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Obama reprocha a Europa los ajustes en gasto militar y urge a sus socios a un cambio de tendencia ante el posible contagio de la crisis de Ucrania

(defensa.com)El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha reprendido a sus aliados europeos su cada vez menor apuesta por el gasto militar y pide mayores esfuerzos en esta partida, que se confirma indispensable en el actual contexto de tensión que ha provocado la crisis en Ucrania y la anexión de Crimea por parte de Rusia.

El presidente norteamericano hizo alusión a la preocupación que existe en la Casa Blanca ante las políticas “de reducción del gasto en Defensa” en algunos países miembros de la OTAN, y pidió que Europa se involucrase todavía más en sus esfuerzos por conseguir que la Alianza Atlántica tenga un poder “creíble y disuasivo”. Así lo confirmó el máximo mandatario estadounidense en un encuentro ante la prensa después de la cumbre bilateral UE-EEUU que tuvo lugar en Bruselas.

El objetivo de esta visita ha sido reforzar los vínculos históricos y militares entre Estados Unidos y Europa, en una situación difícil e inesperada en la que ha entrado en liza con un nuevo y olvidado enemigo, Rusia, que puede originar un mayor progreso en las relaciones bilaterales entre ambos bloques.

Obama sabe que el primer paso para garantizar el potencial óptimo de la OTAN es que los miembros de la organización cumplan con la “regla” de gastar el 2% de su PIB en gasto militar, algo que muchos países como España, Hungría o Lituania (que no llegan al 1%), siguen incumpliendo. Incluso las grandes potencias como Francia o Alemania tampoco lo garantizan, con un gasto del 1,9% y 1,3% de su PIB, respectivamente.

Por su parte, Estados Unidos destina más de un 4% de su riqueza anual, junto al Reino Unido, con un 2,4% sobre su PIB o incluso Grecia, con un 2,3%. Con todo ello, el presupuesto anual que maneja la OTAN es infinitamente superior al de Rusia (diez veces mayor), y ronda el billón de dólares, mientras que Rusia no llega ni a los 100.000 millones de dólares.

La respuesta de la Alianza Atlántica a la petición de Obama no se hizo esperar, y horas después, el secretario general, Anders Fogh Rasmussen, confirmó que pondrá en marcha “medidas adicionales” que podrían traer nuevas estrategias de defensa con “ejercicios reforzados y  despliegues apropiados” en el este de Europa. Este tipo de ejercicios militares conjuntos suelen ser una de las maneras escogidas por la OTAN para demostrar su potencial en hipotéticas situaciones de riesgo.

Sin embargo, y a pesar de esta petición del máximo mandatario estadounidense, lo cierto es que Estados Unidos también ha retrocedido en la partida de gastos militares, y una de las últimas medidas más importantes ha sido reducir el número de efectivos del ejército norteamericano a números previos a la entrada del país a la Segunda Guerra Mundial, en 1940.

En este contexto, y a no ser que exista un claro consenso desde las principales potencias europeas, no se prevé que el gasto europeo se revierta. Más bien al contrario, antes del estallido de la crisis de Ucrania, se preveía que Londres, París y Berlín redujeran su gasto militar en 2014 un 3,6%, un 0,8% y un 2%, respectivamente.

Por su parte, Moscú, que se encuentra inmerso en un enorme plan de inversión militar con el horizonte puesto en 2020, espera haber invertido 700.000 millones de dólares para ese año, con un incremento del 13% para 2014 respecto al año anterior. (J.Martínez)


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