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Frenar la siniestralidad en la Fuerza Aérea Mexicana, primer objetivo de su nuevo comandante

El general de División Manuel Enrique Vallín Osuna es el nuevo comandante de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) en sustitución del general Carlos Rodríguez Munguía, quien pasó a situación de retiro hace una semana. El secretario de la Defensa Nacional (Sedena), el general Salvador Cienfuegos Zepeda,  ha encargado a Vallín, como primera misión en el corto plazo, detener la cadena de accidentes e incidentes en el material aéreo que en los últimos dos meses han costado la vida a, al menos, ocho militares pertenecientes a la FAM y a otras armas del Ejército Mexicano, como el Cuerpo de Fuerzas Especiales.

El general Vallín Osuna era comandante de la Región Aérea del Noroeste (RANO), una de las cuatro en las que está dividido estratégicamente el país en términos de operatividad en la FAM. Ahora ha asumido la comandancia de la Fuerza Aérea en los momentos en que ésta se encamina a concluir la primera de tres etapas de modernización que se prevé terminará en el 2030.

En esta primera fase, que concluirá a finales de 2018, se ha proyectado que la FAM adquiera al menos 172 aeronaves (91 helicópteros y 81 aviones) para mantener un promedio de 346 aparatos en operación. Esa cifra fue la que manifestó tener la FAM a principios de 2013, cuando se dio a conocer el Programa Sectorial de Defensa 2013-2018. A la fecha, la FAM ha comprado 142 aparatos y está en espera de nuevas dotaciones de helicópteros de transporte militar y espera concretar la compra de otro lote de aviones entrenadores T6-C Texan II, a los que artillaría con ametralladoras Vulcan Minigun.

Lo que la FAM no ha resuelto aún es si sustituirá sus aviones F-5E y F-5F que integraban el Escuadrón Aéreo 401, del que prácticamente no queda ya ningún aparato de los12 originales adquiridos en 1982. El último aparato, el 4502 -un biplaza entrenador- se averió hace un mes cuando carreteaba sobre la pista de la Base Aérea Militar Número 1, en Santa Lucía.

En este contexto la FAM ha sufrido tres accidentes -dos de ellos fatales- en los que se han perdido ocho vidas de militares y uno resultó gravemente herido. Dos de los accidentes han involucrado material de vuelo adquirido recientemente: dos helicópteros Bell 407 GX; uno para labores de fumigación antinarco y otro de apoyo a entrenamiento de Fuerzas Especiales. Tres accidentes entre septiembre y noviembre pueden parecer normales o inevitables por la intensa carga de trabajo que tienen los aparatos de la FAM, pero son inadmisibles no solo porque se trate de material de reciente adquisición, sino porque detrás sigue existiendo el factor humano como principal falla causante de los percances.

Por eso el alto mando le ha ordenado al general Manuel Enrique Vallín una revisión profunda de los accidentes que le han costado vidas a la FAM y al menos 560.000 dólares por los dos Bell 407 siniestrados y miles de pesos más por las reparaciones del Mi-17 averiado en Chiapas. A estos costos se suman los del tren de aterrizaje del F-5F y los de un Grob G 120-TP despistado en el Colegio del Aire, en Zapopan, Jalisco, hace una semana. Así, el nuevo comandante de la Fuerza Aérea Mexicana ha tomado el control de un arma que vive un proceso de modernización y al mismo tiempo vive, en el actual gobierno, una etapa complicada respecto a los accidentes e incidentes graves.

Datos de la Sedena dados a conocer en el marco de las leyes de transparencia y acceso a la información vigentes en México, indican que entre diciembre del 2000 y el 21 de agosto de 2017 han ocurrido 125 accidentes en la FAM (sin contar los tres reportados oficialmente entre septiembre y noviembre pasados), con saldo de 83 militares fallecidos, 196 heridos y pérdidas económicas por unos 8 millones de dólares (entre 2005 y 2017) cubiertos por las pólizas de seguros contratadas por la Sedena.

Las cifras revelan que en el periodo presidencial de Vicente Fox (2000-2006) se registraron 34 accidentes de aeronaves; en el periodo de Felipe Calderón (2007-2012) se perdieron 38 aparatos y en el actual gobierno de Enrique Peña Nieto (2013-2018) se han accidentado al menos 53 aeronaves. (Jorge Alejandro Medellín)


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