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La cooperación industrial, motor de la industria de defensa

El pasado 31 de marzo tuvo lugar en Barcelona la conferencia de primavera de la Global Offset and Countertrade Association, la organización que agrupa a las grandes empresas internacionales en el campo de la defensa, la seguridad y el aeroespacio. Más de trescientos delegados, representando a treinta países, se dieron cita en un magnifico evento. Junto a ellos estaban autoridades de cooperación industrial de 19 países, destacando Colombia y Brasil de América Latina; Noruega, Reino Unido, Dinamarca y República Checa de la Unión Europea; Kuwait y Emiratos Árabes, así como Malasia e India. Sin duda, siendo un éxito la convocatoria, lo mas relevante fue comprobar el buen estado de forma de las políticas de cooperación industrial y no sólo limitadas al campo de la defensa, sino, en general, a todas las compras públicas.

Apenas cinco empresas españolas asistieron, cuando se daban cita todos los potenciales clientes con sus autoridades de compras y cooperación industrial, así como los grandes suministradores y potenciales socios: Kuwait, Turquía, Noruega, Malasia, Perú, Colombia, Brasil, Canadá, Dinamarca, Emiratos, por solo citar unos ejemplos más relevantes.

Resultó de gran interés la presentación de las autoridades de Emiratos árabes, quienes, gracias a un presupuesto de inversiones que incluye las compras de sus tres aerolíneas comerciales, han conseguido crear un centro de fabricación de componentes para Airbus sin comparación en Europa, generando miles de puestos de trabajo y, sobre todo, ponerlos en la lista de los principales proveedores de la industria aeronáutica mundial. Del mismo modo podría decirse de Brasil o Turquía y nadie ha hecho saltar las alarmas de que se esté incumpliendo la normativa contractual o comercial internacional.

La situación de parálisis de la industria española de defensa, con su casi desaparición en los próximos años, tiene su fundamento en el abandono de la política de Defensa y en la priorización de otras políticas públicas que producen resultados más a corto plazo. Pero, precisamente cuando los presupuestos comenzaron a esfumarse, decidimos ser más papistas que el Papa y abandonar la política de cooperación industrial que tan exitosos resultados dio a la industria, y no sólo en términos de empleo y transferencia de tecnología punta, sino, sobre todo, abriendo la industria española al mercado internacional y a los programas cooperativos internacionales.

Ahora, consecuencia de esta inacción institucional y política, son otros países los que se están llevando las ventajas obtenidas hace años por España. Pronto serán otros estados con políticas de compras y cooperación industrial más osadas los que recibirán las capacidades que se consiguieron en España años atrás y, por tanto, competirán directamente contra nuestra industria.  ¿Qué tiene más fuerza sobre Airbus, unas inversiones de 7.000 millones de Emiratos o nuestro pírrico 4 por ciento en el accionariado?

En los últimos años hemos visto la brillantez con la que nuestro sector exterior se ha comportado, siendo el motor del todavía escaso, pero prometedor, crecimiento económico. Sin embargo, la industria de defensa no ha salido de su letargo y la razón principal es la falta de competitividad de nuestro sector industrial en este campo. Pero, ¿Cuándo una industria de defensa es competitiva? No es sólo ni exclusivamente materia de precios o de costes, ni mucho menos, ya que nadie es capaz de comparar el valor de dos plataformas o dos subsistemas. Lo que determina que Navantia o Airbus DS consigan un contrato no es su mejor precio.

Cuatro son los factores de competitividad de una industria de defensa y seguridad:
-Nivel tecnológico, que viene determinado por los requerimientos militares nacionales, los presupuestos de I+D y la participación en los programas de colaboración multilateral.

-Peso político, que determina quiénes serán los proveedores y los clientes. El mercado de defensa sólo se practica entre aliados y cuanto más fuerte es el vínculo más oportunidades hay para la industria.

-Financiación, ya que los presupuestos son siempre restrictivos y ofrecer condiciones en este campo constituye una clave del éxito. Nuestro Gobierno no  dispone de líneas para estas exportaciones. En lugar de financiar pérdidas, es mucho más saludable establecer canales agresivos de financiación y vender y hay muchos clientes en el exterior esperando propuestas de este tipo.

-Cooperación industrial: Todos los grandes compradores internacionales, incluyendo muchos europeos, exigen políticas de colaboración industrial con la industria o la economía local, dependiendo del nivel de desarrollo de cada país. Para ello es esencial disponer de capacidad industrial y tecnológica sobre la que apoyar la propuesta de cooperación; un gobierno que apoye con medidas económicas o tecnológicas esas propuestas y un soporte institucional a estas políticas.

En cualquier caso, se trata de aplicar modelos de éxito, que ya produjeron resultados notables para nuestra industria. No puede haber justificación administrativa, o comunitaria, o de cualquier naturaleza que condene a un país como España a no disponer de una industria de defensa autónoma y con presencia en el exterior y a no poner en práctica políticas, como hacen otros tantos países en el mundo.


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