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La Agencia Europea de Seguridad Aérea investigará los incidentes con aviones de combate rusos al considerar han puesto en peligro a la aviación civil

(defensa.com) La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha recibido  una solicitud de la Comisión Europea para investigar varios incidentes aéreos que pudieron acabar con colisiones en los que había aviones de pasajeros europeos y aviones militares (en clara alusión a aparatos rusos). Los encuentros a los que se refieren han tenido lugar durante los últimos meses en diferentes estados miembros y se han caracterizado porque el avión militar llevaba el transpondedor desactivado y no había comunicado su plan de vuelo, con lo que resultaba imposible monitorizarlo en los radares de vigilancia civiles y además fue imposible establecer contacto por radio con los pilotos, lo que podría haber supuesto una amenaza a la seguridad de la aviación civil.

La EASA considera esta situación muy grave y espera identificar soluciones y crear medidas de seguimiento para abordar este tipo de situación a nivel europeo. Se realizará así un análisis que permita identificar las causas de los incidentes aéreos y genere recomendaciones sobre cómo reducir el impacto sobre la seguridad de la aviación civil, recomendaciones todas que serán remitidas a la Comisión Europea en marzo del año que viene.


Los hechos a los que se refiere la EASA han sido protagonizados por aviones de combate rusos,  registrándose no pocos incidentes durante los últimos meses, lo que llevó a la OTAN al estado de alerta por este incremento, como reconoció la Organización a finales de octubre,   en defensa.com detallamos estos incidentes comunicados por la OTAN. La Fuerza Aérea rusa ha desplegado en Europa un gran número de aviones militares: Mig-31 o Su-27, bombarderos Tu-95,Tu-22 o Su-34 o aviones de guerra electrónica como el  Il-20.

Uno de los incidentes que estudiará la EASA tuvo lugar el 12 de diciembre entre la ruta aérea que conecta Dinamarca y Polonia cuando un avión de transporte de la compañía Cimber Airlines, que había salido de Copenhague hacia Poznan, tuvo que alterar su curso tras encontra un avión militar ruso cuando iniciaba el ascenso. La presencia de este avión, identificado como un Il-10 Coot de inteligencia de señales (SIGINT), obligó al Canadair de Cimber a detener su ascensión a 21.000 pies y realizar un giro a la derecha para evitar el tráfico militar que se encontraba a 23.000 pies. La Fuerza Aérea sueca envió un avión de combate JAS-39 Gripen en misión de scramble. El 3 de marzo, un Boeing 737 de la aerolínea SAS con 132 pasajeros a bordo que había despegado de Copenhague con destino  a Roma estuvo a punto de colisionar con otro Il-20 a 50 millas al sudoeste de Malmo, Suecia. (J.N.G.)


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