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Banderines de fieltro de minadores, transportes de ataque, patrulleros y remolcadores de la Armada Epañola

A mediados de los años 50, en toda España se puso de moda algo tan simple como eran los banderines. En cualquier quiosco de Prensa o librería, estos pequeños objetos triangulares representando monumentos emblemáticos españoles, puentes, castillos, catedrales, etc., comenzaron a librar una verdadera batalla con las postales o los llaveros.

La nueva moda, proveniente como algunas más desde el otro lado del Atlántico, pronto se extendió por todos los rincones de la geografía española, disponiendo pronto de banderines los colegios, los equipos deportivos, o las firmas comerciales y, en definitiva, un largo etc, de actividades. Lo militar no iba a quedar al margen máxime cuando los primeros buques de guerra incorporados a la Armada española procedentes de la llamada ayuda americana, adornaban tanto sus cámaras de oficiales y suboficiales como los comedores de la marinería con banderines de buques norteamericanos. Así, y casi sin proponérselo, un nuevo comercio se iba a crear en la España de mediados del siglo XX, de modo que fueron varias las empresas que se dedicaron a fabricar banderines, moda que duró aproximadamente unos cuatro lustros, hasta comienzos de los años 70.
De todas estas empresas, la mayoría de ámbito familiar, hubo una afincada en Cartagena que fabricó banderines para todos y cada uno de los buques y dependencias de la Armada basados en esa ciudad, siendo los primeros puntos de venta las pequeñas tiendas de souvenirs existentes en los propios acuartelamientos. Elaborados en fieltro, tenía un precio muy módico porque el fabricante consideraba que los reclutas, sus principales clientes, disponían por lo general muy poco dinero. Otro de los alicientes que se introdujo al banderín, es que éstos llevaban no un dibujo serio sino algo informal, también cómo no a la usanza americana, con lo que se convertían en algo, además de barato, gracioso. Tal fue el éxito del lanzamiento al mercado del banderín de fieltro, que pronto se extendió su uso a todos y cada uno de los buques y dependencias de la Armada Española, llegándose a convertir en muchos casos en lo único que muchos marineros se llevaban a casa de recuerdo tras su licenciamiento.
Los banderines de aquella época ciertamente algo lejana ya en el tiempo han logrado llegar hasta nuestros días, son hoy piezas de colección muy buscadas por todos los aficionados a la militaría. Aquí tenemos un pequeño muestrario.

MINADOR “VULCANO” (1937 – 1977)

MINADOR “MARTE” (1938-1971)

MINADOR NEPTUNO (1939 – 1972)

MINADOR “EOLO” (1939 – 1972)

TRANSPORTE DE ATAQUE “ARAGÓN” (1964 – 1982)

TRANSPORTE DE ATAQUE “CASTILLA” (1965 – 1982)

TRANSPORTE DE ATAQUE “CASTILLA”  (1971 – 1988)

PATRULLERO “CÁNDIDO PÉREZ”

PATRULLERO “ALDEDO” (1977 – 1993)

REMOLCADOR “R.R.-28”

REMOLCADOR DE ALTURA “R.A.-3”

 

 


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