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El pecio del portaviones USS Lexington

Últimamente las noticias acerca de la localización y exploración de pecios  (fragmentos o trozos de un buque perdido y también lo que pudiere contener) de barcos hundidos en la Segunda Guerra Mundial, están cobrando una especial resonancia en los medios, especialmente por razones crematísticas y publicitarias.

Popularizados por los trabajos de investigadores como Jacques Yves Cousteau, sobre el cementerio de barcos en Truk, Robert Ballard (primero con el Titanic y después con el acorazado  Bismarck) o Paul Allen, con el acorazado Musashi,  el pecio del portaaviones Lexington, hundido el 8 de mayo de 1942 con 35 aviones a bordo, es el último hallazgo que ha saltado a los medios.

La Batalla del Mar del Coral, entre Japón y las fuerzas aliadas, principalmente EEUU, de la que ahora se cumplen 76 años, significó la irrupción del portaaviones como buque capital y el fin del acorazado , con  los obligados cambios de conceptos y estrategias, algo duro de aceptar por políticos y almirantes, unos porque decían que el acorazado era la tarjeta de visita de las grandes potencias y los otros porque les costaba aceptar la intromisión del avión en sus planteamientos tácticos, idealizados en Trafalgar, Lissa, Tushima y Jutlandia.

El Batalla del Mar del Coral, frente a la costa noroeste de Australia, orillando la gran barrera de coral, fue el primer enfrentamiento aeronaval en que ambos contendientes lucharon sin llegar a  verse,  descargando todo el peso  en sus grupos aéreos. Tácticamente fue una victoria japonesa de las fuerzas del CA Aritomo Goto, frente a las de su homologo Frank Fletcher,  ambos contendientes perdieron un portaaviones, aunque la del pequeño Shoho no puede equiparase con la del gran Lady Lex, significó una victoria estratégica USA, los japoneses sufrieron su primer revés en el mar, frustrando el desembarco en Nueva Guinea.

Explorar un pecio a 3.000 metros de profundidad tiene su merito y cuesta  dinero, para el co-fundador de Microsoft  Paul Allen, resulta un entretenimiento, centrándose casi exclusivamente en el Lexington, en su momento uno de los mayores buques de su clase, que por cierto se encuentra bastante bien conservado, en buena medida por la gélida temperatura que reina en estas profundidades.

 En mayo de 1953 arribó a Barcelona el primer gran portaaviones americano, llamado USS Coral Sea que recordaba la batalla,  un nombre exótico para la inmensa mayoría de ciudadanos,  fue un  escenario memorable, idealizado por el cine de Hollywood, donde el trópico se muestra en toda su magnificencia, el Mar del Coral es algo más que una faceta de la historia de la SGM,  impresiona recordar a los aviadores navales, lanzados al aire, sin saber si encontrarían al enemigo y después si podrían regresar a sus naves a bordo de  aviones que se hicieron míticos, como el Mitsubishi Zero o el Grumman Wilcat, volando sobre una policroma mar, añadiendo un nuevo capítulo a la infinita historia de la marina. (Albert Campanera Rovira)

 


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