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El Loire 46 C-1

El 1 de septiembre de 1934, la SNCAO francesa presentó el prototipo de un caza monoplano de ala alta destinado a equipar a las unidades de primera línea de l’Armée de L‘Air, que recibió la denominación de Loire 46 C 1. Se trataba de un aparato de estructura metálica entelada en una gran proporción y recubierta de chapas metálicas en el capó y parte anterior del fuselaje. Las alas, metálicas y altas, eran de las denominadas de tipo de gaviota, estando arriostradas al fuselaje por cuatro tirantes sobre los que se apoyaban las patas principales, cuyas ruedas contaban con una gran carena.

El Loire 46 C.1 tenía un motor radial de 14 cilindros Gnome-Rhóne 14KFS de 930 CV, refrigerado por aire, que impulsaba una hélice metálica tripala, concediéndole una gran rapidez según el testimonio de los pilotos que se enfrentaron —en combate— a este avión. Su envergadura era de 11,80 metros, con una longitud de 7,76, altura de 41,8 y peso al despegue de 1.985 kg. Con un techo operacional máximo de 11.750 m., lograba una velocidad tope de 410 km/ hora- a 4.000 m. de altura y una autonomía de 750 km. Portaba cuatro ametralladoras de 7 mm.
Puesto en servicio en la Aviación francesa en enero de 1936, se construyeron un total de 60 unidades que sufrieron a lo largo de su carrera continuos problemas motrices y de debilidad estructural del tren de aterrizaje, lo que motivó que los Loire 46 C.1 fuesen retirados de las escuadrillas de caza a partir de diciembre de 1938 pasando a ejercer como aparatos de adiestramiento.
En septiembre de 1936 llegaron a España, pilotados por los voluntarios de Malraux, seis de estos Loire 46 C.1, aunque, al parecer, había un contrato por un total de 20, que no llegó a cumplimentarse.
Con su código CN, la historia de estos aviones en los cielos de España fue corta, pues el 26 de septiembre fue derribado el primero de ellos sobre Bargas para, dos días después, caer abatido otro en la carretera de Navalcarnero. El piloto Lacalle asegura que él averió uno al efectuar un despegue y, posteriormente, otro al tener que tomar tierra en un terreno de fortuna por avería del motor.

 

Texto y dibujo Juan Abellán


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