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Piden a Ejército y Marina de México actualizar cifras de deserciones

Legisladores federales solicitaron al Ejército, a la Fuerza Aérea y a la Armada de México actualizar y dar a conocer las cifras sobre el número de militares y marinos desertores en el actual gobierno. Los diputados federales quieren saber cuáles son las medidas de control y seguimiento de las fuerzas armadas mexicanas para rastrear de manera especial a los ex integrantes de los cuerpos de fuerzas especiales que han desertado en los últimos cinco años.

La solicitud fue hecha el pasado 17 de enero, porque consideran que la cantidad de militares existente debería ser mayor al promedio que hay en otras fuerzas armadas del continente, en países como Colombia, Venezuela, Uruguay y Ecuador, países que tienen en promedio un soldado por cada 7,1 habtantes, mientras que en México hay un soldado por cada 10,4 habitantes.

Los diputados indican en el texto dirigido a los titulares de la Marina y el Ejército, que la sobrecarga de funciones y misiones de seguridad encomendadas a las tropas, las presiones a las que son sometidas y su cercanía con los grupos del crimen organizado son algunas de las posibles causas de la deserción en las filas castrenses.

Como contexto estadístico para formular la solicitud, los legisladores citaron datos sobre la cantidad de soldados y marinos que había en México en 2017 a partir de datos de la Secretaría de Hacienda, encargada de fijar el presupuesto que recibirá cada dependencia del gobierno federal durante el año fiscal en curso.

Los datos aportados por los diputados fueron tomados del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2017, en donde se señala que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que engloba al Ejército ya la Fuerza Aérea Mexicana, estaba integrada por 215.276 elementos, y la Secretaría de Marina (Semar) por 65.605 efectivos, para sumar un total de 280.881 integrantes.

Una investigación documental hecha por defensa.com con base en informes oficiales y bases de datos foráneas muestra que entre 1985 y noviembre de 2017 el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos ha registrado la Baja, por diversos motivos, de 728. 345 elementos.

Sin embargo, más de la mitad de estas bajas históricas documentadas de manera oficial por la Sedena desde el inicio del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, corresponden únicamente a deserciones.  Oficialmente, y siempre con base en las cifras oficiales publicadas en el portal de internet de la Defensa Nacional, entre 1985 y noviembre de 2017, han desertado 397. 918 los soldados y pilotos de las filas del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos por distintos motivos.

Una revisión detallada de estas cifras -que la Sedena desglosa más a fondo en el documento “Estado Global del Personal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, que Por Diferentes Motivos Causó Baja, en los Años de 1985 al 30 de noviembre de 2017”- revela que la deserción es la principal causa de baja en las Fuerzas Armadas de tierra y aire, por encima de las solicitudes de retiro, de las defunciones, de las enfermedades incapacitantes, de los hechos de armas que inutilizan a la tropa y del retiro por vejez.

La deserción, como fenómeno inevitable en la vida militar, es el tema que más ha afectado al Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos llegando a reducir casi en un tercio el número de efectivos en una de sus etapas más agudas, como ocurrió en 1991, cuando se registraron 53.433 bajas, de las cuales 42.485 fueron por deserción.

En ese año el Ejército y Fuerza Aérea tenían 175.000 efectivos aproximadamente (de acuerdo con datos del Banco Mundial). Es decir, que casi la tercera parte de sus integrantes causaron baja y de estos, más del 80 por ciento fueron desertores. Hasta antes de esa etapa de crisis de deserciones, la Sedena registraba entre 12 y 14.000 bajas anuales y un promedio de 4.000 deserciones. Esto cambió súbitamente entre 1987 y 1988, cuando las bajas pasaron de 14.385 (con 6.851 deserciones) a 22. 013 (con una subida de 11. 578 desertores), justo durante el cambio de gobierno.

Tras la crisis de deserciones de 1991 vino un súbito descenso en las bajas del personal (de 53.433 se pasó, en 1992, a 29.582), no así en el abandono de las tropas, ya que el promedio se instaló en 17.000 deserciones hasta el final del gobierno en 1994.Ese fue el año del surgimiento de la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), lo cual elevó en más de 15.000 elementos la cifra de soldados incorporados a la milicia para enfrentar el levantamiento indígena. Para 1995 la Sedena registraba ya 190.000 efectivos.

Pero los años de la guerrilla zapatista fueron también años de deserciones militares. En mayo de 2005, al contestar una solicitud de acceso a la información, la Sedena reconoció que casi diez años de presencia castrense en el estado de Chiapas habían desertado 4.481 soldados.  En esa década el alto mando militar llegó a desplegar a 40.000 efectivos en el sureste del país para contener a la guerrilla. Hoy, la VII Región Militar ubicada en Chiapas, es la segunda con más instalaciones, tropas y presupuesto, detrás de la I Región Militar.

La siguiente crisis de deserciones sostenidas, pero que dio paso a medidas eficaces y sólidas para contener y abatir el fenómeno se dio en 2005, 2006 y 2007, cuando las bajas sumaron 32. 430, 28.907 y 26.119 elementos respectivamente. En esos años las deserciones sumaron 20. 224 (2005), 16.405 (2006) y 16.641 elementos (2007), promediando más de la mitad del total de bajas.

Bajo el mando del general Guillermo Galván y con la guerra al narco en marcha, las bajas y las deserciones descendieron drásticamente, pasando de 28. 907 en 2006 a 11.252 en 2011 las primeras, y de 16.405 a 3.451 las segundas en el mismo periodo.

¿Qué hizo el general Galván?: Abrió más plazas, elevó en casi cien por ciento los salarios y prestaciones, redujo las horas muertas en cuarteles e instalaciones militares y ordenó que la tropa pasara más tiempo con sus familias.

Con el actual presidente Enrique Peña Nieto y con el general Salvador Cienfuegos Zepeda al frente de la Sedena, las bajas y deserciones han decrecido y se mantuvieron en un promedio de 9.000 en los primeros cuatro años (con  1.200 deserciones aproximadamente cada año).

Sin embargo, en 2017 hubo un repunte al registrarse 10.134 bajas por 1.058 deserciones en una fuerza armada integrada el año pasado por 280.881 efectivos. Hoy, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México tienen 281.850 elementos. De esta cifra, 215.236 pertenecen únicamente al Ejército de Tierra y Aire.

Los datos sobre bajas y deserciones en la Marina son parciales, incompletos y no están actualizados. El portal de internet de la dependencia que encabeza el almirante Vidal Francisco Soberón muestra tres registros que datan del 1° de enero de de 2015 al 21 de julio de 2017, presentando 11 categorías para presentar su “Reporte del Personal dado de Baja por Diferentes Motivos”.

En estos tres documentos no actualizados, la Marina indica que en 2015 tuvo 1,853 bajas, de las cuales 398 fueron deserciones; en 2016 tuvo 1.842 bajas de las que 393 fueron de desertores y en 2017 (hasta el 21 de julio) tuvo 1.299 bajas de las cuales 191 fueron por deserción. Esto da 4.994 bajas, de las cuales 982 han sido por deserción. (Jorge Alejandro Medellín, corresponsal de Grupo Edefa en México)


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