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Cumbre de la cooperación industrial en España

Los pasados días 20 a 25 de mayo tuvo lugar en Toledo la reunión de Primavera de la Global Industrial Cooperation Conference. El éxito de este evento lo muestran sus cifras. Cuatrocientos delegados de 270 empresas. Entre ellas, todas las grandes firmas que forman el Top 50 de la industria aerospacial y de defensa. En cuanto a la representación institucional, destacamos la presencia de los ministerios de Defensa de Japón, Israel, Colombia, Omán Noruega y Malasia. De América Latina tuvimos al almirante inspector general de la Marina del Perú, Fernando Cerdán, a la directora de tecnología del Ministerio de Defensa de Colombia y una nutrida representación de Brasil.

Muchos fueron los temas que se trataron. En primer lugar los acuerdos de participación industrial siguen creciendo en todo el mundo y, en particular, en Extremo Oriente. Muchos países son conscientes de que la cooperación industrial es una gran oportunidad para el desarrollo industrial y tecnológico de sus países. La globalización de las fuentes de suministro también fue cuestión muy analizada en varias intervenciones. Los aspectos legales, de tanta relevancia en estos acuerdos privados que suscriben las administraciones, fueron tratados de una forma muy exhaustiva.

Pero más allá de la Conferencia, destacamos las numerosas reuniones entre empresas. Más de 370 encuentros, en los que muchas sociedades cerraron acuerdos muy satisfactorios para sus intereses, tanto en cuanto a la presentación y cumplimiento de acuerdos de cooperación industrial, como en la selección de proveedores. Sin duda es bueno para muchas de estas empresas, pues España y su industria salieron muy fortalecidos por los acuerdos de offset y cooperación industrial, desa­rrollados con tanto éxito desde comienzos de los años setenta.

Para las empresas europeas que dependen de la exportación fuera de la Unión Europea para su subsistencia, las propuestas de participación industrial devienen en un elemento decisor de enorme magnitud. Hoy en día, la diferencia entre una oferta ganadora y otra que no lo es radica en una atractiva propuesta de participación de la industria local. ¿Cómo un gobierno va a negarse a crear empleos, desarrollar tecnologías, contribuir a la formación de técnicos, cuando se dispone de las herramientas para hacerlo?

En los próximos diez años se firmarán en el mundo acuerdos de offset y cooperación industrial por valor de 250.000 millones de dólares, un mercado demasiado sustancioso como para quedarse fuera de él. Así lo han entendido los países y empresas que continúan siendo agentes muy participativos en este proceso.

Las intervenciones de muchos representantes de países europeos insistieron en esta idea nuclear: cada nación debe mantener su autonomía en la política de Defensa y proteger sus activos nacionales. Además, la crisis económica que llevamos años arrastrando en Europa es sin duda un acicate importante para que los gobiernos promuevan estos acuerdos de cooperación industrial. Lo cierto es que quien decide quedarse al margen de esta realidad va a quedar muy penalizado, ya sea una empresa o un gobierno que renuncia a gerenciar una activa política de cooperación industrial.

El secretario de Estado de comercio inauguró el acto precisamente incidiendo en el aspecto del comercio y de la exportación como las razones que llevan a impulsar este tipo de acuerdos. Pero debe dejarse muy claro que se trata de una cooperación entre empresas que deben satisfacer sus objetivos estratégicos. Los gobiernos hacen de catalizadores, pero cada transacción de participación industrial debe tener un significado propio y una rentabilidad. Lo contrario sería enterrar los proyectos con el único valor añadido de haber cavado el foso.

Otro aspecto que debe destacarse es la apuesta por España de las empresas de Oriente Medio y Norteamérica. España sigue siendo, por sus condiciones excepcionales, una plataforma para el desembarco de muchas empresas en Europa. Así lo explicaron varias multinacionales, que presentaron sus proyectos de inversión en ampliación de capacidades y proyectos de investigación y desarrollo. En este sentido, se mantuvieron importantes reuniones con la Junta de Castilla La Mancha, que ha sido un actor muy relevante en la promoción de nuestro país, sin duda un Gobierno con visión, que ha sabido entender la magnitud y entidad de este evento.

La siguiente sesión tendrá lugar en octubre en Montreal, pero para todos quedó en la retina la espléndida organización del evento, totalmente privada, mostrando la fortaleza e iniciativa del sector. En los próximos años se visualizarán muchos de los importantes acuerdos cerrados durante esta Conferencia.

Enrique Navarro


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