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Balance militar 2016

El prestigioso Instituto de Estudios Estratégicos de Londres publicó a comienzos de febrero, como ya es una tradición, el Balance Militar de 2016, que, más allá de compilar datos de extraordinaria utilidad para el análisis del mercado de la defensa y de las capacidades, incorpora una serie de comentarios de una gran utilidad para comprender las tendencias que en material de seguridad predominan en este año y que, seguramente, confirman una tendencia que ya se viene analizando desde el comienzo de la crisis económica global de 2008. La primera afirmación es demoledora. Occidente está perdiendo no solo la superioridad militar, sino la tecnológica frente a los poderes emergentes, como China, Rusia e India. Entre los tres países suman más de 2.500 millones de personas, tres veces la población de Europa y Estados Unidos juntos. 

Resultan especialmente llamativos los casos de Rusia y China, que, a pesar de unas coyunturas económicas muy desfavorables, siguen incrementando su presupuesto y capacidad militar de una manera muy significativa. Los países emergentes militarmente están adquiriendo notables capacidades en misiles de crucero, aviones no tripulados, ciberdefensa y guerra en el espacio, lo que sin duda con el paso de años va a erosionar todavía más el predominio de las democracias occidentales en este ámbito. El número de países que operan en sus fuerzas armadas aviones no tripulados se ha duplicado en los últimos años y China ha exportado este tipo de material a naciones como Nigeria e Irak.

El Instituto confirmó en la presentación de su documento que Estados Unidos continúa siendo el país del mundo que más gasta en defensa, con un presupuesto en 2015 de 597.500 millones de dólares. Le siguieron China, con 145.800 millones; Arabia Saudita, con 81.900 millones; Rusia, que dedicó unos 65.600 millones; Reino Unido, con 56.200 millones; e India, con 48.000 millones. En la tabla de los quince primeros, que conjuntamente apenas sobrepasan el presupuesto estadounidense, figuran también Francia, Japón, Alemania, Corea del Sur, Brasil, Australia, Italia, Irak e Israel.

Llama poderosamente la atención el gigantesco presupuesto que el Instituto adjudica a Arabia Saudita, lo que muestra claramente que busca una supremacía militar regional para hacer frente a las amenazas, tanto de índole terrorista, como para contrarrestar el programa nuclear iraní. Sus programas de compras militares se incrementarán en los próximos años, mientras que sus Fuerzas Armadas se verán cada vez más activas en operaciones en los países vecinos, especialmente en Siria y Yemen. Ahora está a la búsqueda de un sistema de defensa antimisiles, que sin duda alteraría el actual estatus regional; y, sobre todo, una mejora muy significativa de sus capacidades navales para el control del Golfo Pérsico.

Se señala que, pese a la supremacía de Estados Unidos, la OTAN afronta serios retos para el futuro, pues la inversión en defensa en estos últimos años está congelada, mientras que en regiones como Asia crece a una media del 6 por ciento anual y en Oriente Medio el 10. El año pasado sólo 4 de los 26 miembros europeos de la Alianza Atlántica cumplieron con la meta de invertir un 2  por ciento de su PIB (Producto Interior Bruto) en defensa, acordada en la cumbre de 2014 en Gales, mientras que el gasto medio del resto fue de 1,1. España continua a la cola del gasto, con menos del 0,8 por ciento, mientras nuestros vecinos del Sur triplican nuestros esfuerzo en defensa y seguridad.

De acuerdo con el informe, el 20 por ciento del incremento global en gastos en defensa en los últimos años ha correspondido a Rusia, cuyo presupuesto lleva creciendo en porcentajes de dos dígitos desde 2005. Asia dedica 100.000 de dólares más que la suma de todos los países europeos miembros de la OTAN. El número de batallones de los ejércitos de los países más grandes de la Alianza Atlántica cayó en los últimos quince años de 649 a 185. Desde 1991 el número de aviones de combate del Reino Unido disminuyó de 475 a 191 y en Francia de 579 a 271. En todos los países europeos se observan reducciones drásticas en equipamiento, que superan el 50 por ciento de las capacidades existentes a comienzos de los años noventa.

Beijing ha realizado en la última década avances significativos en sistemas de armas muy avanzados, como baterías antisatélites, misiles de crucero y lanzadores de balísticos móviles y está construyendo bases militares en islas artificiales en el Mar del Sur de China, amenazando a Taiwan, Japón y Vietnam, especialmente. Todos estos grandes movimientos incrementan de forma muy notable la tensión en la zona, que continúa en una escalada militar sin precedentes. Corea del Norte, después de realizar una supuesta prueba de una bomba de hidrógeno, asegura haber puesto en órbita un satélite, en una demostración de que ya posee capacidad para poner una cabeza nuclear en un misil balístico que podría alcanzar Europa o Estados Unidos. Japón y Taiwán proseguirán sus esfuerzos de modernización, mientras que otras naciones más pequeñas, como Vietnam y Filipinas, observan con mucha preocupación la amenaza creciente de China.

Paquistán e India son otras dos grandes fuentes de potenciales conflictos y las escaramuzas en la frontera de Cachemira son constantes. La primera también incrementa su cooperación con Bangladesh, lo que supone una amenaza directa a la seguridad de la segunda. El Ministerio de Defensa de Paquistán se muestra seriamente preocupada por el plan de modernización de las Fuerzas Armadas de India promovido por el Gobierno de Modi y por la falta de acuerdos con Dehli para solventar los problemas comunes de seguridad. Las adquisiciones de India de helicópteros Apache, carros de combate T-90 y aviones C-130 suponen una alteración muy importante del equilibrio regional.

La incorporación de nuevos aviones de combate y de medios navales dará a India una superioridad convencional aplastante frente a Paquistán, que solo tendrá como principal arma de disuasión su capacidad nuclear. Sin embargo, las acciones del Ejército Paquistaní contra los grupos radicales islamistas están siendo bien valorados en India, cuyo principal temor era que desde allí pudieran organizarse atentados como los ocurridos en Bombay años atrás. Sin embargo, el régimen de Islamabad está todavía muy lejos de controlar su territorio y sin duda esto induce a Delhi a fortalecer sus capacidades militares.

Rusia también mantiene el profundo proceso de modernización de sus Fuerzas Armadas. Continúa con la entrega de nuevos carros y aviones de combate de última generación, aunque en ambos casos las entregas se han ralentizado por la falta de recursos presupuestarios suficientes y el proyecto de nuevo cazabombardero se paralizó. Lo más preocupante que viene de Moscú no es tanto su capacidad militar, sino la actitud agresiva con el despliegue de submarinos en el Atlántico Norte, los scrambles frecuentes de sus aviones con los sistemas de defensa europeos y la construcción de bases militares en el Ártico, lo que sin duda va obligar a replantear muchos de los sistemas de defensa, especialmente europeos.

Enrique Navarro

Fotografía: Soldados del Ejército Popular de Liberación chino.


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