilo - Tte.1º Manuel Irala Fernández),etc.

En muchos episodios de la guerra, el guaraní sirvió para que los paraguayos se identificaran y se evitaran así inútiles matanzas entre ellos.

Como idioma criptográfico, el guaraní ofreció serias dificultades a los bolivianos. La mayoría de las claves utilizadas para los despachos estaban en guaraní. Así por ejemplo, Aguara’i (patrulla de reconocimiento); Ambere (cañón 75mm); Saijovy (bala perdida); Jagua perö (recluta), Kuña (proyectil).

El guaraní sirvió también para momentos de solaz y esparcimiento. Estuvo en las obras teatrales y las canciones de los grupos musicales que animaban a las tropas, dándoles ánimo, infundiéndoles valor. Pertenecen a esta época los temas épicos de Emiliano R. Fernández, Herminio Giménez y otros que elevaron su canto de encendido patriotismo en la lengua guaraní, y combatieron la defensa de la heredad chaqueña. El uso general de la lengua nativa establecía una comunicación de carácter paternal entre los jefes y oficiales con sus subordinados - CHE RA'Y (hijo mío) llamaban al soldado-, una relación de honda compenetración espiritual y de recíproca confianza, lo que fue un factor de gran importancia para el éxito de la campaña guerrera.

En el transcurso de la Conferencia por la paz del Chaco, en Buenos Aires, en la noche del 11 y del 12 de junio de 1935, cuando la discusión por los términos y condiciones del tratado estaba a punto de poner fin a la guerra, surgió un impase que impedía la firma del mismo, el idioma guaraní tuvo su participación.

El presidente de la Argentina, Gral. Agustín P. Justo, ofreció al representante paraguayo, el Dr. Luis A. Riart, la línea telefónica directa de la Casa Rosada para que pudiera consultar con el presidente Dr. Eusebio Ayala la búsqueda de una salida al punto muerto que se había llegado. Aceptada la oferta del Gral. Justo, se puso en contacto telefónico con el Dr. Eusebio Ayala, pero el mandatario argentino ordenó al canciller Carlos Saavedra Lamas colocarse al auricular para escuchar la conversación paraguaya. Terminada la misma, Saavedra Lamas vio fracasada su misión de espionaje, pues, informó al Gral. Justo que nada entendió de lo hablado porque los paraguayos hablaron en “guaraní”…el famoso “ingles paraguayo”.

Puede decirse que el guaraní fue el idioma de la victoria y años antes de que el ejército americano adoptara el idioma nativo de la tribu Navajo para sus claves durante la II Guerra Mundial. En la lucha por la defensa de la heredad chaqueña no habían ido solo fusiles, cañones y municiones, armas de soldado. La lengua guaraní fue un arma más, un arma imbatible al que solo tenían acceso los paraguayos. “Los paraguayos hacen la guerra y la ganan en guaraní…” (Tomás Velázquez, corresponsal en Paraguay de Grupo Edefa)


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