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Los presupuestos de Defensa españoles y el año preelectoral

Un muy discreto incremento del 0,38 por ciento respecto a este año es lo que registran los presupuestos del Ministerio de Defensa para 2015. Aunque muy tímidamente, se rompe por fin la larga la trayectoria descendente de las partidas asignadas, inmersas en la estela de recortes aplicadas por el Gobierno español en los últimos años como consecuencia de la crisis económica. El monto, no obstante, sigue muy lejos de los dos criterios establecidos en la reciente Cumbre de Gales, que cifran como objetivo destinar al menos el 2 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto) a Defensa y que un 20 por ciento de ese presupuesto se dedique a inversiones en equipamiento militar en los próximos diez años.

 

Las necesidades militares identificadas por el JEMAD (Jefe del estado Mayor de la Defensa) como las más prioritarias y que ya tienen financiación en los Presupuestos Generales del Estado de 2015 son el programa de vehículo blindado 8x8 para el Ejército de Tierra y la fragata F-110 para la Armada. A ellos, a más largo plazo, se suman otros tres sistemas de defensa reconocidos como necesarios para el nuevo escenario de amenazas y de misiones de las Fuerzas Armadas: vehículos no tripulados para el Ejército del Aire, aviones de reabastecimiento en vuelo de uso mixto y sistemas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Habría que añadir, y no parece que vaya a ser en el muy largo plazo, la necesidad de un nuevo avión de entrenamiento para el Ejército del Aire.

El secretario de Estado de Defensa (SEDEF), Pedro Argüelles, informó en el Congreso que, de los dos programas ya concretados, se han derivado veinte proyectos tecnológicos, siete para el 8x8 y trece para la fragata F-110, con los que se  persigue la capacitación de la industria de defensa española para su participación posterior en los programas de obtención. Pero la demanda interna hace años dejó de ser el gran motor de la industria de defensa nacional y el anuncio no romperá la tendencia actual derivada de la ausencia continuada de nuevas inversiones, que sitúa a la industria española de este sector en riesgo de pérdida de su posicionamiento tecnológico, haciéndose más vulnerable ante adquisiciones por parte de grandes empresas extranjeras, como reconocía el propio SEDEF.

A nivel externo, evitar este escenario pasa, además, por contar con una buena gestión gubernamental, que favorezca la venta de material español a terceros, en la línea del esfuerzo e implicación que los gobiernos de otros países aliados ejercen desde hace  años y en la que España aún tiene mucho por hacer. A nivel interno, además, tal como ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados reclamó el JEMAD, es precisa una estabilidad presupuestaria que permita una previsión de financiación para asegurar el planeamiento a medio y largo plazo de las Fuerzas Armadas: Todo un reto.

A nivel político, y por ende con reflejo a todos los niveles, 2015 será un año marcado por las elecciones generales, en el marco de un contexto particular, fruto de la fuerte irrupción de un nuevo partido a la izquierda del PSOE. Los programas de Defensa del hoy principal partido de la oposición cuando ha ostentado el poder no han sido, hasta ahora, radicalmente  distintos de los gobiernos de la derecha. Habrá que ver, en este ámbito, a qué discurso les conduce en adelante el tratar de contrarrestar el efecto de Podemos, camino en el que se pueden cometer estupideces de todo género e, igualmente, como venderá el Gobierno, en año preelectoral, la necesidad de incrementar las partidas de Defensa ante una opinión pública tan poco receptiva.


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