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Super Tucano o Wolverine, el próximo avión ligero de ataque a tierra de la USAF

La Fuerza Aérea Estadounidense ha reducido la lista de candidatos para su programa de avión de ataque ligero OA-X a dos candidatos. Se trata del Hawker Beechcraft AT-6 Wolverine y del Embraer/Sierra Nevada A-29 Super Tucano. Se caen por el camino los otros dos candidatos de los que hablamos a finales del año pasado, como eran el Scorpion de Textron y el Air Tractor AT-802U.

Además en lugar de hacer una prueba en condiciones reales de combate desplegándolos a zona de operaciones, la Fuerza Aérea ha decidido analizar las aeronaves con la industria solicitando a sus fabricantes información sobre el mantenimiento y sus características en lo que a conectividad o equipos de misión se refiere. Así lo afirmaba recientemente la Secretaria de la Fuerza Aérea Heather Wilson.

Con el despliegue de una de estas plataformas ligeras y propulsadas por motor a hélice se busca disponer de opciones de menor coste de operación que los A-10 o F-16 empleados en misiones de ataque a tierra en el marco de la lucha contra el terrorismo o el apoyo aéreo próximo que no requieran el empleo de soluciones de alta tecnología y mayor complejidad.

El programa OA-X

El OA-X, por Observation Attack Experimental contempla la adquisición de 300 aeronaves de relativa simplicidad y bajo coste para su empleo en conflictos de baja intensidad donde no sea necesario el despliegue del F-35 en misiones de apoyo aéreo próximo (CAS por sus siglas en inglés). Así que podríamos plantearnos que más que un reemplazo total del A-10, como siempre se ha planteado, al menos sí que se está pensando en adquirir un complemento actualizado, más aún tratándose productos maduros ya consolidados sin problemas de desarrollo como los seleccionados.

En noviembre del año pasado el Congreso aprobó la inclusión de 400 millones de dólares para el programa en el presupuesto de Defensa para 2018, denominado formalmente National Defense Autorization Act, aunque de seguir adelante, el coste debería ampliarse si tenemos en cuenta el número de aviones. Como su propio nombre indica, el OA-X será una plataforma para misiones apoyo y de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) de ahí que se hayan tenido en cuenta requisitos tanto para su operación como plataforma de armas, como de sensores.

Aunque estará desplegado en zonas previsiblemente de baja amenaza aérea, el avión deberá contar con sus propios equipos defensivos de detección de misiles y de alerta de radar (Missile Aproach Warning System o MAWS y Radar Warning Receiver o RWR respectivamente), además de lanzadores de señuelos y bengalas. La cabina y el compartimento del motor estarán blindados.

El pasado mes de agosto la Fuerza Aérea Estadounidense organizó unas evaluaciones en la base aérea Holloman en Nuevo México donde se presentaron finalmente cuatro candidatos como fueron el Hawker Beechcraft AT-6 Wolverine, el Embraer/Sierra Nevada Super Tucano A-29, el Air Tractor AT-802U y el Textron Scorpion, recientemente rediseñado y el único propulsado por reactores de los cuatro. Incluso tras estas pruebas la Fuerza Aérea anunció su intención de desplegar dos de estos aparatos, el Super Tucano y el Wolverine, en misiones reales como parte de la evaluación final.

Los tres primeros son plataformas convencionales aptas para misiones COIN, con el Super Tucano como candidato más posible en función de las ventas y operaciones realizadas por sus múltiples clientes, más aún cuando el avión brasileño es comercializado también por la estadunidense Sierra Nevada Corporation, empresa que lo suministró a la Fuerza Aérea Afgana en el marco de un programa de ayuda estadounidense. El Air Tractor es un avión de fumigación adaptado para misiones COIN que se ha dotado de moderna tecnología y exportado a varios países. El Scorpion es un avión a medio camino entre un avión de combate a reacción de pequeño tamaño y una plataforma ISR propulsada por hélice que ofrece un bajo coste de operación, en torno a 3.000 euros hora, criterio muy importante en esta licitación si tenemos en cuenta los más de 42.000 dólares que cuesta la hora de vuelo del F-35A.

Entre los requisitos del programa están los ya mencionados de supervivencia, pero también de operación en pistas no preparadas, una operatividad no inferior al 90 % de día y de noche, poder operar en pistas al menos de 2.000 metros de altitud, poder realizar misiones de cinco horas o ser capaz de desplegarse por sus propios medios en trayectos de 1.600 km.

Para aumentar su efectividad, deberá disponer de equipos de transmisión y recepción de video y datalinks para coordinar su acción con las tropas en tierra, poder emplear equipos electroópiticos para misiones ISR y disponer de cuatro pilones para emplear armamento de todo tipo, desde bombas no guiadas, armamento de precisión, cohetes y ametralladoras internas o en contenedores. (José Mª Navarro García)

Fotografías:

·El AT-6 Wolverine (Beechcraft)

·Super Tucano operando sobre pista de tierra (Embraer DS)


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