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La Defensa española se adentra en un nuevo ciclo inversor

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, avanzó a principios del pasado mes de diciembre que se están ultimando los detalles del nuevo ciclo inversor en Defensa, que supondrá lo que definió como un auténtico cambio de ciclo, y que éste incluiría nuevos programas de adquisición, punto último del que no adelantó más detalle. A la espera de que en Consejo de Ministros se ponga más luz sobre la cuestión, la ministra precisó que el nuevo planeamiento supondrá sin lugar a dudas, un cambio de paso y de ritmo en la industria de la defensa española.

Cospedal sitúa a España ante un momento de cambio parecido al que se afrontó en los años noventa, década en que se pusieron en marcha programas clave, como los del carro de combate Leopardo, el caza Eurofighter o las fragatas F-100. Así, y aunque no se han mencionado proyectos concretos, todo apunta que Defensa habrá de contemplar en su inminente ciclo inversor a la fragata F-110, la modernización del helicóptero Chinook, un nuevo cazabombardero para el Ejército del Aire, el sucesor del EF-18, y el Vehículo de Combate de Ruedas (VCR) 8x8, que tiene programado para noviembre de este año, por parte de la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por General Dynamics European Land Systems Santa Bárbara Sistemas, Indra y SAPA, la entrega de los 5 demostradores contemplados en el expediente de programas tecnológicos, paso previo a su puesta a disposición y evaluación durante seis meses por el Ejército de Tierra.

En cuanto a helicópteros, siendo el mayor reto de la Armada el mantenimiento de la capacidad de transporte táctico dada la edad de los SH-3D que actualmente asumen esta función, el SH-60F modificado para cometidos de transporte táctico de tropas se ha perfilado como una solución interina, pero la viabilidad de hacerse con la versión naval del NH90 no podrá posponerse mucho más. Del mismo modo, en lo que a la capacidad de despegue vertical se refiere, la Armada apuesta por el F-35B para mantener una robusta capacidad de proyección del poder naval, un programa costoso del que España no forma parte. Aunque no está definido en qué momento se producirá la baja definitiva del Harrier, cuyo programa de sostenimiento es multinacional entre los países que lo operan, todo indica que no será antes del año 2030. Definir su sustitución no parece pues una cuestión que pueda demorarse mucho en el tiempo.

Más allá de la sustitución del F-18, para lo que el secretario de Estado de Defensa defendería una solución interina que pasaría por Eurofighter modernizados, a la espera de la viabilidad de un nuevo avión de combate europeo, España apuesta fuerte por el programa del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), el Ejército del Aire precisa contar con capacidad de reabastecimiento en vuelo. El visto bueno para la adquisición del A330MRTT sigue hoy estando en la mesa y es perentorio. Común por último en este rápido repaso a las tres fuerzas, es el refuerzo de la dotación de sistemas aéreos no tripulados. Cospedal ha defendido públicamente en numerosas ocasiones desde que asumiera el cargo la necesidad de incrementar la inversión en Defensa, vinculando estrechamente en esa misión a la industria nacional. Confiemos que 2018 traiga, por fin, buenas nuevas.


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