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TERCIOS VASCONGADOS (ESPAÑA 1860)

 

Iniciada en el año 1859 la guerra de África, distintas provincias españolas crean cuerpos expedicionarios, ayudas económicas, regalos y recompensas para la campaña. Las provincias Vascongadas entregaron en las Cajas del Tesoro 4.000.000 reales de donativo y organizaron con la mayor actividad 3.000 hombres encuadrados en Los Tercios Vascongados, Unidad de Infantería.

El diputado general de Guipúzcoa, marqués de Roca Verde, dirige el 17 de noviembre de 1895 un discurso a la provincia en el que dice:

«Guipuzcoanos: la voz maternal que abogó y abogará en todos los tiempos por nuestras libertades de mil años, os llama hoy al combate.

El enemigo tradicional de la católica España, faltando a los mas solemnes pactos, ha hollado el escudo de las armas de Castilla y acometido a sus guerreros, negándose después a dar las justas satisfacciones pedidas por el gobierno de S. M. la Reina Nuestra Señora.

Para exigirlas y obtenerlas, no hay otro remedio que la guerra, y a la guerra apela nuestra Nación magnánima, respondiendo al llamamiento de nuestra Augusta Soberana.

Cuando España lucha con el extranjero, los Vascongados combaten en la vanguardia de su valiente ejército, y la historia de todos los siglos justifica esta verdad,  

como siempre, nuestro deber y el ejemplo heroico de nuestros ascendientes nos llevan a la pelea. ¡Al África pues, Guipuzcuanos!, al África a vengar a la Patria ultrajada.

Tercios Guipuzcuanos; aprestaos para ocupar vuestro honroso puesto, haceos en él dignos de la sangre que corre por vuestras venas, y confiad en que todos vuestros hermanos os seguirán al campo de batalla si así lo exige la Santa causa que van a defender. »

En Vizcaya, los voluntarios percibieron al ingresar en filas 2.000 reales y otros 2.000 al salir de las provincias. Diariamente los soldados percibían 6 reales, 7 los cabos, 8 los sargentos 2° y 9 los lº.
En Guipúzcoa percibieron 2.500 reales, 500 a la filiación y 2.000 al regreso una vez concluido el compromiso. En caso de fallecimiento dicha cantidad sería entregada a sus herederos.
Estaban exentos, los hijos únicos de viudas que mantuviesen a su madre, el de padre sexagenario, el cabeza de familia, el que tuviese otro hermano en los tercios y el imposibilitado físicamente.
El día 29 de febrero de 1860, los tercios comenzaron a desembarcar en Tetuán.
El vestuario consistía en poncho azul, pantalón grancé, boina encarnada, teniendo la de tropa en su centro un botón de metal amarillo con las iniciales S.M. la Reina, y la de los oficiales una borla de oro.
En los morrales llevaban una división destinada para 30 cartuchos y otros 30 en la canana.
Como armamento, fusil modelo 1828 con ánima rayada y llave para pistón modelo 1846 y bayoneta triangular.

BANDERA  DEL TERCIO VASCONGADO

El 4º Tercio Vascongado se componía de Guipuzcoanos y vizcaínos.
Su bandera fue costeada a expensas de los alumnos internos del Real Seminario Científico Industrial de Vergara, y ofrecida a la Diputación de Guipúzcoa.
Un joven catedrático fue el encargado de que dicha bandera se hiciese en Madrid en plazo breve. Iniciada el 18 de enero de 1860 fue terminada el 24 del mismo mes y año, obra del maestro bordador señor Calleja.

Como todas las del arma de Infantería llevaba los colores nacionales, teniendo en su franja central el escudo nacional con el lema «División Vascongada, Tercio Número 4».
En la franja inferior campea el símbolo de las tres provincias hermanas, Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, representadas por 3 manos enlazadas con el lema «Jrurachat» (3 en una).
La tela era de grodetur del mejor, las corbatas de seda llevaban los cordones y flecos de oro trabajado.


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