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El sistema antimisiles MEADS culmina con éxito una nueva prueba en la que destruyó simultáneamente dos objetivos provenientes de dos direcciones, un UAV QF-4 y un misil Lance

(defensa.com) MEADS (Meads Extended Air Defense System) ha certificado correctamente un nuevo test en el que interceptó y destruyó dos blancos  provenientes de direcciones contrarias y que se llevó a cabo en White Sands Missile Range, en Nuevo México. La prueba tenía por objetivo demostrar las capacidades de defensa aérea y antimisiles en un área de 360 grados. Según una nota de prensa emitida por la compañía, durante las pruebas se probaron la totalidad de los sistemas del MEADS, incluyendo el radar de 360 grados, la red de gestión de batalla, los lanzadores que dispararon los misiles PAC-3 (Missile Segment Enhancement - MSE) encargados de interceptar los objetivos, y el radar multifuncional de 360º de barrido electrónico activo MFCR (Multifunction Fire Control Radar), capaz de detectar misiles balísticos, de crucero y UAVs.
Los ensayos se llevaron a cabo durante este miércoles, donde el sistema interceptó y destruyó de manera simultánea dos objetivos: un UAV QF-4,desde el sur, y un misil Lance desde posiciones al norte.  Ambos fueron detectados rápidamente por los radares del sistema que luego gestionaron el lanzamiento de misiles destruyendo los objetivos. Según Gregory Kee, director general de la agencia responsable de gestión de MEADS en la OTAN, este éxito “es la culminación de tres países que trabajan juntos para diseñar, desarrollar y poner en marcha el más avanzado sistema de defensa antimisiles del mundo. Ningún sistema AMD terrestre puede interceptar dos objetivos desde dos direcciones al mismo tiempo como ha hecho MEADS”.

Futuro incierto que pasa por Polonia


El sistema de defensa antimisiles MEADS está siendo desarrollado conjuntamente por Estados Unidos (a través de la firma Lockheed Martin), Italia y Alemania (con MBDA) bajo una  empresa multinacional conjunta con sede en Orlando, MEADS International, y se prevé que se encuentre operativo en 2018. Sin embargo, el proyecto afronta una situación controvertida, ya que Washington quiere retirar la financiación alegando recortes presupuestarios. De hecho, en 2013, EEUU inyectó 310 millones de dólares para conseguir que MEADS pudiese llevar a cabo las últimas pruebas.

Varsovia podría tener la llave de la continuación del proyecto. Según la agencia Reuters, representantes polacos acudieron a la prueba del miércoles por estar interesados en MEADS.  Polonia estaría estudiando poner en marcha un concurso que podría ascender a 5.000 millones de dólares para adquirir un sistema de defensa hacia finales de 2014. El coste de MEADS se eleva ya a unos 3.400 millones de dólares, de los que un 58%, más de 2.000 millones, han sido financiados por EEUU, mientras que Roma y Berlín han contribuido a su desarrollo con un 17% y  un 25%  del total respectivamente.


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