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Fuerte, seguro y comprometido. Canadá incrementará su presupuesto de Defensa un 73% en la próxima década

El Gobierno canadiense ha anunciado su nueva política de Defensa, el primer plan organizado para su Ministerio de Defensa en más de dos décadas, que se sostiene en el lema “Strong, Secure, Engaged”. Canadá pretende dotarse de una fuerza militar ágil, multipropósito y lista para el combate, bien entrenada, equipada y al servicio de los intereses del país. Estos objetivos generales se verán reforzados por un incremento del presupuesto del 73 % durante la próxima década, que permitirá el incremento de plantillas y la adquisición de nuevos equipamientos.

Fuerte en casa, donde los militares deben estar listos para defender la soberanía del país y contribuir en casos de desastre natural o apoyando las tareas de búsqueda y rescate. Seguro en Norteamérica, activa en una nueva relación con el NORAD (North American Aerospace Defense Command o Mando de Defensa Aeroespacial Norteamericano) y con los Estados Unidos. Comprometido en el mundo, con las Fuerzas Armadas contribuyendo a un mundo más estable y pacífico.

El martes pasado la ministra de Asuntos Exteriores Chrystia Freeland anunció en su intervención en el Parlamento que Canadá no podía seguir dependiendo de los Estados Unidos para afrontar las amenazas a su seguridad, más aún cuando este país parece haber dejado de lado su tradicional papel de líder internacional con la llegada a la presidencia de Donald Trump. Ante esta situación Freeland afirmó  que” el hecho de que nuestro amigo y aliado ha llegado a cuestionar el verdadero valor de este manto de liderazgo global, subraya la necesidad de que el resto de nosotros fije su propio curso claro y soberano”.

En su intervención Freeland admitió que su país no estaba cumpliendo el compromiso de Cardiff sobre la inversión en Defensa derivada de su pertenencia a la OTAN, con aproximadamente el 1 % de su PIB destinado a Defensa, lejos del objetivo del 2 % en una década (Estados Unidos destina el 3,6 %). Para ello “haremos las inversiones necesarias en nuestra defensa, tanto para compensar años de insuficientes recursos como para colocar en una nueva posición a nuestras Fuerzas Armadas”.

Al día siguiente, el ministro de Defensa, Harjit Sajjan, presentó la nueva política de Defensa de Canadá, resultado, señaló, de una necesidad clara de mejorar la situación actual, pero no de las presiones del presidente estadounidense. Esta se materializa, en primer lugar, en un incremento significativo del presupuesto con que contarán las Fuerzas Armadas canadienses durante la próxima década. El grueso del incremento comenzará a partir de 2021 pero el objetivo es alcanzar en 2027 los 32.700 millones de dólares canadienses (24.200 millones de dólares estadounidenses al cambio), lo que significa nada menos que un 73 % más sobre la actual cifra de 18.900 millones de dólares canadienses (aproximadamente 14.000 millones de dólares al cambio). Este incremento supone que en la próxima década Canadá incrementará su inversión en defensa desde el 1,19 % actual hasta el 1,4 %.

Objetivos concretos

El citado incremento presupuestario se traducirá en un gran número de adquisiciones y programas de modernización, pero destaca por el anuncio de incremento de las plantillas tanto de las Fuerzas Regulares, que crecerán en 3.500 efectivos hasta los 71.500 y de las Fuerzas de Reserva, en otros 1.500 hasta los 30.000 miembros. Igualmente el Departamento de Defensa Nacional contratará 1.150 civiles para apoyo a operaciones militares en áreas como las de inteligencia, logística, adquisiciones o mantenimiento.

El objetivo principal es capacitar a las Fuerzas Armadas Canadienses para operar en el marco de misiones humanitarias, de asistencia tras desastres, en operaciones contra el terrorismo o de imposición o mantenimiento de la paz, pero también en operaciones de combate de alta intensidad. Estas contarán con un marco presupuestario conocido y estable que les permita ejercer el papel de liderazgo en el mundo y operar de forma independiente en cualquier escenario. Se reemplazarán y modernizarán sistemas críticos en servicio en los tres ejércitos además de en otras áreas como el espacio, el ciberespacio o la inteligencia.

La Royal Canadian Navy (RCN) recibirá quince buques de combate de superficie (Canadian Surface Combatants o CSC) por un valor actualizado de entre 56.000 y 60.000 millones de dólares con los que se reemplazarán los destructores clase Iroquois y las fragatas Halifax. Se adquirirán medios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), armamento actualizado para diferentes plataformas, se modernizarán los torpedos ligeros en servicio en buques, submarinos y helicópteros y se modernizarán los submarinos de la clase Victoria. Además llegarán dos buques logísticos (Joint Support Ships) y entre cinco y seis buques de patrulla ártica (Arctic Offshore Patrol Ships).

El Ejército de Tierra recibirá sistemas de defensa aérea con nuevas municiones, simuladores de diferentes sistemas de armas, nuevos vehículos blindados de mando, ambulancias y de ingenieros, nuevos medios para detección y destrucción de Dispositivos Explosivos Improvisados (IEDs), equipos de comunicaciones, se modernizarán vehículos de combate ligeros, vehículos logísticos y de ingenieros además de mejorar la capacidad de despliegue con medios como equipos de comunicaciones, shelters, generadores de potencia o plantas de purificación de agua. Se modernizará el sistema de mando y control y los medios ISR y se adquirirán vehículos todo terreno, vehículos adaptados para la nieve como vehículos de cadenas para entorno Ártico.

La Royal Canadian Air Force confirma su plan de adquisición de nuevas aeronaves que tanto hemos seguido en defensa.com anunciando su intención de reemplazar el CF-18 por 88 nuevos aviones de combate que saldrán elegidos de un proceso competitivo transparente. Estos posibilitarán realizar misiones de control y ataque y cumplir con los compromisos con la OTAN y el NORAD respectivamente.

Se reemplazará el sistema de satélite radar RADARSAT y otros medios de vigilancia aérea del territorio y comunicaciones tácticas. Se reemplazarán los CC-150 Polaris por un avión de reabastecimiento aéreo moderno, también se reemplazarán los CC-138 Twin Otter por otras aeronaves de transporte utilitario, los CP-140 Aurora (la versión canadiense del P-3 Orion), se adquirirán aeronaves no tripuladas de media altitud, modernización de misiles aire-aire de corto alcance para los aviones, se modernizarán los sistemas de navegación, se adquirirán nuevos aviones de entrenamiento. Se reforzará la contribución de la RCAF a las misiones de búsqueda y rescate en el país, para lo que se modernizarán aeronaves, se adquirirán otras nuevas y se pondrá en marcha el programa Fixed-Wing Search and Rescue (FWSAR) en el que resultó elegido el C-295 de Airbus Defence and Space.

Se mantiene el plan de adquirir un número reducido de aviones de combate de carácter interino para complementar a los CF-18 hasta que el nuevo programa se ponga en marcha. Según hemos informado en varias ocasiones, la intención es adquirir 18 unidades del F/A-18E/F Super Hornet a Boeing, si bien en esta ocasión no ha sido mencionado expresamente el aparato, no sabemos si por el litigio comercial que mantienen Estados Unidos y Canadá a cuenta de las supuestas ayudas a Bombardier.

Por último, el Mando de Fuerzas Especiales (Canadian Special Operations Forces Command o CANSOFCOM) verá incrementar la plantilla en 605 miembros y se adquirirán equipos especializados para misiones ISR, se modernizarán los vehículos todoterreno empleados y entre otras mejoras se actualizarán el sistema de mando y control y los equipos individuales de cada soldado además de sus medios terrestres y navales. (José Mª Navarro García)

Fotografías:

·Strong, secure, engaged (Ministerio de Defensa Canadá)

·El ministro de defensa canadiense Harjit Saijan (Ministerio de Defensa de Canadá)


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