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Los Osprey inician las pruebas sobre portaaviones de la U.S. Navy. La sustitución de los C-2A Greyhound en marcha

Con la llegada el pasado 12 de junio de un convertiplano V-22 Osprey procedente del Escuadrón Operacional de Test y Pruebas de los Marines (VMX) 1 al portaaviones USS Carl Vinson (CVN 70) comenzó la evaluación del Osprey para asumir las tareas de reabastecimiento en portaaviones que actualmente realizan los C-2A Greyhound.

El Osprey está siendo evaluado a bordo del Carl Vinson en el marco del programa de sustitución del veterano C-2A en tareas Carrier-On-Board Delivery (COD) o de apoyo logístico. El portaaviones se encuentra actualmente en la costa sur de California llevando a cabo ejercicios del tipo Command Assessment of Readiness and Training II (CARAT) de evaluación de preparación y formación.

Las primeras pruebas se han centrado en la realización de tomas y despegues desde la cubierta del portaaviones, donde el personal encargado de estas tareas está pudiendo adaptarse a una nueva aeronave diferente a las operadas hasta ahora en estos navíos. Este trabajo servirá para determinar los procedimientos operacionales a bordo del portaaviones.

Durante estas pruebas ya se ha podido comprobar que el chorro vertical de gases que provoca el convertiplano al aterrizar y despegar es más potente que el que provoca el mayor de los helicópteros que opera la Navy como es el MH-53 Sea Dragon. Este tema deberá ser tenido muy en cuenta a la hora de coordinar el movimiento de las aeronaves y del personal en cubierta aunque según el personal del Carl Vinson, es el único aspecto que lo diferencia por ahora de un helicóptero.

Una decisión no exenta de polémica

Recordemos que en enero del año pasado la U.S. Navy decidió sustituir el veterano avión de transporte C-2A Greyhound que es empleado desde los sesenta para el transporte de mercancías y personal entre los portaaviones y la costa, misión denominada Carrier-On-Board Delivery (COD) por una versión del V-22.

El Secretario de la Navy, Raymond Mabus, el Jefe de Operaciones Navales, almirante Johanthan Greenert y el general de marines Joseph Dunford firmaron un Memorandum of Understanding (MOU) para la compra de cuatro Ospreys al año a un precio de 68 millones de dólares cada uno durante el ejercicio fiscal comprendido entre 2018 y 2020 para la realización de misiones COD.

Según este MOU, estos doce Ospreys serán retirados de la línea de producción en la que se ensamblan los MV-22 de los marines y modificados por la Navy a su configuración HV-22 aunque el programa contempla la adquisición de una flota de 48 convertiplanos para reemplazar la flota de Greyhounds en su totalidad. Los marines por su parte se encargarán de la formación de los pilotos de la Navy dada su experiencia más dilatada con esta aeronave.

Esta decisión está siendo criticada en los Estados Unidos por las capacidades del Osprey en comparación con la aeronave a la que pretende sustituir. El Greyhound es capaz de volar más rápido, más alto, tiene mayor alcance, su cabina de carga es mayor y puede transportar más carga además de estar presurizada. Sin embargo la Navy considera que la capacidad del HV-22 para aterrizar y despegar verticalmente compensa estas limitaciones ya que  lo empleará de manera diferente a la que se ha venido usando el Greyhound durante los últimos cincuenta años.

Uno de los hándicaps para las misiones COD es la capacidad para transportar los motores de repuesto para los aviones de combate que operan a bordo de los portaaviones. En el caso del HV-22, este deberá ser capaz de poder transportar el motor F-135 del F-35. La elección del Osprey era una de las tres opciones que se barajaban para reemplazar los Greyhound, siendo las otras dos opciones, la construcción de nuevos Greyhound a partir del nuevo avión AEW&C  E-2D Hawkeye ya que ambos aviones comparten el diseño básico. La tercera opción era la propuesta por Lockheed Martin que sugirió recuperar los aviones C-3 Viking dados de baja para convertirlos en un nuevo avión COD con motores a reacción y capaz de transportar los más modernos motores.

En la actualidad los C-2A realizan vuelos desde la costa hasta los portaaviones donde descargan las mercancías y el personal y donde a su vez se distribuyen mediante helicópteros hasta los buques del grupo de combate. La Navy considera que dada su capacidad de operación vertical, el Osprey podrá realizar los vuelos directamente entre la costa y estos buques, por lo que no será necesario transportar cargas mayores ni mayor número de pasaje.

Sin embargo el alcance y el espacio a bordo de un Greyhound triplican los de un Osprey y aún no se sabe con certeza si este será capaz de transportar en su interior los motores F-135 por lo que de tener que transportarlos a la eslinga, la peor aerodinámica reducirá aún más la velocidad y el alcance. Estas limitaciones son más importantes aún si tenemos en cuenta las grandes distancias a las que se tendrá que enfrentar en el Pacífico, nuevo entorno principal de operaciones para la Navy.

Los más críticos con esta medida afirman que esta decisión se ha tomado exclusivamente para mantener la línea de producción del Osprey abierta mientras se confirmen los contratos de exportación aunque los primeros países que se han interesado por él como son Japón e Israel, no terminan de confirmar sus peticiones. Además el coste de un Osprey en configuración básica casi triplica el de un helicóptero Sea Hawk en versión MH-60S. (José Mª Navarro García)

Fotografías: Diferentes secuencias de la operación del Osprey sobre el Carl Vinson (U.S. Navy)


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