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La gran oportunidad para incrementar el gasto en defensa en España

El de los presupuestos sigue siendo, a día de hoy y tras muchos años, el gran problema del Ministerio de Defensa Español y por ende de las Fuerzas Armadas españolas. Un efecto dominó que  perjudica en su caída a la industria nacional del sector, que a pesar del meritorio trabajo general por asentar sus balances en las ventas en el mercado exterior, sigue esperando, un año más, que sus soluciones, en los que se vuelca un gran esfuerzo tecnológico y que nada tienen que envidiar a  empresas extranjeras, superando en muchos ámbitos a cualquier competidor foráneo,  se compren en casa.

La subida en el presupuesto del Ministerio de Defensa de 2017, cifrado en un falso 32%, en tanto se han incorporado los pagos pendientes de los Programas Especiales de Armamento (PEAs) no materializados en 2016 y los de 2017, tramitados hasta la fecha a través de créditos extraordinarios, no alcanza, en la práctica, ni un mísero 1%. El incremento real fue de un 0,6%, lo que no cubre siquiera el incremento del IPC anual, que superó el 1,5%.

Todo el contexto arropa el que los Presupuestos  Generales del Estado 2018 que el Gobierno negocia, en un entorno optimista pese a lo hostil del marco generado por la fragmentación política, aborden, por fin, el necesario incremento del de Defensa. España ha marcado este año un hito en sus despliegues internacionales, con más de 3.000 militares en misiones internacionales. Sus necesidades de equipamiento, las de las Fuerzas Armadas en el marco de los programas de reorganización  acometidos, como las Brigadas Orgánicas Polivalentes del Ejército de Tierra, la lucha contra  las amenazas de este siglo XXI, que exigen de la adecuación de medios a los entornos en los que se les hace y hará frente, la presión de la OTAN sobre la asignación respecto del PIB (España es, con su 0,92% el tercer país por la cola de las 29 naciones de la Alianza), el propio impulso europeo a una defensa comunitaria propia y fuerte, y el respaldo a una industria nacional, clave en términos de empleo e innovación, desde las grandes a las PYMEs,  justifican un incremento presupuestario en Defensa que no puede dejarse pasar.

Ante la eventualidad de un vuelco político, tan vital como el incremento del presupuesto es aprobar a la mayor brevedad y de manera consensuada, asegurando así su puesta en marcha y su financiación,  el Ciclo de Planeamiento de la  Defensa, un instrumento fundamental que se basa en un completo trabajo de las necesidades realizada por las correspondientes Divisiones de Planes de los dos Ejércitos y la Armada, pero que se centralizan, estudian y se priorizan por la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), que ha realizado un gran esfuerzo  para preparar un minucioso estudio de las necesidades que apremian a nuestras FAS, que tendría ya en su mesa desde hace tiempo el SEDEF, el responsable de su gestión.

El Gobierno no debe  perder hoy la oportunidad de dar un paso adelante y asegurar en el largo plazo los medios que aseguren la defensa de España en un marco que implique de lleno y consolide a la industria nacional, pues una industria nacional de defensa fuerte es, por sí misma, una capacidad militar más para cualquier nación.

 


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