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Mosqueteros de la Guardia (1700-1746)

El curso de la iconografía militar española, estrechamente unida a los avatares de la Historia, y que en los últimos tiempos pareció contagiarse de la desidia general en que se desenvolvía el ambiente nacional, iba al fin a incorporarse a su ya vieja y tradicional trayectoria castrense de por sí rica y variada.

Con el comienzo de un nuevo siglo, el atuendo militar español va a ensayar nuevas formas dentro de la extensa gama de sus uniformes; y ello surgirá como consecuencia de la profunda renovación que se espera dar con la instauración de una nueva dinastía.
El rey Carlos II de España languidece fatalmente en su palacio sin dejar sucesores directos. Todo un mundo de intrigas y maquinaciones se mueve a su alrededor en constante pugna, asemejando aves de rapiña en espera del postrero instante para alzarse con la codiciada presa cual es la herencia del trono de España.
El infortunado Rey debe pasar por momentos muy amargos ya que no quiere dejarse arrastrar por aquellos que sin cesar le acosan continuamente; pero sólo por las razones convincentes del papa Inocencio Xl, se inclinará dejar testamento a favor del joven duque de Anjou, nieto segundo del entonces poderoso Luis XIV, rey de Francia.
De este modo se va a sentar en el trono de España el primer Borbón, Felipe y, que trae un buen bagaje de sabias instrucciones de su abuelo, así como un buen plantel de mentores avezados en tareas de Estado, tales como Mr. Orry, Mr. Amelot, el embajador Harcout... Ellos se encargarán de encauzar la maltrecha hacienda, el dispersado ejército que parece abandonado por doquier, y sobre todo en forma particular hacer desaparecer todo vestigio del pasado austríaco.
Cuenta don Antonio de Ubillos, cronista de aquel tiempo y buen soldado de la Guardia Real del rey Carlos, que esta tropa no quiso seguir el camino de su Coronel pasado al campo contrario, por lo que determinó permanecer fiel al nuevo Rey de España, prestándose de buen grado a darle guardia en el acto de juramento que aconteció en Madrid el día 24 de noviembre de 1700. Una vez celebrada la ceremonia con arreglo a las normas palatinas propias de toda Corte, S.M. partió para Italia donde contraería nupcias con la jovencísima María Luisa de Saboya, hija de Víctor Amadeo II, duque de Saboya. El matrimonio se celebró en Turín el día 11 de septiembre de 1701. La pareja Real salió al día siguiente para Madrid, acompañados esta vez por la que a ruegos de S.M. había aceptado ser camarera mayor de la Reina, María Ana de la Tremoujlle, princesa de los Ursinos.
Estando ya los Reyes en la Capital en un clima un tanto agitado y confuso, pues ya habían brotado por los distintos puntos de Europa los primeros chispazos de la guerra de Sucesión española, en Italia la situación era un tanto alarmante a causa de cierta conspiración, por lo que el Rey, siempre inspirado por su abuelo, partió hacia esos dominios, embarcando en Barcelona el 8 de abril de 1702 en compañía de todos los consejeros de su gobierno.
Mientras SM. permanecía en Italia, el Rey Sol, preocupado por la suerte de su nieto, mandó levantar una compañía de Mosqueteros para su guardia personal; debía ser compuesta por miembros elegidos de entre la nobleza flamenca. Esta compañía sería formada por 100 hombres, y puesta sobre el pie con Oficialidad y emolumentos de la misma clase de la que servía al Rey de Francia. Fue reclutada y organizada por el conde de Milán.
Llegados estos a Milán se prestaron a la inmediata custodia de la Persona del Rey, por lo que veinte de ellos quedaron de servicio en la antecámara de Palacio. En la mañana del 21 de octubre de 1702, fecha que debe darse como de su creación, S.M. dio orden para que dispusieran de las correspondientes armas e insignias y participaran en unos ejercicios de a pie y a caballos y así estar prevenidos para prestar el servicio del que fueran requeridos.
El uniforme de los Mosqueteros españoles era copia exacta al de los franceses: se componía de gran tricornio acandilado con galón dorado rematado de espumillón rojo; casaca escarlata, guarnecida con profusión de galones y pres illas doradas, sobrevesta azul llevando la cruz mosqueteril al centro, rematadas sus aspas con la corona en vez de la flor de Lís francesa; tapa-funda y pistoleras azul orladas de galón de oro y con el emblema de mosquetero.
Puede decirse que éste fue el segundo cuerpo de guardia real que tuvo el monarca, ya que puede considerarse primero, aquel que reconoció su soberanía siendo Guardia Real del anterior Rey. Teniendo que salir de nuevo S.M. para España, lo hizo ya acompañado de sus Mosqueteros, partiendo de Milán el 7 de noviembre de 1702, llegando a Génova el día 11, advirtiendo al capitán de la compañía que nada más se hiciese a la vela, siguieran por tierra a España y si no se encontraban en el camino, continuasen hasta Madrid.
Hallándose ya todos en la capital, el Rey los convocó para una nueva revista a celebrar en la plaza del Palacio del Buen Retiro, el día 21 de mayo de 1703, ordenando fueran abiertas todas las puertas para que la presenciara el pueblo. S.M. debió quedar muy complacido de las evoluciones de la tropa, pues pensó formar una segunda compañía de la misma clase, pese a que la Reina en cierta ocasión le había informado de ser una fuerza muy mal vista por los españoles, y tanto es así, que el presidente de Castilla y algunos personajes influyentes de la Corte, habían propuesto la desaparición de semejante cuerpo por ser poco útil y sobre todo demasiado costoso.
Haciendo caso omiso de las murmuraciones que corrían por Madrid acerca de esta fuerza por considerarla el pueblo demasiado afrancesada, el Rey, previo consejo con su gabinete, optó por crear una segunda compañía de Mosqueteros por lo que, en el mes de enero del año siguiente, le dio por comandante interino al marqués de Lede.
A todo esto, el Rey al frente de sus tropas intervenía activamente en los frentes de Portugal, aliada de las fuerzas imperiales que, atacando por Extremadura, habían traspasado la frontera española; pero que serían rechazados y aún se les tomaría algunas plazas tales como Montealegre, Narvaon y Casteldavide. Se siguió el curso de las operaciones llegando hasta Nisa, donde el Rey estableció Cuartel Real.
Dándose por resuelta la campaña de Portugal y llegado el momento de tomar resoluciones más firmes, se reunió en Madrid la junta del gabinete de S.M. dirigida por la princesa de los Ursinos y estando presente el cardenal de Esstres, el embajador de Francia, Mr. Amelot y el intendente Mr. Orry, que además de acordar vastos proyectos de hacienda, organización del ejército, estaba el importante asunto de crear un cuerpo auténtico de guardias reales para garantizar la Persona del Rey. Siendo así y estando aún S.M. en el Campo Real de Nisa, salió un Real Decreto con fecha de 21 de junio de 1704, anunciando la creación del Cuerpo de Reales Guardias de Corps, cesando el regimiento Real de España y con él las dos compañías de Mosqueteros.


Texto y dibujo: Miguel Montaner


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