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Regimiento de Caballería ligera de Barcelona

En la postrimería del ya exausto reinado de Carlos II, España aún se vería envuelta en la última de las guerras desencadenadas en Europa. Fue conocida como la Gran Liga de Augsburgo y en ella participaron la mayor parte de los países europeos en vista del malestar producido por el creciente poderío de Luis XIV.

Ejércitos franceses invadieron suelo español penetrando por Cataluña, ocupando varias poblaciones, entre ellas Barcelona. En el año 1697 se firmaría el tratado de Ryswick, por lo que Francia abandonaba las provincias catalanas conquistadas, y con objeto de congraciarse con el monarca español, puesta la vista en la supuesta herencia, devolvía el Franco Condado. Por esos tiempos, tropas españolas andaban dispersas e indecisas por los anchos campos de los Países Bajos y el norte de Italia, portando aún viejas enseñas y estandartes de emblemas y colores hispanos, con aguerridas compañías del Gran Capitán o los formidables tercios de don Guillermo Verdugo y el no menos don Francisco de Melo.
Viene de esa época en que los cuerpos de caballería ligera se componían de 100 caballos ligeros, cuya misión era acompañar a un tercio de infantería como base de la unidad y al mando de un Maestre de Campo; y es así como uno de estos cuerpos montados, según cuenta Taccoli en su libro “Teatro Militar de Europa’ llegaría a ser en el futuro el Regimiento de Caballería Ligera de Barcelona, con base de origen hacia el año 1670.
Por memoria presentada al rey Felipe V de Borbón en el año 1725 y por el entonces coronel de este regimiento, don Rodolfo Accuaviva, se manifiesta carecer de noticias exactas sobre su antigüedad, aunque sí dice tener informes de varios oficiales en los que éstos creen haberle visto prestar servicio en Fiandria, localidad italiana. Otro oficial, hallándose presente, dio testimonio de su origen, distinguiéndole de otros seis regimientos de caballería ligera y de tercios de dragones existentes en ese lugar.
Por tal circunstancia, el barón de Saint Jean presentó a S.M. un estado alzado de la situación de dicha unidad, declarando haber recibido una Real Asignación en fecha del día 17 de octubre de 1670, por lo que se le autoriza a dar su nombre al citado regimiento.
Por noticias posteriores se llegó a probar que este regimiento pasó a España en 1710; por lo tanto quedará asimilado dentro de las ordenanzas reales establecidas, entre ellas una formada por el marqués de Bedmar, gobernador de los Países Bajos y que en decreto de S.M. en 13 de abril de 1701 y de modo provisional, dice que todos los cuerpos de aquellos estados quedan organizados sobre el pie de los regimientos franceses.
Finalizada la guerra de sucesión española y con ella el triunfo de la dinastía borbónica, el período de organización del ejército continuaría sin cesar, y estando ya en víspera de la nueva conquista de Sicilia, por una ordenanza en lo de febrero de 1718, los regimientos de caballería quedaban éstas de: capitán, teniente, alférez, sargento, 2 cabos, 3 carabineros, 18 soldados y 1 trompeta. La plana mayor para dos compañías siguió conforme al reglamento de 1715. En la misma ordenanza se determinaba dar nombre fijo a los regimientos de caballería existentes; de este modo el regimiento de caballería “Dupuy” sería llamado en adelante: Regimiento de Caballería Ligera de Barcelona.
Otra Real Ordenanza en 16 de abril de 1741, establece la antigüedad y preferencia de los 19 regimientos de caballería, exceptuando al de Costa de Granada que no presentaba novedad, ocupando el regimiento de caballería de Barcelona, el noveno lugar en ese orden.
Más adelante, y por Real Resolución en 11 de enero de 1749, los regimientos de caballería quedan diferidos por el color de sus uniformes y sobre el pie de dos escuadrones de a cuatro compañías por escuadrón al mando de 1 capitán, 1 teniente, 1 alférez, 1 sargento, 3 cabos, 4 carabineros y 23 soldados. La Plana Mayor de 1 coronel, 1 teniente coronel con compañías, 1 sargento mayor, 1 ayudante, 1 capellán, 1 cirujano, 1 timbalero y 4 trompetas.
En el “Teatro Militar” de Taccoli, figura el color dado al uniforme del regimiento de Barcelona con casaca blanca, divisa azul y botones dorados.
En los primeros años de reinado de Carlos III, salió una Real Orden en 24 de mayo de 1763 por lo que los 19 regimientos de caballería de línea quedarían reducidos a 12, por lo tanto el regimiento de Barcelona y otros seis más serían refundidos en los 12 antes citados. A la muerte de Carlos III, los 12 regimientos, el Voluntarios de España y el de Costa de Granada, constituían una fuerza de 4.800 caballos.
En el 6 de agosto de 1735 tuvo lugar la creación del regimiento de Miqueletes catalanes con el nombre de fusileros de montaña, y más adelante en 1748 al ser reformados quedaron como una tropa de auténticos cazadores; pero, al no pasar de ser un cuerpo franco, su existencia debía terminar con aquel la necesidad motivada por una especial dedicación.
Ya en el reinado de Carlos III y en virtud de un Real Decreto en fecha de 19 de febrero de 1762, se creaban los dos regimientos de Infantería Ligera de Cataluña. En él se especifica que los regimientos constan de dos batallones cada uno y se habrán de distinguir como 1° de Infantería Ligera de Cataluña y ha de ser de la proposición del coronel don Miguel Boix, y el segundo, el de la del coronel don José Veciana. Constará cada regimiento de 12 compañías y cada una sobre el pie siguiente: 1 capitán, 1 teniente, 1 subteniente, 3 sargentos, 6 cabos, 1 tambor y 58 soldados. La Plana Mayor del primer batallón se compondrá de coronel sin compañía, sargento mayor, ayudante mayor, capellán y cirujano.
Destino y servicios que han de prestar estos regimientos quedan determinados por los artículos siguientes:
Art. 8. El primero ha de establecerse en Cataluña; un batallón en Seo de Urgel, Cardona o donde sea punto céntrico de la raya de Francia, y el segundo en paraje que mejor cubra la costa, ambos para impedir la deserción, el desembarco de moros y auxiliar las rentas.
Art. 9. Un batallón del regimiento segundo ha de residir en Pamplona para cubrir todos los puertos de la frontera hasta Guipúzcoa y Aragón, y otro en las de Fuenterrabía y San Sebastián para lo mismo y con igual objeto que de los del primero.
Art. 10. Los citados cuatro batallones servirán en los expresados destinos en la forma referida a la orden de los respectivos capitanes generales y comandante general.
Art. 11. Para que esta tropa disfrute recíprocamente de la conveniencia y el gusto de estar en su país, alternarán el destino cada tres años.

Dado en el Pardo en 10 de marzo de 1763.

Firmado por el Rey y por don Ricardo Wall.

 

Texto y dibujo: Miguel Montaner


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