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Del KC-390 al Astros II, la potencialidad del sector de la Defensa brasileño

La fortaleza de la industria de defensa brasileña perfila un escenario notable a nivel continental.  Inicialmente impulsado por los núcleos de investigación de las respectivas Fuerzas, el Gobierno, las universidades militares y tecnológicas y, la iniciativa privada, se han logrado conformar  con los años cuadros profesionales y proyectos de primer nivel. Ya en en los años 70 las fábricas brasileñas lograban colocar desde blindados, los célebres Urutú y Cascavel,  en todas partes del mundo a sistemas de artillería utilizados en grandes conflictos internacionales, como lo fue el Astros, durante la guerra de Irán-Irak; o aeronaves, como el EMB-111, patrullero y antisubmarino en la Guerra de Malvinas. Desde siempre, al incorporar cualquier programa militar de equipamiento, Brasil ha sido muy celoso para exigir compensaciones industriales a los países vendedores, especialmente en el rubro aeroespacial.

La industria de defensa y seguridad  generó el año pasado casi 70.000 millones de dólares, un  3,7% del PBI nacional, según un informe de ABIMDE (Asociación Brasileña de Industrias de Materiales Defensa y de Seguridad). Hoy sigue siendo la aeronáutica, a través de Embraer y, en menor medida, Helibras y AEL (que, desde sus nuevas instalaciones en Porto Alegre también apuesta por la tecnología espacial en el área de micro satélites, con el MMM1, e integrando protagónicamente el llamado Polo Espacial Gaúcho, en el Sur de Brasil y derivando algunas iniciativas, como la torre de armamento remoto UT-30 o productos optrónicos a su subsidiaria carioca ARES), las principales locomotoras  internacionales de este desarrollo propio.

Sus entrenadores, el Tucano y el ALX, son un estándar en muchas fuerzas aéreas de primer nivel, como la RAF o la francesa, mientras también adoptan, tanto por países de la OTAN (Grecia y Bélgica), como latinoamericanas o asiáticas (Tailandia), diferentes versiones (VIP o AEW) de los ERJ-135 y 145. Actualmente, Embraer lanza su proyecto más audaz, el KC-390, un birreactor ala alta de última generación de transporte militar, de capacidad similar al C-130J, pero a dos tercios de su precio, usando en su desarrollo tecnologías implementadas en sus series de aviones comerciales 170/190 e integrando como proveedores a sus primeros clientes sudamericanos y europeos. El ALX (Super Tucano) ha obtenido interesantes contratos en la Fuerza Aérea de Chile y dominicana, se ha estrenado militarmente y con éxito en Colombia, ha sido adquirido en 25 unidades por la Fuerza Aérea ecuatoriana, y analizado por la Fuerza Aérea Boliviana, antes de elegirlo las Fuerzas Armadas estadounidenses para Afganistán. En Asia el comprador del ALX es Indonesia, con 8 unidades iniciales. En África, Burkina Fasso y Mauritania lo han adquirido. Ghana y Libia aún negocian. Boeing, por su parte,  ha establecido firmes conversaciones con Embraer para la comercialización en determinados mercados del KC-390.

Helibras, hoy con capacidad para ensamblar toda la línea Airbus Helicopters, y responsable de su mantenimiento en Paraguay, ha colocado los Esquilo en Sudamérica y producirá 50 Cougar para las Fuerzas Armadas brasileñas, con posibilidades de exportación, mientras Aeromot ha hecho lo propio con su motoplaneador AMT-200 Ximango en la USAF, así como algún ejemplar del renovado modelo 300 con motores Lycoming. Hoy día, Aeromot intenta salir de su crisis casi terminal instalando FLIR y construyendo asientos para aeronaves civiles y militares, incluso participando con ellos en la modernización de los helicópteros Panther del Ejército. También Emgepron, una organización empresarial de la Marina, ha colocado algunos buques en el exterior, como Paraguay y Namibia, además de asesorar a otras Armadas, caso de Uruguay, en proyectos portuarios. Colocó un lote de patrulleras oceánicas Clase Macaé en Angola.

Astilleros brasileños han hecho mantenimiento de submarinos argentinos y construirán embarcaciones conjuntamente. En lo que compete a armamento individual, ya es legendaria la difusión de las pistolas Taurus de 9 mm. en diversos cuerpos policiales y militares del mundo, lo que permite a esta industria –hoy en manos de CBC– disponer de subsidiarias internacionales, igual que ha hecho la propia Embraer. Actualmente, Taurus trabaja en la subametralladora SMT .40. Asimismo, Imbel, una empresa del Ejército relacionada con la estadounidense Springfield, exporta no solo pistolas de 9 mm., sino fusiles de 5,56 (algunos de los cuales participaron en licitaciones de la OTAN y fuerzas del Mercosur), munición y equipos de comunicaciones, apostando por el fusil de asalto Imbel IA-2 de 5,56 mm. con una posible nueva versión en 7.62 mm.). La CBC, en similar sector, exporta munición convencional y antiaérea, además de revólveres y escopetas Cal. 12 a diversos países. La checa CZ, por su parte, anuncia su próxima instalación en Santa Catarina, para fabricar las series actuales de su célebre pistola CZ 75 y, tal vez en un segundo paso, el fusil de asalto CZ 805. En el sector de armas no letales destaca ampliamente y exportando, Condor, con un menú de dispositivos antidisturbios. En un sector no tradicional, como es el de unidades desmontables para establecer viviendas provisorias, centros de comando u hospitales de campaña, Imbel ha presentado algunas opciones aptas para misiones de paz internacionales o emergencias naturales. En el área de mantenimiento de aeronaves militares de transporte C-130, destaca la DIGEX, perteneciente al grupo Synergy, además del liderazgo de TAP M & E, con sus 2 unidades, de Porto alegre y Río, hoy aptas para  inspecciones de F-5.

Avibras, aún con problemas financieros, creadora del citado sistema de artillería por saturación Astros II, también exporta blindados (con Indonesia como último cliente) y sistemas de tiro, habiendo recibido subvenciones para diseñar un UAV, así como autorización para integrarse a Embraer y AEL en Harpía, para desarrollar estos dispositivos. Mientras, la sureña Agrale ha lanzado, con grandes oportunidades, el todo terreno Marruá, hoy con opción de brazo extensible, y apuesta también a los camiones militares ya con el M-41AM. En la vertiente de alta tecnología, programas conjuntos espaciales, con participación de Atech o Aeroeletrónica, se llevan a cabo y, en el sector de misiles, liderado localmente por Mectron y Avibras, se reciben propuestas de la Denel sudafricana y de la hindú Brahmos, entre otras. La industria naval, finalmente, crece en un área estratégica fundamental, especialmente en Río de Janeiro y Río Grande do Sul, como es la de construcción de plataformas petroleras, dadas las existencias de hidrocarburos descubiertas en los últimos 6 años. A nivel militar, los nuevos astilleros de Airbus-Odebrecht para ensamblar los Scorpene en Itaguaí (Río de Janeiro) serán la punta tecnológica del sector. La Marina también colabora, a nivel de pequeñas embarcaciones fluviales, con el sistema educativo, construyendo cientos de lanchas para transportar estudiantes primarios y secundarios en la región amazónica.

En el ramo de uniformes, aunque la embestida extranjera es más que significativa, algunas fábricas locales resisten con buenos productos, como la curitibana Maynard. Finalmente, la gran promesa aeronáutica la constituye Novaer, con su nuevo entrenador TX-c, bautizado como SAVI, diseñado para sustituir al T-25 Universal y con versiones civiles o ambulancia, confeccionadas en material compuesto, propulsadas por motor Lycoming, o eventualmente con turbo hélice Allison 250, e incluso una posibilidad opcional con asiento eyectable. A partir de 2019, la FAB podría precisar unos 90 ejemplares, que serían ensamblados en su nueva fábrica de la ciudad de Lages en el sureño Estado de Santa Catarina, en cuyo aeropuerto se comenzará a instalar la fábrica, remplazando a su unidad de Sao José dos Campos mediante un voluminoso aporte regional, proyecto que se ha visto muy ralentizado por los problemas presupuestales actualmente vividos por Brasil como tantos otros, luego de la reciente crisis económica., inclusive la certificación del KC-390 , que se estimaba para los próximos meses, prevista ahora para el segundo semestre de 2017, perjudicando al calendario de entregas de Embraer Defesa & Segurança, que planeaba hacer las primeras entregas a la Fuerza Aérea Brasileña en 2016, aunque el Senado acaba de destinar fondos para al menos 2 aeronaves del programa.


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