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A Turquía se le complica el acceso a la tecnología militar de Occidente

La erosión de la situación política en Turquía tras el fallido golpe de Estado y el posterior proceso de purgas y recorte de las libertades, sumado a las pretensiones del gobierno de Recep Tayyip Erdogan de aumentar sus poderes, están teniendo efecto directo en el acceso del país a sistemas de armas de algunos países occidentales. Es el caso sobre todo de Alemania, que ha denegado un gran número de licencias de exportación de material  militar a Turquía. Según el diario alemán Sueddeutsche Zeitung, que recoge datos de un informe del Ministerio de Economía, en respuesta a una pregunta parlamentaria, Alemania ha denegado once solicitudes de exportación desde noviembre del año pasado. Esta cifra resulta significativa si tenemos en cuenta que entre 2010 y 2015 solo se habían denegado diez solicitudes. Entre los productos que no se exportarán hay armas cortas, munición o piezas de equipos militares.

Alemania es uno de los países europeos que ha criticado la deriva totalitaria turca y a su vez es acusada por el gobierno turco de apoyar la red estadounidense del clérigo turco Fetulllah Gülen, al que Turquía considera ideólogo del fallido golpe de Estado de este verano.

Problemas para el carro Altay

En este contexto a comienzos de marzo la Subsecretaría de Industria y Defensa (Savunma Sanayii Mustesarligi o SSM) turca canceló un contrato de desarrollo del futuro motor del carro de combate Altay con la empresa turca Tumosan, después de que esta no pudiera asegurar la independencia tecnológica de la empresa después de cancelar el contrato que había firmado en 2014 con la empresa austríaca AVL. En enero de este año Tumosan fue obligada a cancelar el contrato que había firmado con AVL por la preocupación del gobierno turco de que los factores políticos y legales austríacos pusieran en peligro el desarrollo de este motor para el carro de combate y las posibilidades de exportarlo a terceros países con este motor.

Antes de este acuerdo Turk Motor Sanayu ve Ticaret (TUMOSAN) había intentado la asistencia tecnológica de la japonesa Mitsubishi Heavy Induestries (MHI) que no fructificó.

En septiembre supimos que el carro de combate Altay está listo para la producción en serie a cargo de la empresa turca Otokar, que será responsable de la fabricación de 250 de estos carros de combate que irán provistos de motores MTU MT 883 Ka 501 de 1.500 cv. y transmisiones automáticas Renk HSWL 295TM, ambas de procedencia alemana. Esto a la espera de que Tumosan desarrolle un motor nacional con el que el carro pueda ser exportado a países como Pakistán o Arabia Saudí, que han mostrado interés en su adquisición. Con el panorama actual peligra la posibilidad de que Alemania de el visto bueno a emplear la tecnología de motor y transmisiones alemana para vender el Altay en terceros países.

Habrá que ver si sucede igual con otros programas turcos como el del avión de combate TF-X, que podría emplear los mismos motores EJ-200 del Eurofighter Typhoon después de que Eurojet Turbo GmbH y ASELSA firmaran un Memorando de Entendimiento en enero de 2015. En el desarrollo de ese mismo avión participará la empresa BAE Systems después de que firmara un acuerdo con Turkish Aerospace Industries en enero de este mismo año. Igualmente el nuevo fusil de asalto turco MPT-76 está basado en el de la alemana HK 417. Fabricado en Turquía por Makina ve Kimya Endüstrisi Kurumu (MKEK), se han firmado tres encargos de 20.000, 15.000 y 1000 fusiles de asalto en junio y diciembre de 2015 y febrero de este año. (José Mª Navarro García)

Fotografías:

·El carro de combate Altay (Otokar)

·Firma del acuerdo entre BAE Systems y TAI (BAE Systems)


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