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A pesar de los problemas, el Warthog tendrá nuevas alas

Nuevas sombras se cernían sobre el tantas veces cuestionado A-10 Thunderbolt II, más conocido como Warthog de la Fuerza Aérea estadounidense. Desde la Guerra del Golfo en 1991 se han sucedido los intentos de dar de baja el aparato por parte de su operador en favor del F-16 y de ahora el F-35A, pero ahora se añade el problema de buscar un proveedor para las nuevas alas que necesitan los aparatos que aún quedan en servicio. Según los cálculos de la Fuerza Aérea, la baja de los A-10 ahorraría 4.000 millones de dólares en los próximos cinco años, fondos que se destinarían a adquirir más F-35A.

Sin embargo la Fuerza Aérea Estadounidense ha anunciado que continúa adelante con sus planes de adquisición de nuevas alas para este efectivo avión especializado en el apoyo aéreo próximo (CAS por sus siglas en inglés). Al menos públicamente la Fuerza Aérea sí parece comprometida después de que el Jefe del Mando Aéreo de Combate, general Mike Holmes afirmara que se van a comprar más alas que las cuatro que restan del último contrato en vigor. Sin embargo precisó que el número dependerá de las decisiones del Departamento de Defensa y de las peticiones que haga la Fuerza Aérea en el Congreso. Confirmó también que el contrato con Boeing ha finalizado por “cuestiones de costes y otras”.

Se contempla por tanto la puesta en marcha de un nuevo contrato para buscar un proveedor de alas nuevas para los aviones durante este año 2018. Boeing por su parte se defiende diciendo que solo ha recibido encargos para las citadas 173 alas y afirmando que completará los pedidos que tiene en curso.

Actualmente hay 280 aparatos en servicio, de lo que 173 si disponen de nuevas alas o están en proceso de recibirlas, requisito necesario para mantenerlos en vuelo hasta la fecha prevista de 2030. La empresa responsable de proveer estas nuevas alas era desde 2007 nada menos que Boeing, sin embargo la multinacional parece que no va a suministra más alas por tratarse de un producto no rentable, por lo que será necesario buscar un nuevo proveedor. Esto deja 107 aparatos aún pendientes de poner al día, tarea que de no poder realizarse reduciría el número de escuadrones disponibles de nueve a seis.

El aparato sigue activo, operando en Afganistán y en la región de Irak y Siria dando apoyo al combate contra el Daesh, como recordamos recientemente con motivo del paso de estos aparatos por territorio español. Su diseño especializado le permite volar despacio y bajo sobre el campo de batalla durante mucho tiempo, dispone de gran cantidad de puntos bajo las alas para emplear armamento, cuenta con el cañón multitubo GAU-8 (el F-35 carece de algo similar) y puede presumir además de su capacidad para soportar impactos directos y devolver sano y salvo a su piloto a la base. (José Mª Navarro García)

Fotografía: El A-10 sigue siendo un avión muy popular entre las tropas en tierra (USAF)


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