Actualidad
Spanish Chinese (Traditional) English French German Italian Portuguese Russian

El rol de España en la OTAN, entre Rusia y la Yihad

España desplegará en junio por vez primera vehículos de combate de cadenas, sus Pizarro y Leopard 2E, en una operación internacional. Letonia será el escenario para estas fuerzas de presencia avanzada y el marco el operativo de la OTAN para respaldar a los países de Europa del Este ante la supuesta amenaza que para la Alianza representa la Rusia de Vladimir Putin. La misión española, cuyo primer contingente operará seis meses, muy posiblemente será ampliada en el tiempo, lo que tendrá que decidir el Gobierno y aprobar el Parlamento, por lo que el Ejército está preparando ya un posible relevo.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, anunció el pasado mes de febrero en la cumbre de ministros del ramo de la OTAN este despliegue, tras la reunión mantenida con sus homólogos de Albania, Canadá, Eslovenia, Italia, Letonia y Polonia, definiendo la implicación española como una muestra más del compromiso que tiene España para participar con la Alianza Atlántica de una manera global. El Ejército de Tierra cuenta con experiencia en misiones de este tipo, tras liderar el pasado año la fuerza de reacción rápida de la OTAN, que se desplegó en Polonia en el curso de las maniobras Brilliant Jump, cuyo objetivo fue certificar la capacidad de reacción de una fuerza de la Alianza Atlántica ante cualquier potencial amenaza.

Tras la Guerra de Ucrania, el deterioro de las relaciones entre Rusia y la OTAN ha ido en aumento, devolviendo en buena medida a la Alianza el rol estratégico y que justificara su nacimiento en 1949 en el marco de la llamada Guerra Fría. Con el refuerzo militar y la protección de los países europeos fronterizos con Rusia, la Alianza asumía en 2014 un rol protagónico, apoyado sin paliativos por Estados Unidos.

Pero, con la salida de Obama y la llegada de Trump, el respaldo a esta estrategia, que ha hecho de la Rusia de Putin el gran enemigo, puede tambalearse, pese a que, a día de hoy, se mantiene, como vemos, la hoja de ruta prevista. Las declaraciones de Trump poniendo en cuestión el rol de la OTAN, su presión sobre el gasto militar de los países europeos, que empiezan a apostar por reforzar su propia capacidad de defensa común, y el estrecho cerco sobre los vínculos con Rusia del presidente y su entorno más cercano, nubarrones que se ciernen sobre su propia victoria en las elecciones presidenciales, podrían dar un giro a la actual estrategia de la Alianza.

Las guerras que los ejércitos de Estados Unidos van a ganar, parafraseando a Trump, que así justificó el fuerte crecimiento anunciado de la inversión en defensa, no parece que tengan como objetivo las fronteras con Rusia. La distorsión entre lo que persigue el socio más fuerte de la OTAN y la propia Alianza no tiene precedentes. Mientras, España se suma y respalda la estrategia de ésta, sin olvidar, como recalcara Cospedal, que más allá de los retos procedentes del Norte, para nuestro país es clave el refuerzo de las acciones en el Sur, donde no podemos perder de vista la amenaza que supone el terrorismo yihadista, implementado las decisiones que se tomaron en la Cumbre de Varsovia.

Fotografía: María Dolores de Cospedal junto al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, el pasado 15 de febrero.

 


Copyright © Grupo Edefa S.A. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.